Sociedad

Las creencias y tradiciones siguen vigentes en torno al Niño Jesús

El pensamiento mágico de los paceños da vida a las artesanías de yeso del Niño. La tradición oral se apropió del mito y fortalece lo local en oposición a Papá Noel

Estatuillas. Las artesanías de yeso que ofrece Paulina Chambi, en la Feria Navideña del Parque de los Monos, son expuestas para la venta a tres días para la Nochebuena.

Estatuillas. Las artesanías de yeso que ofrece Paulina Chambi, en la Feria Navideña del Parque de los Monos, son expuestas para la venta a tres días para la Nochebuena. Fotos: Alejandro Alvarez

La Razón / Ricardo Aguilar / La Paz

01:40 / 22 de diciembre de 2011

El Niño tiene que ser regalado y se le debe “hacer nacer” por primera vez  “dándole padres y tres Reyes Magos” para que traigan bendiciones al hogar. Además, poner más de un Niño en el mismo pesebre puede provocar “celos”, de acuerdo con las creencias.

El imaginario de La Paz ha construido, alrededor de las estatuas de yeso del Niño Jesús para los nacimientos, toda una red de creencias fantásticas que a través de los años perviven y se asientan con fuerza resistiendo a la irrupción de la tradición de Papá Noel.

“Nunca hay que comprarse un Niño y mejor aún si te regala un familiar. Si se recibe de otra persona y se lo ‘hace nacer’ cada año con su ropita nueva, sus papás y animalitos, entonces trae bendiciones; si uno se compra ya no brinda (favores)”, afirma Paulina Chambi, vendedora de la feria navideña desde hace 45 años, actualmente feriante del Parque de los Monos.

Respecto a esta tradición, las opiniones varían, Rosario Loza (artesana que manufactura y exporta abarcas para Ekekos y niños desde hace 40 años) dice que las parejas jóvenes deben comprarse para que el Niño les traiga hijos. Mientras una compradora, Carmen Estrella, afirma que si un matrimonio se lo compra, entonces le trae más hijos de los que tenía previsto.

Marisol C., una joven de aproximadamente 25 años, que busca un juego completo (sin Niño por supuesto) y recorre la feria, sintetiza la creencia: “No hay que comprarlo, te tienen que regalar para que te vaya bien”.

Desde compradores de corta edad hasta abuelas comerciantes, no hay una persona en la feria que no tenga conocimiento de estas creencias, lo que muestra que la tradición del Niño goza de buena salud pese la “invasión” de los arbolitos navideños y Papá Noel.

La tradición oral urbana de la ciudad menciona, además, la creencia de que cuando se pone más de un Niño en un solo pesebre, éstos se ponen celosos y se pelean. “Cuando la vela comienza a ‘chisporrotear’ significa que una de las estatuillas está celosa de la otra y quiere pegarle”, cuenta Paulina.

Esta creencia es rebatida por Rosario Loza, quien cada año hace nacer 14 niños de todas las clases y afirma que no pelean, sino que juegan por las noches, aunque “a veces “se les va la mano y se rompen o desportillan”.

Testimonio. A Rosario le ocurrieron dos experiencias inexplicables. Una sucedió hace un par de años, cuando un bullicio de niños jugando la despertó antes de la salida del sol. Se levantó y fue hacia la ventana para ver qué muchachos hacían tanto ruido a una hora tan inapropiada. Sin embargo, la calle estaba desierta. Luego pasó por su sala, donde estaba su nacimiento de 14 niños y descubrió con sorpresa que todo estaba en desorden,  las imágenes estaban movidas y en otras posiciones a las iniciales.

Otro relato menciona a una joven pareja, conocida de Carmen, que se compró un Niño, el primer año de su matrimonio. Durante cuatro años vivieron dificultades económicas y conflictos de pareja. Posteriormente, una Navidad, la madre del esposo llegó de un largo viaje y vio su nacimiento.

Inmediatamente les preguntó preocupada quién les había regalado el Niño. Al saber que lo habían adquirido solos les reprendió y les regaló uno que nació esa Navidad. Desde entonces no tuvieron problemas. Como se puede ver, la llegada de Papá Noel no es una amenaza para el Niño Jesús que ha forjado el enraizado imaginario popular paceño.

Nacimiento de antaño y creencias

Prohibición

En la Navidad de antaño, alrededor de los años 60 hacía atrás, los nacimientos no eran armados con animalitos, sino con juguetes en miniatura para el Niño Jesús. Gonzalo Aguilar (55) cuenta que su madre, Blanca Dávalos, les prohibía tajantemente que usen los juguetes del pesebre del Niño en sus juegos, pues éstos estaban exclusivamente reservados para que él “se distraiga” y que no le gustaba que “toquen sus cosas”.

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