Así va la vida

En Omán, ya no todos los perros son apestados

En Mascate, el PetCare Veterinary Centre está completamente dedicado a la felicidad canina. Establecido sobre un terreno de 3.000 m2, este establecimiento de dos plantas cuenta con 35 habitaciones, una clínica veterinaria, salones de aseo, una sala de adiestramiento y dos piscinas del tamaño de bañeras.

Instalaciones de PetCare Veterinary Centre, en Mascate. Foto: www.petcareoman.com

Instalaciones de PetCare Veterinary Centre, en Mascate. Foto: www.petcareoman.com

La Razón Digital / AFP / Mascate

15:00 / 03 de junio de 2016

Instalado en una colina en las afuera de Mascate, capital del sultanato de Omán, un hotel y un centro de cuidados acogen a una nueva clientela, los perros, signo de una cierta evolución de las mentalidades en el mundo árabe hacia estos animales a menudo más tratados como apestados que mimados.

En Mascate, el PetCare Veterinary Centre está completamente dedicado a la felicidad canina. Establecido sobre un terreno de 3.000 m2, un poco alejado del mundo debido a los ladridos de sus huéspedes, este establecimiento de dos plantas cuenta con 35 habitaciones, una clínica veterinaria, salones de aseo, una sala de adiestramiento y dos piscinas del tamaño de bañeras.

El precursor del proyecto, Adel Al Jamri, es un apasionado de la cría de perros. Desde los años 1990 es figura habitual con sus animales en los concursos de raza en Asia y en Europa. El interés creciente que hay en Omán por los perros de compañía y de caza, sobre todo entre las clases acomodadas, lo decidió a lanzarse al cuidado canino.

"El perro ya no es el animal impuro" que se presenta a menudo en la tradición musulmana, ahora se cría "para compañía, mucho más que para vigilancia", pero también "para los concursos y los desfiles", asegura Al Jamri.

Para Selim al Ghanimi, cliente de esta tienda, esta tendencia traduce el deseo de ciertos omaníes "de imitar a los extranjeros".   Pero en las áreas religiosas, el perro continúa teniendo poca popularidad. En la tradición del islam, "es ilícito comprar un perro con excepción de los perros de vigilancia o de caza", afirma a la AFP el jeque Ahmed Khashabeh, imán de una mezquita de Mascate.

Para una noche como para tres meses

Lamia al Bekri, funcionaria, encuentra perfectamente "normal" criar a animales domésticos. ¿Qué no haría por su gato? Gasta cada mes en él "entre 150 y 200 riales" (entre 400 y 530 dólares). "En los tiempos que corren, un gato o un perro es mucho más fiel que algunas personas", asegura.

El concepto del establecimiento seduce a los omaníes pero también a los residentes extranjeros, principalmente estadounidenses y británicos, afirma a la AFP el director del lugar, Ayub Ali al Wahibi. "Los propietarios nos entregan a sus perros sobre todo cuando se van de vacaciones", tanto para una noche como para tres meses.

“Club canino”

Debido a que se trata de un hotel selecto, los "sin papeles" no tienen cabida. No se acepta a ningún perro que no esté en posesión de un certificado expedido por un servicio veterinario privado o público, explica Wahibi.

En cuanto a las tarifas, 8 riales por un día (21 dólares) para un perro en pensión completa y 6 riales (16 dólares) en media pensión. El establecimiento tiene descuentos para los jóvenes: alojado en "habitación" más pequeña y en media pensión, un cachorro solo paga de 3 a 4 riales (de 8 a 11 dólares). Y el hotel cuenta con tres habitaciones reservadas a las "parejas".

En Omán, la pasión por los perros de raza no deja de ir en aumento hasta el punto que los criadores y los propietarios -que se cruzan en PetCare- planifican crear además un club canino. (03-06-16)

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