Sociedad

Los ‘toritos eléctricos’ se venden sin control en ferias y en internet

Son pequeñas, unas parecen linternas y otras un celular, y a simple vista lucen inofensivas, pero cuando se encienden emiten dos rayos que forman un arco voltaico. De pronto, su apariencia se torna intimidante.

Arma. En la foto, una muestra del arma de choque eléctrico que fue adquirido en la ciudad de El Alto.

Arma. En la foto, una muestra del arma de choque eléctrico que fue adquirido en la ciudad de El Alto. Foto: Andes Rojas

La Razón / Liliana Aguirre / La Paz

00:00 / 19 de febrero de 2012

Son armas eléctricas —conocidas en el lenguaje popular como “toritos” de defensa personal— que se venden sin control en El Alto y La Paz. Su carga oscila entre 800, 1.000, 2.000 y hasta 3.000 voltios y se la puede comprar con una suma que fluctúa entre Bs 80 y Bs 380.

Adquirir un “torito” es muy fácil porque, aparte de la feria 16 de Julio de El Alto, están a la venta también en páginas locales en internet. En este caso, una llamada o el envío de un correo electrónico son suficientes para comprarla por unidad o al por mayor.Para constatar esta información, La Razón llamó a proveedores que se anuncian en la web y visitó la feria 16 de Julio.

El teléfono suena y se escucha el ringtone de la banda sonora de la película El Padrino. Una voz masculina responde al otro lado del auricular e indica que en ese momento no tiene el producto.

La periodista, que se hace pasar por una cliente, insiste, dice que le urge comprar un “torito” y tras una ligera vacilación, pide que se le llame más tarde para concretar la compra.

En la feria 16 de Julio los vendedores no necesitan esconder el producto. Las armas eléctricas están a la vista porque como parecen linternas o celulares no llaman la atención. Incluso el comprador recibe consejos sobre cómo usar el arma .

Entre relojes a prueba de agua, manoplas de metal, cuchillos afilados, largavistas y hasta ordinarias linternas, La Razón encontró los “toritos” de industria china. Se los denomina así por analogía ya que sus dos rayos que emiten son comparados con los cuernos de un toro y el dolor que causan es equiparado a una cornada.

En seis puestos, la periodista preguntó sobre los voltajes (de 800 hasta 3.000) y los efectos que causan en el cuerpo de la persona que recibe la descarga. En uno de ellos, el vendedor dijo que depende de dónde se aplique el choque eléctrico. Una persona se podría desmayar si es atacada en el cuello, agregó el comerciante.

Para no despertar sospechas, a la periodista no le queda otra que comprar un “torito” de supuestamente 2.000 voltios y 2.500 miliamperios (mA) en Bs 180.

“Estos instrumentos son de uso policial, (pero), como no existe ninguna ordenanza o regulación; la clientela no sólo es gente uniformada sino también gente civil”, explicó José Luis Asab, intendente de la alcaldía de El Alto.

La autoridad añadió que su institución no ha decomisado “toritos” porque, si bien existe una ordenanza que prohíbe portar armas blancas, ésta no se aplica a armas de choque eléctrico, por tanto su venta no está prohibida.

De acuerdo con información obtenida en la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) del departamento de La Paz, no existen registros de delitos cometidos con aparatos de electrochoque o “toritos”.Al activarse, el arma emite un destello eléctrico brillante que es bastante intimidante; también hay modelos que hacen un ruido estridente al ser utilizados.

Según su característica, las hay de largo, mediano y corto alcance.

En los dos últimos casos su aplicación requiere del contacto físico entre el agredido y el atacante, ya que la forma de aplicar la corriente es presionando el aparato contra el cuerpo del atacante, lo que también es un riesgo porque el efecto de la descarga dependerá de su talla y peso, por lo que varía de persona a persona.

Para conocer mejor el mecanismo eléctrico de los “toritos”, La Razón acudió al técnico electrónico Edwin Cáceres.

“Este instrumento internamente tiene un circuito o elevador de voltaje que tiene una batería” que se carga como se carga un celular, indicó el especialista.“Los 2.000 voltios elevan el circuito, y se amplifican gracias a la batería y la corriente y tiene una salida de 600 kilo-voltios”, lo cual es peligroso. Además, al momento de prenderse el aparato eléctrico se genera un arco voltaico, que se forma cuando dos electrodos son sometidos  a una diferencia de potencial.

El arco voltaico —que tiene un aspecto de rayo— para iniciarse pone en contacto, brevemente, los extremos de dos electrodos, y se hace pasar una corriente intensa a través de ambos.

“Esta corriente provoca un gran calentamiento en el punto de contacto, al separarse los electrodos, se forma entre ellos una descarga luminosa similar a una llama o rayo”, indicó Cáceres.

Añadió que “el contacto de los dos polos con el cuerpo de una persona es como meter los dedos a la corriente de 220”.

La carga es producida por electrones que van desde el electrodo negativo al positivo, pero también, en parte, por iones positivos que se mueven en sentido opuesto.

“El choque de los iones genera un calor intenso en los electrodos que forman el arco voltaico y esa temperatura alta puede quemar la piel y hasta achicharrarla”, agregó el técnico. Otro factor decisivo para determinar el daño que puede llegar a causar una descarga es que el contacto sea continuo.

“Si la descarga se aplica por pocos segundos puede dar como resultado que el sujeto quede aturdido y tembloroso; sin embargo, si es continua y se administra por más tiempo, ya sea un minuto o dos, aparte de causar dolor o una quemadura grave, puede matar”.

Cáceres complementó que el “torito” chino que compró La Razón no precisa con exactitud su voltaje y amperaje, información que debería estar en la caja.

No hay denuncias de ataques

LILIANA AGUIRRE

El 16 de septiembre del 2011 se registró una denuncia de robo a un internet en Alto Tacagua (ciudad de La Paz). El dueño del negocio fue reducido y sometido a una descarga eléctrica en el cuello que lo dejó aturdido.

Los medios de comunicación informaron que la descarga se emitió de un arma eléctrica. Sin embargo, según datos recabados en la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), si bien la víctima fue sometida a descargas eléctricas, éstas no se emitieron de un instrumento “torito eléctrico”.En la entidad se informó que dentro del modus operandi de los delincuentes, hasta el momento, no se conoce, oficialmente, ni un solo caso en el que se hayan utilizado instrumentos de electrochoque para reducir a las víctimas en actos delictivos.

Sin embargo, conocen de algunos atracos en los que se habría administrado choques eléctricos a las víctimas. En las denuncias, so supieron especificar claramente qué tipo de electricidad se les habría aplicado.

En el caso de Alto Tacagua “no se ha especificado aún qué tipo de electricidad se usó; corriente alterna, corriente continua o de las tomas de corriente domésticas”, dijo una fuente.

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