Sociedad

El tráfico de fauna, la cuarta actividad ilícita más lucrativa del mundo

El tráfico de vida silvestre surgió, entre 1980-90, en la mayoría de los países de la región “de la mano del narcotráfico”, recuerda el colombiano Fernando Escobar, veterinario y experto en felinos. “En Colombia por un tiempo los narcotraficantes utilizaban la materia fecal u orina (de los animales) como repelentes para que los perros no detecten su mercancía”.

Mozambique y Tanzania han perdido la mitad de su población de elefantes en los últimos seis años a causa del tráfico ilegal de marfil. Foto. www.omp.es

Mozambique y Tanzania han perdido la mitad de su población de elefantes en los últimos seis años a causa del tráfico ilegal de marfil. Foto. www.omp.es

La Razón Digital / Marilyn Choque / La Paz

12:00 / 20 de abril de 2015

La posibilidad de sobrevivencia de los animales silvestres en el mundo es cada vez más incierta. Monos, tigres, elefantes, rinocerontes, aves, entre otros, viven amenazados por cazadores furtivos y traficantes de drogas. La destrucción y contaminación de las selvas y los bosques para la explotación de minerales, gas y petróleo atentan contra su hábitat.

En ese contexto, los delitos contra la vida silvestre constituyen la cuarta actividad más importante de la delincuencia organizada  transnacional, después del tráfico de drogas, armas y la trata de seres humanos, de acuerdo con un documento de la  Organización de las Naciones Unidas (ONU) enviado a Informe La Razón. Expertos señalan que los más afectados son los países  emergentes. El informe detalla que cada año mueren entre 20.000 y 25.000 elefantes, y que su población disminuyó en 62%.

La causa es que el marfil africano obtenido por la caza ilegal genera un movimiento económico en Asia de entre $us 165 millones  y $us 188 millones. La situación de los rinocerontes no es menos dramática, ya que 1.215 fueron víctimas de la caza furtiva solo en Sudáfrica en 2014. “Lo que significa que se mató un rinoceronte cada ocho horas y se calcula que el comercio de su cuerno representa entre $us 64 millones y $us 192 millones”.

Los primates también están en riesgo. Los expertos calculan que en los últimos 14 meses perecieron 220 chimpancés, 106  orangutanes, 33 chimpancés pigmeos y 15 gorilas. El documento de la ONU revela que en la actualidad 80 guacamayos de Spix (el personaje Blu, de la película Río) son los únicos sobrevivientes de su especie en todo el mundo. Y están en posesión de coleccionistas de aves en Alemania, España y Catar.

El 3 de marzo, al recordar el Día Mundial de la Vida Silvestre, el secretario general de la ONU, Ban Kimoon, alertó que “el comercio ilegal de fauna y flora silvestres socava el estado de derecho y representa una amenaza para la seguridad”.

El director del Instituto de Biodiversidad Tropical (IBT), Guillen Chacón, advierte que “esta ilegalidad continúa vigente, porque para las autoridades en todos los países del mundo, la administración de la fauna y flora silvestre es algo secundario”. El ejecutivo de la institución que se encuentra en Cataluña, España, atribuye el desmedro del medio ambiente a la acción de personas que viven en Europa y Estados Unidos. “La gente con bastantes recursos económicos tiene el hábito de coleccionar animales exóticos y si el país (donde hay fauna) tiene pobreza, se trafica su riqueza natural. Esto es culpa de la demanda de los países  desarrollados”.

Informe La Razón entrevistó a expertos en manejo de fauna silvestre de tres naciones latinoamericanas. La mexicana Lucía Amaro, especialista en primates, detalla que en su país están en peligro de extinción el saraguato (mono aullador negro), el jaguar, el loro frente amarilla y el tapir. Remarca que la fauna silvestre del mundo está amenazada y advierte que “si no hay conciencia a tiempo este recurso natural se acabará”.

El tráfico de vida silvestre surgió, entre 1980-90, en la mayoría de los países de la región “de la mano del narcotráfico”, recuerda el colombiano Fernando Escobar, veterinario y experto en felinos. “En Colombia por un tiempo los narcotraficantes utilizaban la materia fecal u orina (de los animales) como repelentes para que los perros no detecten su mercancía”.

Asimismo, los traficantes de droga tienen la tendencia a poseer zoológicos privados con animales exóticos, por los que pagan miles de dólares. El loro hablador es una de las aves más traficadas en Argentina, según el veterinario Guillermo Burnes, quien además explica que la abundante fauna y flora son factores que impulsan a que las mafias se concentren en la región.

También coadyuva a esta ilegalidad —dice Burnes— la falta de inversión pública en la capacitación de policías, veterinarios y autoridades que están encargados de la protección de los recursos. “En Colombia, el Gobierno apuesta a proyectos no amigables para el medio ambiente como la explotación minera e hidrocarburífera en zonas de fauna silvestre”, explica la colombiana Yésica Zapata, economista del Instituto de Investigaciones Biológicas (IIB).

A su juicio, la extracción de minerales, gas y crudo obliga a la apertura de carreteras en los bosques, trae contaminación y causa la muerte de los animales silvestres.

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