Así va la vida

Micromundi es el museo más grande del arte más pequeño

Recreaciones. Para observar algunas piezas es necesario utilizar microscopios o lupas

La Razón (Edición Impresa) / EFE / Barcelona

00:00 / 25 de agosto de 2015

Una caravana de 12 camellos en el ojo de una aguja, una minúscula Torre Eiffel sobre la semilla de una amapola o el taller de Gepetto dentro de la cáscara de un pistacho son algunas miniaturas o microminiaturas que sorprenden al visitante de Micromundi. Ser el mayor museo de miniaturas de Europa es fruto del reto que el joyero catalán Lluis Carreras se planteó hace ocho años.

“Ir siempre un poco más lejos —añadió—, buscar las piezas siempre un poco más pequeñas” y darles cobijo en Micromundi, en el pueblo de Besalú (noreste de España). Carreras fundó el museo con el objetivo de “despertar la curiosidad” del gran público por la más minúscula de las artes.

“Lo que para muchos es imposible de imaginar, aquí se convierte en realidad”, relató Carreras. La mayoría de los 200.000 visitantes que han pasado por el museo entraron por la puerta con curiosidad y salieron absolutamente sorprendidos e incluso incrédulos.

Carreras fue comprando piezas minúsculas. Emprendió “una especie de peregrinación” a través de México, Perú, Argentina, Rusia, Bélgica, Alemania e incluso China, para encargar obras únicas a los artistas más reputados, cuya media de edad supera los 50 años y que no viven de sus miniaturas.

“Si no los vas a buscar se quedan en la pequeña zona que cada uno domina”, argumentó Carreras. El mundo del coleccionismo es muy reservado, ya que el valor de las piezas es muy elevado, se tarda mucho tiempo en conseguir cada una y su exhibición presenta dificultades logísticas.

Carreras escogió 2.000 miniaturas para empezar una colección que en ocho años se ha más que doblado y ya alcanza las 5.000 piezas, con lo que Micromundi se ha consolidado como el mayor museo de miniaturas de Europa.

El siguiente paso fue buscar una ubicación. Tenía que ser “un pueblo tranquilo, pequeño, con riqueza histórica, un encanto especial...”, enumeró Carreras. Besalú apareció como el enclave idóneo, “es casi como una miniatura”. En la primera sala se exhiben más de 2.000 piezas que recrean, a escala 1:12, antiguos comercios tradicionales, relojerías o farmacias, diseñados por ceramistas, decoradores e incluso arquitectos.

Al llegar a la segunda sala, las piezas se reducen hasta una escala 500 veces más pequeña a la real, por lo que es necesario el uso de lupas, y en la última estancia ya hay que recurrir al microscopio para apreciar el relieve de una caravana de camellos en la cabeza de una aguja, o una Torre Eiffel 100.000 veces más pequeña que la de verdad.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia