Así va la vida

El puntapié inicial en Brasil lo dará la ciencia

Proyecto. El equipo trabajó 30 años al mando de Miguel Nicolelis

La Razón (Edición Impresa) / AFP / Sao Paulo (Brasil)

02:05 / 07 de junio de 2014

Todavía no se sabe quién será el responsable de dar el puntapié inicial al Brazuca, el balón oficial del Mundial, el día del partido inaugural entre Brasil y Croacia, el jueves 12 de junio en Sao Paulo, pero sí que será... un parapléjico.

Durante unos minutos, podrá abandonar su silla de ruedas para andar de nuevo en medio del estadio Arena Corinthians gracias a un exoesqueleto creado por un equipo de 156 científicos de todo el mundo, dirigido por el doctor brasileño Miguel Nicolelis.

“Es la primera vez que un exoesqueleto es controlado por la actividad cerebral y ofrece un feedback a los pacientes”, afirma al teléfono el neurocientífico a la AFP, con esa mezcla de cansancio y excitación que produce la recta final de un trabajo de 30 años, innumerables pruebas clínicas y más de 200 publicaciones científicas.

El doctor brasileño, profesor en la universidad estadounidense de Duke, en Carolina del Norte, comenzó su camino para devolver la movilidad a pacientes con la médula totalmente dañada en 1984, cuando realizó su tesis doctoral sobre las conexiones neuronales que inciden en el control de los movimientos. En aquel momento no podía imaginar que sus investigaciones serían presentadas un día en un campo de fútbol, y menos en la inauguración de un Mundial en su propio país.

“Hacer una demostración en un estadio es algo que está muy fuera de la rutina para la robótica. Nunca antes ocurrió”, ahonda. 

El exoesqueleto que portará el paciente elegido para la demostración funciona obedeciendo las órdenes motoras de su propio cerebro. Esas instrucciones son las responsables de que sus piernas inertes por una lesión total de la médula espinal puedan volver a andar. Luego, una serie de circuitos electrónicos situados en los ‘pies’ de la estructura permitirán que el paciente reciba un retorno sensitivo a través de una ‘piel artificial’ instalada en su brazo. Así, la persona parapléjica logra no solo andar, sino sentir que anda.

“La idea viene de 2002, cuando empezamos a construir piezas robóticas con el objetivo de armar un exoesqueleto. En 2009, después de que supe que Brasil iba a organizar la Copa del Mundo, me pidieron ideas para mostrar un país diferente. Entonces sugerí la posibilidad de hacer una demostración científica para enseñar que Brasil está invirtiendo (en ciencia) y tiene potencial humano para hacer cosas más allá del fútbol”.

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