Animal Político

Adolfo Chávez ‘metió la pata’ al firmar acuerdos con Rubén Costas

Fernando Vargas - Rescata logros cuando fue asesor del Sernap, como la constitucionalización de las áreas protegidas. Ahora, asegura, no busca ocupar cargos de poder.

Fernando Vargas.

Fernando Vargas.

La Razón / Iván Paredes / La Paz

00:01 / 15 de abril de 2012

Líder del movimiento indígena del TIPNIS.   A pesar de que fue funcionario público del gobierno de Evo Morales, dice que nunca se identificó como masista. No sabe por qué lo destituyeron del Sernap. Hace seis años recuerda que trabajó para que Evo Morales sea presidente de Bolivia; hoy no se arrepiente, aunque expresa sus críticas a   la gestión de Gobierno del líder cocalero e indígena. Vargas dice que Morales atropella la Constitución Política al no respetar los derechos de los pueblos indígenas.

Es uno de los hombres que entre agosto y octubre de 2011 incomodó al gobierno de Evo Morales con su liderazgo en la VIII Marcha Indígena en Defensa del TIPNIS. Ahora, en puertas de la novena marcha, no oculta su molestia con algunos de sus compañeros de lucha, como Adolfo Chávez, el líder de la Central de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob), de quien dice que “metió la pata” al firmar acuerdos con el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas.

Se le nota cansado, su rol de dirigente le obliga muchos viajes; esta semana estuvo entre Santa Cruz y Beni. Dice que pocas veces llega a La Paz, pero guarda profunda admiración y respeto a la gente de esta ciudad por el recibimiento que brindó a la histórica marcha indígena del año pasado.   

Firme en su posición, es un duro crítico con el Gobierno, del que fue funcionario antes de ser el presidente de la Subcentral del TIPNIS (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure). Sin embargo, asegura que no se arrepiente de haber trabajado para que Morales sea presidente, con quien —dice, no obstante— nunca tuvo una relación amistosa. 

— ¿Cómo se inicia Fernando Vargas en la vida dirigencial?

— Inicio mis actividades en el movimiento indígena en 1989. En el 90, en la primera marcha indígena, tenía un proceso penal cuando mataron a mi sobrina por quitarnos las tierras dentro del TIPNIS. Luego, trabajé en la Iglesia Católica en la titulación de tierras campesinas. Estuve cerca a nueve años como técnico en la Subcentral del TIPNIS, en la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) y en la Central de Pueblos Indígenas del Beni (CPIB).

— ¿Tiene similitudes el movimiento indígena de la década del 90 a la de esta generación?

— Luchas y logros, como movimiento indígena, los venimos consiguiendo desde 1990; nosotros hemos contribuido mucho al país. Como derecho logrado es que el Parque Nacional Isiboro Sécure, con la marcha del 90, sea reconocido como territorio indígena de los pueblos mojeño-trinitario, chimán y yuracaré. Las luchas de esa época no fueron tan fáciles, pero fueron mejores respondidas por los gobiernos de entonces.

— ¿Por qué?

— Cuando digo “mejores respondidas” es porque las autoridades por lo menos bajaban a la marcha, incluso el propio expresidente (Jaime Paz Zamora) hizo un encuentro con los propios marchistas, y eso mostraba una voluntad política con un interés de resolver demandas…

— Así, ¿el gobierno de Evo Morales no tiene voluntad política para resolver el conflicto del TIPNIS?

— No, nunca la tuvo. Los gobiernos anteriores, y eso que eran de la derecha, supieron entender nuestras demandas y pusieron en la legislación boliviana nuestros pedidos. Por ejemplo, recién en 1995, con la Constitución reformulada, nos toman en cuenta a los pueblos indígenas.

— Usted trabajó como funcionario público de este Gobierno.

— Fui asesor general del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) durante dos años. Un año fui coordinador general de Políticas de Gestión Compartida. Dentro de esa experiencia lideré y construí una propuesta para constitucionalizar las áreas protegidas, y fruto de ese trabajo está la Carta Magna.

— Mientras ocupaba el puesto, ¿compartía la ideología del gobierno de Evo Morales?

— Hay dos cosas que entender. Cuando estuve ocupando un cargo público en este Gobierno —y no lo hice porque me invitó el MAS (Movimiento Al Socialismo), nunca fui masista— entendí que mucha gente confunde el proceso de cambio con el atropello y la violación a las normas de Bolivia. Venían diputados, senadores y dirigentes sindicales, querían imponer personas para que ocupen cargos importantes. Eso es un atropello a las instancias públicas, y entendí que cuando se llega a un cargo hay que patear leyes para beneficios personales y por eso no avanzamos como país.

— ¿Qué logros puede destacar durante su gestión en el Sernap?

— En los dos años como asesor tuve el mandato del director (del Sernap) de llevar adelante la política de Gestión Compartida. Trabajamos un decreto supremo de Gestión Compartida con todas las organizaciones de las áreas protegidas. Hay diferencia entre un ministerio y el Sernap, que tiene una base social. Ese trabajo nunca se lo aprobó, quedó ahí y hasta ahora no se tiene esa práctica de Gestión Compartida, que trata de llegar a consensos. Otro trabajo es el que lideré para constitucionalizar las áreas protegidas. 

— ¿Por qué salió del Sernap?

— El director me sacó y nunca supe por qué, pero no me sentí molesto; más bien me sentí orgulloso porque aporté para el beneficio del país.

— ¿Volvería a un cargo público?

— Yo no busco un cargo o una pega, sino el respeto a la vida, al medio ambiente, a la biodiversidad y a nuestra casa grande, pero sobre todo respeto a la Constitución.

— ¿Usted hizo campaña para que Evo Morales sea presidente?

— No campaña, pero he trabajado para que Juan Evo Morales Ayma sea presidente; no lo niego ni tampoco me arrepiento.

— ¿Considera que esta movilización es política o busca una reivindicación indígena?

— Toda acción es política, pero hay que entender dos formas de política: una en busca de un bien social y otra en busca de poder. Lo único que el movimiento indígena hace es política en busca de un bien social; para todos y no de poder, que es lo que hace el MAS. El movimiento indígena no es de ningún partido político, ya que nace de la vulneración a nuestros derechos.

— Adolfo Chávez hizo acuerdos con el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas. ¿Esto se puede entender como un influjo de la derecha en el movimiento indígena?

— Soy muy crítico con lo que hizo Adolfo Chávez en la firma de convenios con el gobernador de Santa Cruz (Rubén Costas). Considero que el propio presidente de la Cidob metió la pata; yo no sé lo que firmó, pero pienso que es una falta de madurez y que una cosa es la necesidad y otra la dignidad. No se puede confundir la necesidad con la dignidad.

— ¿Qué le dijo Adolfo Chávez después de firmar el acuerdo?

— Su explicación fue que ese convenio venía ya arrastrando antes de la marcha y que nunca había la oportunidad (de firmarlo). Pero es un tema que para cualquier político no se entiende así, porque se mira por el lado negativo y dicen que uno se vende a un grupo político.

— ¿Piensa lo mismo con la posición que asumió Justa Cabrera al aceptar una Subalcaldía que le ofreció Percy Fernández?

— En el caso de Justa Cabrera... en el camino nos vemos y nos conocemos quienes somos perseverantes en la lucha del movimiento indígena en busca del respeto a la vida, al medio ambiente. Ahí nos encontramos, y si doña Justa (Cabrera) asumió una responsabilidad pública, bueno, para nosotros bien porque busca un bien para los pueblos indígenas, pero mal, por una parte, porque afecta a todo el movimiento indígena y nos hace ver como si estuviéramos manejados por la derecha. 

— ¿Alguna vez tuvo una buena relación con Evo Morales?

— Ni cuando era dirigente de los cocaleros; nunca me reuní con él. Nunca le di la mano antes; la única vez que le di la mano fue cuando entramos a Palacio de Gobierno el 21 y 22 de octubre del año pasado. Cuando Evo Morales era dirigente cocalero y se firmó un acuerdo con Marcial Fabricano, nunca más quiso reunirse con nosotros; siempre fue resbaloso como la víbora, y así sigue ahora.

— ¿Tuvo contactos telefónicos con el Presidente después de la marcha?

— Nunca me llamó y no se comunica nadie del Gobierno.

— ¿Qué papel juegan las ONG en esta movilización?

— Nadie nos puede prohibir de tener asesores; el propio Presidente lo tiene, y hasta fueron asesores extranjeros, nadie le dijo nada. A nosotros, como pueblo indígena, nadie nos puede decir quién debe ser nuestro asesor y quién no. Quienes asesoraron a Morales y lo llevaron donde está fueron los del CEJIS (Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social); entonces por qué dicen que no podemos ser asesorados. No negamos que las organizaciones no gubernamentales nos apoyaron.

Perfil

Nombre: Fernando Vargas Mosua

Nació: 02-04-1974

Profesión: Técnico

Cargo: Presidente de la Subcentral del TIPNIS

Mojeño

Es indígena mojeño de la comunidad El Paraíso del TIPNIS. Acabó el bachillerato y realizó cursos acelerados de Derecho. Participó de talleres y seminarios y tiene un Diplomado de Derechos Indígenas y Recursos Hidrocarburíferos, que lo realizó en Quito, Ecuador.

‘No hay división indígena en el movimiento indígena’

— ¿La IX marcha, que empieza el 25 de abril, es contra la consulta?

— Me da pena escuchar que el vicepresidente (Álvaro García Linera) diga que la marcha está en contra de la democracia y la Constitución. Siempre exigimos el respeto a la Carta Magna, el respeto a la Declaración de los Pueblos Indígenas y el respeto al Convenio 169, y si el presidente Evo Morales y el Vicepresidente no saben lo que es previo, pues que se hagan asesorar mejor. La Constitución Política del Estado refiere a una consulta previa, pero no habla de una consulta posterior. Nosotros estamos a favor de la consulta, pero que sea previa a algún proyecto. 

— ¿Cuántos corregidores apoyarán la IX marcha?

— Según el encuentro que se tuvo con los corregidores, más de 40 comunidades indígenas del TIPNIS están firmes para participar de la IX marcha. Pero ahora no sólo son los corregidores, existe apoyo de organizaciones urbanas, porque entienden que es una violación a la vida. Si nosotros los pueblos indígenas no le decimos que nos tiene que respetar, este Gobierno nos pisoteará mañana. 

— ¿Hay división en el movimiento indígena al ver al Presidente firmar acuerdos con organizaciones fuertes como la APG?

—El Gobierno está desesperado no sólo por la marcha, sino también por sus actos negativos que hace. Por eso empieza a firmar acuerdos con varias organizaciones con el único objetivo de frenar la marcha.

— ¿Existe la división...?

—Hemos demostrado que hay unidad en los pueblos indígenas y que más allá de los convenios, donde te entregan motores, antenas de teléfono, más vale el territorio y la vida. En las organizaciones indígenas existe dignidad, y dijeron que más allá de los regalos se sumarán a la marcha.  

— ¿Cómo se puede lograr desarrollo para los habitantes del TIPNIS sin la construcción de la carretera?

— Si vemos las comunidades que viven por las carreteras y comparamos si tienen los mismos servicios que hay en las ciudades, existen varias que no tienen ni servicios básicos. Entonces, habría que saber a quién beneficiaría esta vía. Los problemas de salud y de la educación parten de una agenda y voluntad política. Nosotros no estamos en contra de lo que el mandatario Morales pueda dar, sino de la política atropelladora de su gobierno a los derechos humanos.

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