Sociedad

Una investigación revela que en Bolivia emerge una red vinculada a ONG para realizar abortos

Según la investigación, pese a la penalización del aborto en Bolivia, las mujeres usan a escondidas esas redes para someterse a uno o tratan de provocarlo con el consumo de hierbas e incluso buscan hemorragias rodando por gradas o cargando grandes pesos.

La Razón Digital / EFE / La Paz

15:23 / 23 de junio de 2013

En Bolivia emerge una red estable de médicos de organizaciones no gubernamentales (ONGs) dedicadas a la salud que de forma clandestina responde a la demanda de los abortos ilegales, afirmó la investigadora estadounidense Natalie Kimball.

Kimball hizo el descubrimiento en una investigación para su tesis de doctorado que reconstruye "la historia escondida del embarazo no deseado y del aborto" en las ciudades vecinas de La Paz y El Alto entre 1952 y 2010, según explicó en una entrevista con Efe.

"Hemos podido ver la situación de que hay ONGs, algunas de fuera del país, que hacen abortos ilegales", dijo Kimball, que esta semana presentó su trabajo en la Vicepresidencia nacional, con el apoyo del privado Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (Cidem).

Según la investigación, pese a la penalización del aborto en Bolivia, las mujeres usan a escondidas esas redes para someterse a uno o tratan de provocarlo con el consumo de hierbas e incluso buscan hemorragias rodando por gradas o cargando grandes pesos.

La investigadora señaló que ese sistema vinculado a las ONGs ofrece todo tipo de servicios en salud y tiene médicos con una formación ideológica para atender cualquier demanda de las mujeres, desde la anticoncepción hasta la interrupción del embarazo.

"Son clínicas que hacen un montón de servicios en salud y dentro de estos servicios también hacen el aborto ilegal porque para estas instituciones su óptica, su perspectiva, es que quieren ayudar a la mujer en lo todo lo que necesiten", sostuvo Kimball.

La investigadora, doctora en Historia Latinoamericana por la Universidad de Pittsburgh, dijo que algunos de estos "proveedores" son "muy seguros, económicos y ofrecen atención psicológica", pero actúan sin publicidad porque el aborto es ilegal en Bolivia.

El aborto está penalizado en el país andino salvo para los embarazos producto de violación, rapto no seguido de matrimonio, estupro, incesto y cuando la vida de la madre esté en riesgo, pero en cualquier caso es necesario un permiso judicial.

No obstante, los casos en los que hubo una autorización de juez no pasan de siete u ocho en muchos años debido a que, según Kimball, en Bolivia el aborto está con un fuerte "estigma".

A su juicio, se trata de un estigma que contrasta con "el doble discurso" que existe porque en su estudio detectó que mucha gente que en público critica el aborto, en privado es tolerante.

La experta explicó que es militante a favor de la despenalización del aborto, pero también de que se eviten los embarazos no deseados con una mayor educación sobre los métodos de anticoncepción.

En su criterio, el aborto debe ser considerado como "una experiencia reproductiva más" en la vida de las mujeres.

Según diversos estudios, Bolivia es uno de los países con más alta tasas de aborto del continente, después de Haití y de Cuba, aunque en este último país es legal desde hace décadas.

Los estudios señalan que en Bolivia abortan cada año entre 40.000 y 80.000 mujeres, que cada día 115 mujeres lo hacen y que 3 de cada 5 bolivianas tiene un aborto en su vida, señaló Kimball.

Para hacer una comparación, agregó que en Estados Unidos una de cada tres mujeres se somete a una interrupción del embarazo.

Bolivia también está después de Haití como el país con mayor mortalidad materna con 310 muertes de mujeres por cada 100.000 nacidos vivos, según datos oficiales citados por el Cidem.

La investigación de Kimball, basada en 113 entrevistas personales y la revisión de 3.000 archivos médicos, detectó además que las bolivianas que confrontan un embarazo no deseado en la actualidad aún recurren a prácticas de aborto ya registradas en 1952.

Como hace 60 años, hay bolivianas que tratan de interrumpir sus embarazos consumiendo varias hierbas que se venden en las calles populosas de La Paz, donde también se ofrecen pastillas con ese fin.

Según la investigadora, también está el drama de mujeres que, al no tener recursos económicos, se provocan hemorragias cayendo por gradas o cargando pesos, aunque a veces no funcione y luego tengan que continuar con el embarazo no deseado.

La investigación registró el caso de una mujer que cargó por varias calles una bolsa de cemento para lograr un aborto y el de otra que recurrió a un estudiante de medicina para someterse a un legrado, aunque el hombre primero la operó y luego la violó.

Uno de los resultados que Kimball considera importante en su trabajo es haber establecido que la demanda de las bolivianas por el aborto y por la regulación de su fecundidad ha llevado a lo largo de 60 años a cambios en políticas públicas y la provisión del aborto, aunque no sea legal.

Uno de los cambios está en el hecho de que el seguro estatal puede atender cualquier hemorragia en los primeros cinco meses del embarazo, sin hacer preguntas sobre la razón de la misma.

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