Sociedad

Ya son tres los estudiantes que apoyan a las colegialas

Por la presión, dos de las diez jóvenes que ingresaron al colegio Bolívar desistieron en su objetivo de estudiar en dicho establecimiento. Aunque, pese a la intolerancia de las madres de familia, ya son tres los estudiantes varones que apoyan a las menores.

Gresca. La Policía contiene la bronca de padres de familia. Atrás y arriba, los alumnos del colegio Bolívar.

Gresca. La Policía contiene la bronca de padres de familia. Atrás y arriba, los alumnos del colegio Bolívar.

Angélica Melgarejo / Cochabamba

01:45 / 11 de febrero de 2012

En el quinto día de conflicto, los padres y madres de familia de los alumnos varones de la unidad educativa agredieron con insultos, golpes y patadas a periodistas y representantes de instituciones tutelares del menor.

La Policía tuvo que intervenir, utilizando elementos químicos y el problema fue derivado a la justicia. Una fiscal prepara citatorios para padres de familia, alumnos, exalumnos y profesores que estarían incitando la discriminación de género en dicho colegio.

“Hoy no va a haber clases, oficialmente se suspenden labores”, manifestó ayer Nicolás Siles, director Distrital del Cercado I. Desde temprano, padres y madres se apostaron en puertas del establecimiento. Todos los varones ingresaron sin problemas a las aulas, pero cuando llegaron las ocho jóvenes mujeres, junto a autoridades educativas, nuevamente se armó el escándalo. 

“Fuera, no queremos mujeres”, gritaban las madres de los alumnos. Otras exigían que debe respetarse la tradición de un establecimiento que lleva 99 años “formando sólo a varones”.

Violencia La protesta se tornó violenta, varios minutos de tensión y discusiones desembocaron en agresiones verbales y físicas a funcionarios de la Defensoría Municipal de la Niñez y Adolescencia que resguardaban a las adolescentes y a los periodistas que cubrían el hecho. “La prensa miente, no vamos a hablar”, dijo una madre con tono amenazante.

En medio de gritos y jalones, las madres sacaron a sus hijos y evitaron el inicio de clases. Sin embargo, tres varones (el jueves había uno, Juan) se quedaron junto a las chicas, a quienes también intentaban sacar a la fuerza.

Al menos 20 efectivos de la Policía controlaron el lugar con el uso de gas pimienta. Posteriormente escoltaron a las estudiantes y a los tres varones. Todos fueron trasladados hasta oficinas de la Defensoría Municipal y luego, únicamente las alumnas se dirigieron a  la Fiscalía.

Paralelamente, se realizó una nueva reunión en ambientes de la Dirección Departamental de Educación, entre autoridades educativas, de la Defensoría del Pueblo, la Alcaldía, la Asamblea Plurinacional, instituciones femeninas y  representantes de los padres. Se plantearon alternativas de solución, incluso se analizó la posibilidad de abrir un nuevo curso para los varones rezagados y otras mujeres que quisieran ingresar.

Intransigencia. Un grupo de mamás y algunos profesores no aceptaron la propuesta. “Faltan condiciones”, dijeron.  Ante esta situación, Nicolás Siles, director Distrital del Cercado I, y las autoridades reunidas establecieron mecanismos “para garantizar que las diez estudiantes inscritas en el colegio Bolívar puedan pasar clases con regularidad, sin ningún tipo de interrupción”.

Se determinó poner reguardo policial en el establecimiento para “por una parte proteger a las jovencitas y a los muchachos que están solidarizándose con ellas, pero fundamentalmente que impidan el ingreso de padres de familia al interior del recinto”, informó Cecilia Estrada, representante del Instituto de Formación Femenina Integral (IFFI).

La jornada concluyó con una movilización organizada por el Instituto de Formación Femenina Integral (IFFI), la Plataforma de la Mujer, Ciudadanía y Equidad, además de autoridades ediles y de miembros de la Defensoría Municipal. Sacaron la “tarjeta roja para los alumnos machistas, padres de familia machistas y para toda forma de discriminación”. 

A la voz de “colegio Bolívar, con hombres y mujeres”, “Bolívar centenario con hombres y mujeres”, recorrieron las calles y terminaron la movilización con un mitin en la plaza principal Zarina Arusamen, representante de la Plataforma de Mujeres, explicó que “estas diez estudiantes tienen el legítimo derecho de estudiar en ésta o en cualquier otra unidad ”.

En tanto, la fiscal Jimena Narváez es la encargada de investigar las denuncias por discriminación y otros. Se anticipó la ampliación de cargos contra alumnos y exalumnos, además de padres, supuestos instigadores a la violencia.

Arzobispo pide escuchar a madres

El arzobispo de Cochabamba, Tito Solari, dijo ayer que el problema podría tener una razón de fondo, la misma que debe ser descubierta mediante el diálogo, por ello recomendó escuchar a las mamás que se oponen.

“De repente, una mamá sabe que su hijo es débil o piensa que él no correrá peligro... que  un colegio mixto le cause dificultades y tenga razones para decir eso. No es así nomás, pienso que habría que hablar con ellas. Repito, pueden ser razones ideológicas y pedagógicas, habría que ponderar bien las cosas”, afirmó.

El religioso exhortó al diálogo y a verificar las razones del rechazo de las mamás. “¿por qué han puesto un chico en un colegio donde no hay señoritas?”, preguntó. Según la autoridad eclesiástica, porque el tema “no es nada fácil de llevar”.

Solari pidió considerar la problemática con mucha paciencia, “no con peleas ni con discusiones, de tal forma que se busquen razones y el bien verdadero de los alumnos, y cuidar de que las ideologías y principios tengan suficientes fundamentos”.

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