Sociedad

Cada mes llegan 20 animales silvestres rescatados a Senda Verde

Senda verde. Todo ejemplar que llega pasa por un proceso de cuarentena

La Razón (Edición Impresa) / Aleja Cuevas / Coroico

18:25 / 15 de junio de 2017

Una paraba azul, un loro cabeza roja y un mono capuchino son los nuevos “refugiados” de Senda Verde (Coroico), pues llegaron ayer de La Paz. De enero a mayo, al menos 100 animales, entre monos, loros, tortugas y felinos, fueron acogidos, es decir, 20 al mes.   

“Hola, hola”, repite la paraba roja en el aviario de Senda Verde. El ave llegó hace dos años con las alas derechas cortadas; sus cuidadores le pusieron una percha para que aprenda a volar,  pero nunca lo hizo; al contrario, enseñó a sus compañeros de jaula a trasladarse usando las patas. Fue ahí que el personal descubrió que es “ave alfa”.

La Razón visitó ayer el refugio para conocer de cerca su situación. En el recorrido apareció Ajayu, el oso jucumari que llegó al lugar hace un año y tres meses, luego de sufrir severos golpes de comunarios, en Cochabamba. Como consecuencia, perdió el ojo izquierdo y la sensibilidad del olfato.  

Después de un proceso de cuarentena, el cuadrúpedo recuperó su peso y ahora se alimenta de frutas y sigue una dieta balanceada. Según Virginia Ossio, administradora y fundadora de Senda Verde, se espera otro análisis para descartar infecciones en los ojos.

Ella llegó ayer con una paraba azul, un loro cabeza roja y un mono bebé capuchino, cada uno con una historia. Con este trío, Senda Verde suma 103 animales nuevos acogidos en lo que va del año. La cantidad total en el lugar sobrepasa las 700 especies.

El albergue abrió hace 14 años con el objetivo de crear turismo educativo, pero Ossio y su esposo, Marcelo Levy, nunca pensaron convertirlo en un refugio de animales rescatados del maltrato, el tráfico y la tenencia ilegal, hasta que él mismo recuperó un mono de unos camioneros. La llegada de dos parabas, llevadas por vecinos, y la de Aruma, el primer oso jucumari, cambió el propósito del lugar.  

“Ahí dijimos: no hay vuelta que dar. Nos sentamos con Marcelo, nos preguntamos si seguimos adelante, porque era un cambio de proyecto de vida, pero nunca nos imaginamos tener casi 700 animales”, recordó la fundadora.

En el recorrido, Ossio contó que cada animal tiene una historia “trágica”: monos bebés alejados de su madre, un oso que por años no vio a otro de su especie, loros desplumados por ellos mismos a causa del estrés, pequeñas tortugas de tierra con tres o cuatro huecos en sus caparazones, hechos por sus captores para atarlas, y 35 loros pequeños rescatados del tráfico.

Comentó que ella y su esposo hicieron un compromiso, pero dijo que es necesario que el Gobierno, a través de las gobernaciones y las alcaldías, cumpla su tarea, y más cuando en el artículo 387 de la Constitución Política del Estado (CPE) se establece que el Estado debe garantizar la conservación y recuperación de la fauna.

“Urge una ayuda”, aseguró Ossio. Senda Verde necesita semanalmente Bs 25.000 para alimentar a los 700 animales, pero cada semana enfrenta un déficit de Bs 7.000. El refugio atraviesa por su peor crisis por la disminución del turismo nacional y extranjero.

Su principal ingreso es por el hospedaje en cabañas y la comida que ofrece a los visitantes. Los precios oscilan entre los Bs 190 y 480, dependiendo de la cantidad de personas. Las visitas guiadas tienen un costo de Bs 60 para turistas nacionales y Bs 100 para extranjeros.

Ante estas circunstancias, Ossio analiza la posibilidad de suspender el ingreso de más especies rescatadas. Explicó que cada animal ingresa a una cuarentena para su valoración clínica, terapias, cuidados y alimentación especial, lo que amerita otro costo.

El refugio encamina una campaña para reunir fondos y pide a la población ayudar con alimentos.

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