Sociedad

50 mil sonrisas bajo la lluvia

Sueños. La mayoría llegó con sus padres, pero algunos  niños estuvieron sólos en el Siles. Todo por un regalo

Alegría. Una niña se trepa al alambrado del Siles, a la espera de su regalo. El cielo nublado anuncia la lluvia que cayó ayer sobre La Paz.

Alegría. Una niña se trepa al alambrado del Siles, a la espera de su regalo. El cielo nublado anuncia la lluvia que cayó ayer sobre La Paz.

La Razón / Teófila Guarachi / La Paz

00:47 / 24 de diciembre de 2011

La intensa lluvia que cayó durante la noche del jueves y la madrugada del viernes no impidió que Micaela de ocho años llegue al coliseo cerrado a las 03.00 acompañada de su mamá, quien pese a su resfrió decidió ir a buscar un juguete de la campaña “Por la sonrisa de un niño”.

Al igual que ella, cerca de 50 mil niños y niñas se trasladaron desde el jueves al estadio Hernando Siles, en la zona de Miraflores, el coliseo cerrado Julio Borrelli, el coliseo Don Bosco y el complejo Ferroviario de Viacha, lugares donde desde hace 22 años el grupo Fides distribuye regalos por Navidad.

Cargada de su merienda, que consistía en arroz, papa, huevo frito y tomate picado, Maribel Choque llegó al coliseo Don Bosco, a las 21.00 del jueves, acompañada de sus cinco hijos. Decidió hacer fila toda la noche sólo para ver sonreír a sus pequeños. “No puedo comprarles un regalo a mis hijos porque yo no trabajo, por eso he venido con ellos porque voy a ahorrar más de Bs 100”, contó Maribel, quien desde hace 20 años viene a recibir regalos en este evento.

“Esta es Mary, mi muñeca que hoy (ayer) me han regalado, voy a jugar con ella y hacerle ropa y peinarle, además, jugaré con mis amigas en mi colegio”,  anunció Zoraya, mientras contemplaba la muñeca. Su sueño de Navidad se había cumplido.

Amigos. Juan (8 años), Matías (9), Joel (7) y Pavel (10)  llegaron hasta el estadio Hernando Siles a las 05.30. “Hemos venido solos, somos amigos de la zona (avenida Buenos Aires) y desde hace una semana decidimos venir en grupo”, contó entre sonrisas Pavel, el mayor del grupo, quien ayer aseguraba que todos tenían permiso de sus papás.

Mientras trataba de subir a su bicicleta nueva, Matías de 9 años recibió la ayuda de sus amigos. “He tenido más suerte que todos, tengo mi bicicleta nueva. Estoy muy feliz, ahora me voy a ir a mi casa en mi bici y voy a darle la sorpresa a mi mamá”. Se subió a la bicicleta y por detrás sus amigos lo siguieron corriendo.

En medio de la gente que salía del estadio, se distinguía a Angélica, madre de cuatro hijos, quien a pesar de estar en silla de ruedas, llegó hasta el campo deportivo a las 06.00.  Cubierta de bolsas plásticas de pies a cabeza, vigilaba a sus hijos para no perderlos entre la multitud.

 “Estoy muy feliz, mis hijos tienen juguetes por Navidad desde hace 18 años que estoy en silla de ruedas y no puedo trabajar para comprarles regalos a mis bebés”, comentó.

Logística y control

Apoyo

500 voluntarios recorrieron las calles de La Paz y El Alto buscando la solidaridad de las personas.

28 camiones

50 mil juguetes se cargaron en 28 camiones  que llegaron hasta los puntos de distribución de los regalos.

Control

Oficiales de la Patrulla de Auxilio Ciudadano (PAC), Radio Patrulla 110, Bomberos y la Cruz Roja Boliviana coadyuvaron en el operativo.

El desafío de la campaña es acortar los tiempos 

Uno de los mayores problemas en la distribución de los regalos de los Carros de Fuego fue el tiempo que esperaron los niños para recibir los juguetes. En promedio cada uno esperó más de siete horas, la problemática fue reconocida por  Edelweiss Murillo, responsable de Comunicación de la campaña navideña.

“Es cierto, los niños esperaron mucho, pero nosotros también  esperamos a que los 35 mil pequeños lleguen al estadio. El reto para el próximo año es acortar el tiempo de distribución”, dijo.

Según Murillo, el objetivo es distribuir los regalos de manera simultánea en los cuatro recintos, Viacha, el estadio, los coliseos Julio Borrelli y Don Bosco, para evitar que los mismos niños reciban regalos en los cuatro puntos.

Responsabilidad. Los adolescentes y jóvenes del grupo Carros de Fuego trabajaron durante 29 horas seguidas, desde el jueves a las 09.00 hasta ayer a las 14.00. “Empezamos a trabajar desde el jueves. Empaquetamos y cargamos los juguetes en las volquetas. Fuimos a los centros de distribución a ordenar las filas y contar el número de niños que ingresan a cada recinto”, contó ayer César de la Arena, uno de los voluntarios. 

Finalmente Murillo confirmó que este año sobraron alrededor de 1.000 juguetes, que serán la base de los regalos con los que en 2012 se iniciará la vigésima tercera campaña navideña. Los Carros de Fuego fueron apoyados por sus madres, quienes ayer desde las 06.30, invitaron más de 1.800 tazas de chocolate a niños y madres que hacían fila.

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