Así va la vida

El lujoso y estresante mundo del perro VIP en Nueva York

Tendencia. La expresión ‘vida de perro’ ya no se puede aplicar en la Gran Manzana

Vestuario. Un can modela una bata de alta costura de la marca Gucci.

Vestuario. Un can modela una bata de alta costura de la marca Gucci. EFE.

EFE / Nueva York

00:25 / 08 de junio de 2013

En Nueva York los perros no escapan a la ostentación. Ropa carísima, alta gastronomía, hoteles selectos y hasta galas benéficas. Pero tanto lujo les ha contagiado algunas de las manías de sus amos, por lo que también van al psicólogo o al cirujano plástico.

Expresiones como “vivir como un perro” o “vida perra” ya no son aplicables en la capital del mundo. La rutina canina de las altas esferas neoyorquinas es ahora una apretada agenda en la que nada se deja al azar.

“Los perros reflejan el comportamiento de sus dueños, para bien y para mal. Que ellos humanicen a sus perros puede ir en detrimento de la salud mental del canino, pero no creo que haya nada malo en ofrecer lujos como ‘spas’ a las mascotas”, asegura Ceilidh McGrath, que pasea perros por Swifto, uno de los barrios más de moda de Brooklyn.

Swifto se hizo famosa al ofrecer a los dueños de mascotas una aplicación para móviles con GPS, “Live Poop Alert”, que avisaba sobre dónde y cuándo sus perros hacían pis o caca. Un ejemplo del pragmatismo estadounidense y la sobreprotección que justifica el lema “los perros son los nuevos niños”.

“Es una evolución natural. Si los dueños están acostumbrados a un nivel de vida, darán lo mismo a sus perros”, dice McGrath, y en Nueva York fue célebre el caso de la millonaria perra Trouble, que heredó $us 12 millones de su dueña, pero nadie era capaz de asumir sus cuidados y su mal carácter, hasta que murió sola en 2011.

La falta de tiempo es un clásico del neoyorquino, y el perro nunca hará un reproche. Además del “paseante para perros”, la opción que eligen otros es llevarlos a actividades que antes no parecían muy aptas para ellos, como el yoga, en su variante compatible con las cuatro patas, el “doga”.

Pompa. La tercera, es dejarlos en una “guardería”, donde jugarán con otros perros, siempre bajo la supervisión de un profesional, como el Dog Spa en el Upper East Side, que llega a cobrar $us 875 al mes.

Pero estar siempre listo para el “postureo perruno” no es tan fácil, y algunos no aguantan la presión: tienen que ir al psicólogo o recibir tratamiento de acupuntura. Otros llegan al extremo de la última moda, la cirugía plástica para perros, que se empieza a llamar “caninoplastia”. Pero todos, sin excepción, tendrán que sucumbir a las últimas y exclusivas tendencias en moda canina.

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