Así va la vida

12 monjes producen delicado oro líquido

El whisky Ardberg es elegido como el mejor desde hace 4 años

La Razón / El País / Londres

20:36 / 24 de diciembre de 2011

En la costa de Islay, Escocia, se elaboran las botellas de Ardbeg. Este whisky ha sido elegido durante años como el mejor del mundo en varias de sus modalidades. Sólo 12 personas se encargan de fabricarlo.

La fuerza de los arroyos teñidos de cobre que dan al mar, el cielo perfectamente abrazado al agua sin horizonte, las crestas de espuma que golpean la costa, la turba escalonada y presa entre la tierra pantanosa de Islay, los recios brazos de la cruz celta de Kildalton, la cal de las casas blancas relucientes frente al cielo gris en los pueblos de ese extremo agreste de Escocia, los riscos y las rocas náufragas tan sólo socorridas por los escasos reflejos de luz, los campos y los arbustos peinados por el viento del norte... A todo eso sabe un sorbo de cualquiera de las botellas de Ardbeg, elegido durante cuatro años como el mejor del mundo por la Whisky Bible.

Un dedicado y sacrificado grupo de 12 apóstoles fabrica en Islay cada sorbo de este whisky insólito, radical, intenso y exclusivo. Viven como enclaustrados entre almacenes llenos de toneles y el silbido inquietante de los acantilados próximos. La ventilación y el salitre ayudan a darle carácter, según nos explica Michael Heads, el mánager de la empresa.

No sólo hace de guía. Michael Heads es el guardián de Ardbeg. Vive en la destilería y recopila en su cintura todas las llaves del lugar en un paraje apartado, en una isla donde sus 3.500 habitantes viven del negocio de sus casas de whisky, legendarias ya en todo el planeta.

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