Así va la vida

Qué olor tuvo la muerte de JFK, Lady Di o W. Houston

Dentro de un ataúd metálico, los visitantes pueden oler la muerte de JFK: el perfume de Jackie, los asientos de cuero del descapotable, incluso la sangre del presidente asesinado. Una nueva manera de explicar los sucesos históricos a través del olfato.

La Razón (Edición Impresa) / AFP / Breda (Holanda)

00:00 / 26 de diciembre de 2014

Dentro de un ataúd metálico, los visitantes pueden oler la muerte de JFK: el perfume de Jackie, los asientos de cuero del descapotable, incluso la sangre del presidente asesinado. Una nueva manera de explicar los sucesos históricos a través del olfato.

“Todos tenemos en mente las imágenes del asesinato de JFK, pero ¿qué hay de los olores?”, se pregunta Frederik Duerinck, profesor de la facultad de Comunicación y Diseño Multimedia de la escuela de enseñanza superior Avans de Breda, en el sur de Holanda, uno de los creadores de esta instalación.

Encerrado en una célula metálica, el “espectador” se sume en la oscuridad. Y durante cinco minutos, olores y sonidos reviven los últimos instantes de ilustres personalidades, cuyas muertes marcaron la conciencia colectiva: John Fitzgerald Kennedy (1963), Lady Di (1997), Muamar Gadafi (2011) y Whitney Houston (2012).

“El olfato es uno de los sentidos relativamente poco utilizados en la comunicación, y queríamos explorar cómo puede serlo más”, explica Duerinck, para quien “es un sentido muy fuerte, que puede ser un medio de comunicación muy potente”.

Los cuatro ataúdes metálicos, uno por cada muerto, están puestos en fila uno al lado del otro y conectados, cada uno de ellos, a recipientes con aromas. Estos últimos entran en el féretro gracias a una bomba de aire a presión.

La banda sonora, o “escenario sonoro”, que acompaña a los olores se difunde por altavoces situados a ambos lados de la cabeza.

Así, sumido en la oscuridad, el espectador es transportado, por ejemplo, a la habitación de hotel de Bervely Hills, en la que Whitney Houston murió en 2012 ahogada en su bañera, tras consumir drogas como cannabis o cocaína.

Todo empieza por un olor de habitación de hotel procedente de un producto de limpieza “genérico”. A continuación, viene el cannabis, el aceite de oliva que ella utilizaba habitualmente en su baño, perfume, el sonido de la voz de la cantante y los ruidos típicos de un baño. Entonces, un fuerte olor a amoníaco, característico del crack, invade la garganta. Y algunos ruidos provenientes del agua preceden al silencio...

SORPRENDENTE. “Es sorprendente y espectacular”, asegura Rieks Soepenberg, de 31 años, tras haber “olido” la muerte de Muamar Gadafi.

Rebeldes libios mataron al dictador en 2011 tras más de cuatro décadas en el poder. “Podemos haber visto las imágenes tantas veces como hemos querido, pero no es lo mismo”, añade Soepenberg, quien evoca especialmente el olor de la explosión del convoy atacado y de la alcantarilla en la que se escondió Muamar Gadafi. “Aquí, me sentía casi yo mismo perseguido”.

Tras la primera presentación pública el 2 de diciembre durante una conferencia en Breda, la instalación debe presentarse en los próximos meses en Alemania y Austria, entre otros países.

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