Así va la vida

El ‘hambre invisible’, una lacra desconocida y devastadora

Se trata de la carencia de micronutrientes, como zinc, hierro, yodo y vitaminas A y B

La Razón (Edición Impresa) / AFP / París

02:10 / 19 de octubre de 2014

El “hambre invisible”, una lacra desconocida y definida como una carencia de micronutrientes, afecta a más de 2.000 millones de personas en el mundo, según un informe del IFPRI.

El Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), que cada año publica una evaluación sobre el hambre en el mundo, alerta sobre este tipo “a menudo ignorado” de malnutrición, que afecta a las poblaciones cuya alimentación es pobre en nutrientes esenciales.

Zinc, hierro, yodo, vitaminas A y B son algunos de los aportes nutritivos vitales para una buena salud y un buen desarrollo, explica el organismo, en Washington.

Si bien los efectos del “hambre invisible” no son observables a corto plazo, éstos son “devastadores” con el paso del tiempo: alza de la mortalidad materna e infantil, handicaps físicos, debilitamiento del sistema inmunitario y de las facultades intelectuales.

Además, el sobrepeso —e incluso la obesidad— y esta lacra no son incompatibles, debido al consumo excesivo de “macronutrientes” (lípidos, glúcidos).

Más de 2.000 millones de personas están afectadas en el mundo por esta carencia, “más del doble de los 805 millones de personas cuyas necesidades calóricas no son cubiertas”, subraya el informe, en el que colaboraron las ONG francesa Acted, la irlandesa Concern Worldwide y la alemana Welthungerhilfe.

En total, el “hambre invisible” mata cada año a 1,1 millones de niños de los 3,1 millones que fallecen cada año por un problema de malnutrición.

Además de las consecuencias para la salud, el “hambre invisible” “afecta mucho a las economías de los países al perjudicar la productividad de las poblaciones”, afirma el IFPRI. El Producto Interior Bruto (PIB) se ve reducido así en la mayoría de las naciones en desarrollo de 0,7% a 2%.  Entre sus recomendaciones, el organismo invita a los gobiernos a “aumentar la diversidad alimentaria”, sobre todo obligando a añadir zinc, hierro y vitaminas esenciales a los alimentos durante su transformación.

Sobre el estado del hambre en el mundo, el IFPRI constata una mejora en los países en desarrollo desde 1990, pero recuerda que la situación sigue siendo “grave”.

Entre los 16 países más afectados, según datos aunados entre 2009 y 2013, dos presentan una situación “extremadamente alarmante” y están situados en África oriental: Eritrea y Burundi.

El África Subsahariana y Asia del Sur reagrupan la casi totalidad de los países cuya situación es juzgada como “alarmante” por el informe: Laos, Mozambique, Níger, República Centroafricana, Madagascar, Sierra Leona, Haití, Zambia, Yemen, Etiopía, Chad, Sudán/Sudán del Sur (reagrupados a falta de datos separados), las islas Comores y Timor Oriental.

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