Sociedad

Luto en Ñembi Guasú, cenizas y olor a animales muertos cubren el parque

En un recorrido por unos 100 kilómetros de este vasto territorio de 1,2 millones de hectáreas (ha), ubicado al sur de Roboré, pero perteneciente al Gobierno Autónomo Indígena Originario Campesino de Charagua, se evidenció que al menos el 80% está quemado y con un panorama desolador.

Los animales se llevan la peor parte en el incendio forestal en la Chiquitanía. Video: La Razón Digital Bolivia Video: La Razón Digital Bolivia

La Razón (Edición Impresa) / Marco Curi / Charagua

09:51 / 15 de septiembre de 2019

De los frondosos bosques de  Ñembi Guasú (Charagua), que significa “el gran refugio” en guaraní, solo quedan ramas grises, cenizas y olor a muerte, que proviene de los cadáveres de animales que se hallan al paso. La Razón constató la situación del parque.

En un recorrido por unos 100 kilómetros de este vasto territorio de 1,2 millones de hectáreas (ha), ubicado al sur de Roboré, pero perteneciente al Gobierno Autónomo Indígena Originario Campesino de Charagua, se evidenció que al menos el 80% está quemado y con un panorama desolador.

Víctimas. Una familia de chanchos troperos murió por el fuego.

Jerjes Suárez, quien encabeza un grupo de rescate de la fauna afectada, guió el viernes a este medio en el trayecto y mostró las consecuencias de los voraces incendios que persisten desde agosto en los bosques chaqueños-chiquitanos. Graficó el recorrido con una frase que resume la tragedia: “El bosque está de luto, todo acá es negro y animales muertos”.

“Hemos recorrido toda la zona para poner bebederos y el 70 u 80% está quemado, hay muchos animales sin vida”, añadió.

Las imágenes de la tragedia son desgarradoras. Durante el recorrido se ve a una familia de chanchos troperos (macho, hembra y cría) calcinada y a un oso hormiguero al que las llamas y la muerte lo encontraron en su huida.

Consecuencias. Un oso hormiguero quemado en el parque.

Prácticamente desaparecieron las aves de rapiña en la zona y los únicos seres vivientes son los gusanos que salen de los animales quemados.

Por la capacidad que tienen para volar, uno supone que las aves fueron las primeras en escapar, pero Suárez demuestra que el fuego no perdonó ni a estas especies, pues en el trayecto hay pájaros carbonizados. Los vientos causaron que el incendio avance velozmente sin dar tiempo a los animales y otra prueba son los tapití (conejos silvestres o liebres) quemados que aparecen al paso. Su velocidad no fue suficiente contra el avance de las llamas.

La tragedia fue peor para los reptiles, por su lentitud para movilizarse. Restos de tortugas y víboras se encuentran tirados en lo que queda del Área de Conservación e Importancia Ecológica Ñembi Guasú. A ello se suman los huesos y partes de animales, como quirquinchos y topos, que aparecieron en la inspección.

Pérdidas. El veterinario Jerjes Suárez muestra el área devastada por el fuego.

El terreno está prácticamente convertido en un cenicero gigante, en un cementerio de animales. Durante todo el trayecto se sintió el olor nauseabundo, que empeoraba con el calor en el parque natural, pese a que el fuego fue apagado hace una semana, en un trabajo conjunto entre voluntarios, bomberos, policías, militares y el Supertanker, que descargó 75.000 litros de agua en el área.

La flora, convertida en palos carbonizados y cenizas en el suelo, completan la devastación en el parque Ñembi Guasú. 

No obstante, pese al negro panorama, en medio de los árboles quemados y la arena caliente, se observó a un par de avestruces corriendo por el área y a un pequeño mono que se colgaba de uno de los gajos secos, como un símbolo de esperanza de que con el tiempo se recupere su hábitat y, con ello, retornen las cientas de especies que escaparon despavoridas por las llamas del fuego.

Aves. El fuego alcanzó a varias aves y las dejó calcinadas.

Para coadyuvar en ello, Suárez pidió al Gobierno nacional determinar la veda indefinida de cualquier tipo de extracción en la zona para evitar un desastre mayor en esa reserva ecológica, que necesitará una “titánica” reforestación que seguramente durará décadas, añadió el veterinario.

Este gran espacio natural de 1,2 millones de hectáreas, fronteriza con Paraguay, es el área protegida de más reciente creación y la primera de una autonomía indígena, con su legalización en mayo de este año, mediante la Ley de Consolidación y Establecimiento de Límites del Área de Conservación e Importancia Ecológica Ñembi Guasú.

La norma fue aprobada por el Gobierno Autónomo Indígena Originario Campesino de Charagua, que obtuvo su autonomía en enero de 2017. Uno de los objetivos de dicha ley fue proteger a la población ayorea, que habita en el parque en aislamiento voluntario. Pero los incendios pusieron en riesgo a este pueblo indígena.

Reptiles. Las tortugas y las víboras están entre las más afectadas.

A nivel de Sudamérica, Ñembi Guasú es  la segunda zona de protección más grande del Chaco, que tiene bajo su cuidado especies en peligro de extinción, como la pantera onca (jaguar), el puma concolor y el mono nocturno.

El Gobierno nacional y la Gobernación de Santa Cruz comprometieron planes de recuperación de fauna y flora una vez que se terminen de extinguir las quemas en la Chiquitanía. Actualmente aún persisten en Concepción, San Ignacio, Roboré y San Matías. (15/09/19)

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia