Así va la vida

Polémica científica sobre apertura de ‘Capilla Sixtina del arte rupestre’

Pinturas. La cueva estuvo cerrada al público durante 12 años y se reabrió en febrero

Efectos. Las pinturas de Altamira están desapareciendo por la pérdida de pigmentos. En los últimos años, al cerrarlas al público y tratarlas científicamente, se logró ralentizar su deterioro, pero no frenarlo del todo.

Efectos. Las pinturas de Altamira están desapareciendo por la pérdida de pigmentos. En los últimos años, al cerrarlas al público y tratarlas científicamente, se logró ralentizar su deterioro, pero no frenarlo del todo. bp.blogspot.com

La Razón (Edición Impresa) / El País / Madrid

00:31 / 25 de octubre de 2014

La reapertura parcial al público de la cueva de Altamira, patrimonio de la Humanidad, ha generado en España una polémica entre científicos que mantienen que las visitas pueden dañar las pinturas y los que defienden que su deterioro es natural.

El Ministerio de Cultura español tiene sobre la mesa dos informes contradictorios: el primero, concluido por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en 2012, concluye que abrir la cueva representa un peligro; el segundo, elaborado en septiembre por un equipo dirigido por el experto en conservación Gael de Guichen, asegura que las visitas, que se retomaron en febrero tras 12 años de cierre, no afectan a las pinturas.

PELIGROS. El otro estudio sostiene que no se debe abrir la cueva porque, entre otros motivos, el mayor peligro para las pinturas son unos microorganismos fotótrofos, esto es, que se alimentan y activan con la luz. Son los mismos que estuvieron a punto de destruir las pinturas de la cueva francesa de Lascaux en los sesenta. “Algunas de las pinturas rojas del techo están ya parcialmente cubiertas por colonias bacterianas blancas y su progreso parece claro. Por otra parte, los hongos invaden el aire de la cueva, encontrándose las concentraciones máximas en la sala de polícromos. Es decir, cualquier umbral de riesgo ya se ha superado”, explica el estudio.

El segundo informe opina todo lo contrario. Concluye que los mayores peligros para las pinturas de la cueva son naturales y no tienen que ver con la presencia humana. Por eso, durante el periodo de estudio, se ha llevado a cabo un proyecto experimental de visitas e incluso se ha rodado un documental, El maestro en Altamira. Este estudio defiende que “los procesos de pérdida de pigmento de las pinturas están relacionados con varios factores: el caudal de infiltración y condensación, composición del agua, relieve del soporte y relación con la red de fracturas.

No se ha detectado ninguna relación evidente causa-efecto entre la presencia de investigadores y visitantes en la Sala de Polícromos y la pérdida de pigmento”, señala un resumen difundido por el Ministerio de Cultura de España.

INFORMES. Solo se dispone de resúmenes porque ninguno de los dos informes han sido hechos públicos en su integridad hasta el momento, aunque fuentes del ministerio indicaron que iban a ser difundidos en los próximos meses.

Las pinturas rupestres de la cueva de Altamira fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 1985 y son consideradas por los expertos la muestra más importante de arte prehistórico del mundo.

De hecho, siempre se las ha conocido como la Capilla Sixtina del arte rupestre, en comparación con la obra maestra de Miguel Ángel, en el Vaticano. De hecho, ambos conjuntos pictóricos coinciden en su monumentalidad, en su religiosidad y en que los dos fueron o aún son utilizados con fines religiosos.

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