Un equipo internacional de astrónomos ha puesto en jaque la teoría estelar al descubrir que la mayoría de las estrellas no pasan por una fase final explosiva como se creía, sino que se enfrían gradualmente durante miles de millones de años.

Según un comunicado del Observatorio Austral Europeo (ESO), los científicos han constatado además que las que acaban explotando suelen tener un alto nivel de sodio, aunque desconocen por el momento la relación entre ambos hechos.