Así va la vida

Una escuela de grandes tanques atrae a miles en Alemania

Hobby. Acoge a unos 30.000 visitantes año y ofrece aplastar coches con las orugas militares

La Razón (Edición Impresa) / EFE / Berlín

00:00 / 11 de agosto de 2015

Polvo, gasolina y acero: la única escuela de grandes tanques del mundo permite en Alemania pilotar blindados soviéticos, montarse en carros de combate llevados al máximo por profesionales y arrollar coches aplastándolos con las orugas militares.

Los 300 caballos del BMP-1 (coche de combate) rugen desatados devorando combustible cuando Norbert Bastner engrana con dificultad la primera marcha y pisa el acelerador para echar a andar, con algún tropezón, por la pista esta bestia de acero de factura rusa y casi 14 toneladas.

Durante más de 20 minutos, este alemán de unos 60 años circula por el circuito —rectificando a veces de forma precipitada, empleando en otras a fondo la potencia del blindado—, mientras sigue por unos auriculares las directrices de su instructor y copiloto.

La polvareda se eleva sobre la pista de este negocio, enclavado en un rincón rural del este de Alemania a 50 kilómetros de Berlín y dotado de 13 empleados (en su mayoría mecánicos y conductores) y con 14 carros de combate rehabilitados, en su mayoría BMP-1 y T-55, dos modelos rusos con mucha aceptación entre los miembros del Pacto de Varsovia entre los años 50 y 70 del siglo pasado.

“¡Toda una experiencia!”, asegura satisfecho poco después Bastner, al que sus excompañeros del trabajo le regalaron un vale para conducir un blindado cuando cambió de empleo. “No soy aficionado a las armas ni nada, si me hubiesen invitado a conducir un deportivo lo hubiese disfrutado igual. Pero reconozco que ha sido muy interesante poder ver la técnica desde dentro”, dice.

A Bastner y su familia le siguen un grupo de jubilados alemanes y ya espera un poco más atrás un hombre en sus 30 años, que ha venido acompañado de su mujer y su hijo pequeño. A mediodía llegarán 11 noruegos y por la tarde está previsto que se realice un viaje organizado de hindúes.

“Tenemos una clientela muy internacional. Muchos vienen de América, de Escandinavia, del sur de Europa, de todas partes. De media recibimos unos 30.000 visitantes al año aproximadamente. Estamos totalmente al completo”, indica Axel Heyse, responsable del negocio junto a su hermano Jörg, y destaca que el 40% de los interesados son mujeres.

El menú del centro incluye desde el paseo básico de media hora (unos $us 160) al paquete completo con noche en un cercano hotel de cuatro estrellas y cena romántica para dos personas (unos $us 320), pasando por el extra de embestir un vehículo para el desguace (unos $us 285).

Los hermanos Heyse habían sido conductores de tanques durante su instrucción militar en la República Democrática Alemana (RDA) y a pesar de conseguir otros empleos, ellos prefieren ponerse a manejar blindados.

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