Animal Político

Activista Sin tierra

Vladimir Machicao volvió a la dirigencia de los Sin tierra, una organización que ahora forma parte del Codelpa y desde donde asegura que el problema de la tierra todavía no fue resuelto.

Vladimir Machicao

Vladimir Machicao Foto: Vladimir Machicao

La Razón (Edición Impresa) / Elisa Medrano Cruz es periodista

00:00 / 05 de marzo de 2017

Haber afectado “grandes intereses de la burguesía y la oligarquía” terrateniente del país es el gran aporte que, según Vladimir Machicao, dirigente del Movimiento Sin Tierra (MST), hizo a comienzos de este milenio, tras la constitución de esta organización a finales del siglo XX. Hoy, tras un juicio por desacato, continúa al frente de esa entidad, aunque con una presencia reducida, reconoce.

El MST nació en 2000, como respuesta a la falta de atención del Estado a la demanda de la población que no tenía acceso a la tierra. Tras su constitución comenzó la toma de propiedades. Una de las primeras fue la ocupación de terrenos en Pananti, en noviembre de 2001, la zona chaqueña en la que murieron siete personas (seis campesinos y un hacendado). Otro hecho significativo fue la invasión de predios en la hacienda Collana, en octubre de 2003, de propiedad de un pariente del expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada.

La lista se engrosa, principalmente en el oriente del país y el chaco tarijeño. El principal alegato para las ocupaciones era que las tierras no estaban siendo trabajadas. Según Machicao, desde que comenzaron las tomas hasta 2010, cuando el movimiento fue descabezado con su apresamiento, esa organización logró la recuperación de al menos 270.000 hectáreas, que fueron redistribuidas a 150.000 campesinos.

“Esas tierras han sido recuperadas de los grandes latifundistas y terratenientes en el país, y gran parte fue en el Chaco tarijeño y en el oriente boliviano, donde no estaban cumpliendo la Función Económica y Social, como dice la Constitución y la ley (3045 de Reconducción comunitaria de la Reforma Agraria), y eran tierras ociosas”, manifestó Machicao.

Estuvo al frente del MST entre 2003 y 2010. No obstante, en esa última gestión fue apresado y enjuiciado por desacato e injuria, pues acusó al vicepresidente Álvaro García Linera de urdir un atentado con un sobre-bomba contra la esposa del exsenador Fidel Surco. Por ese caso fue sentenciado a dos años de privación de libertad, pero el juez le concedió el perdón judicial.

Luego de este proceso judicial, se dedicó a actividades particulares, pero nuevamente retomó su participación en el MST, organización que ahora es miembro del Consejo de Desarrollo del Departamento de La Paz (Codelpa). Se considera también activista de derechos humanos y participa de la campaña en defensa del resultado del 21 de febrero de 2016, que rechazó una reforma constitucional que iba a posibilitar la repostulación del actual presidente Evo Morales.

Aseguró que su mayor satisfacción fue el haber contribuido a que esas 150.000 personas se beneficiasen de la dotación de hasta 30 hectáreas de terreno. Con ello, según dijo, se evitó la migración a las ciudades. “Lo mejor que se puede dar al campesino para que no migre es la tierra, porque es vida, porque viven de ella y de la producción”, afirmó.

A 17 años de constituido el MST, Machicao consideró que el problema de acceso a la tierra aún no fue resuelto, por lo que debe encararse una nueva reforma agraria. “En cualquier momento se va a rearticular el MST, no porque los dirigentes queramos sino por la misma necesidad de los hermanos campesinos. Esto lo estamos dejando a la propia gente”, dijo.

Perfil

Nombre: Vladimir Machicao 

Nació: 24 de julio de 1970

Ocupación: Asistente legal en un bufete de abogados

Carrera

Aún es dirigente del Movimiento Sin Tierra (MST) y es miembro del Consejo de Desarrollo Departamental de La Paz (Codelpa). Estudia Derecho y es asistente legal en un bufete de abogados.

21F, el día del quilombo y la transgresión nacional

Rubén Ariñez, es periodista

Hubo de todo ese día. Así, entender lo que sucedió el 21 de febrero de 2017, cuando se cumplió un año del referéndum constitucional que se celebró un año antes, es muy complicado y a la vez fácil. Todo un chenk’o, dirían.

El oficialismo reivindicó el 21F como el Día de la mentira por considerar que en la consulta de 2016 —cuando buscó habilitar al presidente Evo Morales a una nueva repostulación en 2019— los bolivianos asistimos a las urnas influenciados por las malditas mentiras del caso Zapata que había urdido la incipiente oposición. O sea, fuimos a votar “como giles”, pues. Por ello y bajo ese argumento, insisten con la repostulación mediante cuatro vías. (¡A ver!)

La saga Zapata, se ha demostrado a lo largo de todo este tiempo, no logra alzar vuelo. Vanos fueron los intentos del MAS de reforzar el 21F con un documental, a todas luces, deficiente y un pésimo monólogo que dicen fue “entrevista exclusiva” a la exconsorte del Mandatario: Gabriela Zapata. ¿Cuánto dinero derrochado?

Desde el frente, los ciudadanos camuflados en colectivos, en ocasiones al extremo, se movilizaron en las plazas de las ciudades capitales para exigir el respeto al veredicto de las urnas. La convocatoria fue tan masiva que ni los mismos asistentes daban crédito al éxito obtenido. Hasta ahí todo bien.

Empero, políticos “paracaidistas” opositores que nunca faltan ni sobran (porque le ponen color a la vida) intentaron, nuevamente en vano, colgarse del logro obtenido por esas manifestaciones.

El súmmum es, pues, la fiesta democrática que acompaña ese tipo de actividades, sean oficialistas, ciudadanas u opositoras.

Empero, no cabe duda alguna que esto es un quilombo total (léase como desorden) y una transgresión (entiéndase como violar un precepto) cuando existe un antecedente irrefutable que deja el referéndum constitucional que pretende ser obviado: El plan oficialista fue rechazado con el 51,3%.

De ahí en más, si quieren buscar la letra chica a la norma, la vuelta forzada a la tuerca, la velita en la garrafa de gas agotada, la yapa en el peso justo, la rebaja en el producto o servicio sin factura o el bromato de potasio para el pan de batalla... es problema de cada uno. Mientras, ¡que siga el quilombo y la transgresión, pues es Carnaval!

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia