Así va la vida

‘Rápidos y furiosos’ toman calles en Chile

Uno de los impulsores dice que esas carreras son como un vicio

EFE / Santiago

00:00 / 11 de febrero de 2012

Automóviles a 260 kilómetros por hora, motores de 1.000 caballos de potencia y enigmáticas convocatorias por Twitter o Facebook. Son las carreras clandestinas chilenas al estilo del filme Rápido y Furioso, que cada día crecen en número de seguidores, pero también en peligrosidad.

“Esto es como fumar, le gusta a gente de todas las edades, clase y condición social. Da igual que sea juez, ladrón o policía. Es como un vicio”. Quien habla es Carlos Jofré, un mecánico y corredor argentino natural de Mendoza y famoso en el mundo de las carreras clandestinas o “arrancones” porque fue quien introdujo en Chile el “nitro”, el dispositivo que hacía volar el auto de Toretto en la película.

Jofré es también campeón de Chile del “cuarto de milla”, la competición de aceleración entre dos vehículos sobre una distancia de 400 metros que oficialmente se corre en circuitos especialmente acondicionados para este fin.

“Son sólo seis o siete segundos en los que corres a full (toda velocidad), no te puedes confundir en nada. Te sube la adrenalina y el corazón se te pone a 1.000. Debajo del pie derecho tienes 1.000 caballos (de potencia). Yo he tenido suerte, nunca me ha pasado nada”, comenta a EFE.

De ser una práctica asociada inicialmente con delincuentes juveniles, los “arrancones” se han transformado en un deporte que atrae a un sorprendente número de aficionados, corredores y empresarios exitosos, aunque en Chile no hay una pista para estas carreras.

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