Así va la vida

Irán pierde la guerra contra la Barbie

Cultura. Los ayatolas creen que el juguete fabricado por Mattel daña la moral islámica

Juguetes. Barbie con ropa árabe junto a su inseparable pareja, Ken.

Juguetes. Barbie con ropa árabe junto a su inseparable pareja, Ken.

El País / Dubai

00:19 / 19 de enero de 2012

La policía de la moral no quiere que las niñas iraníes jueguen con la Barbie. Así se lo han recordado sus agentes a los vendedores de muñecas de Teherán en las últimas semanas.  La batalla no es nueva. Desde que los responsables de la República Islámica llegaron a la conclusión de que estaban perdiendo su guerra contra Occidente en el frente imaginario de la influencia cultural y los valores sociales, han intentado crear una alternativa local a su cine, su música e incluso sus juguetes. Que tengan que imponerla es sólo una constatación del fracaso de su política.

La prohibición se remonta a 1996 cuando alguna eminencia religiosa las declaró “poco islámicas”. La decisión no tenía tanto que ver con que fueran fabricadas por una empresa estadounidense, Mattel, como con sus supuestas “destructivas consecuencias culturales y sociales”. O sea, que las curvas de su silueta resultaban demasiado provocativas para el gusto de los clérigos.

Nada sorprendente. En la vecina Arabia Saudí, otra teocracia (aunque de credo suní en vez de chií), hace tiempo que las muñecas, en general, están prohibidas por el mismo motivo. Pero Irán siempre se ha vanagloriado de ser más sofisticado que sus vecinos árabes. Así que en los años siguientes, y a la vista de que la venta de las barbies continuaba ignorando la prohibición, propuso la fabricación de una alternativa: la robusta Sara, pero sus trajes nacionales nunca han sido competencia al sex-appeal de la extranjera. 

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