Animal Político

Agenda neofascista contra el Presidente

La centralidad en la agenda política de 2017 será la destrucción  por todas y cualquier vía del liderazgo del presidente Evo Morales, buscando impedir que llegue (material, política y simbólicamente) a la candidatura de 2019.

La Razón (Edición Impresa) / Helena Argirakis Jordán es politóloga e internacionalista cruceña

00:00 / 29 de enero de 2017

Para analizar las connotaciones de la proclamación del liderazgo del presidente Evo Morales durante el noveno congreso del MAS realizado en la ciudad de Montero (en el departamento de Santa Cruz), y examinar algunas tendencias en la determinación de la agenda política del año en curso, considero importante poner atención en tres eventos que juntos permiten vislumbrar la construcción de un nuevo horizonte estratégico hacia 2019. Por lo expuesto, se verá cómo en dicha construcción de horizonte estratégico hacia 2019, el liderazgo de Evo Morales es el eje aglutinador y el vórtice de acción política.

Tres eventos de contexto político: lanzamiento del documental El cártel de la mentira, el noveno congreso del MAS en Montero y los festejos del Día de la Revolución en Ivirgazama.

El lanzamiento del documental sobre El cártel de la mentira constituye una suerte de parteaguas entre el escenario político estratégico de 2016 y el de 2017, ya que plantea con sus interpelaciones, denuncias y argumentos retrotraer el debate político en torno a la posibilidad o no de repostulación del presidente Evo Morales a fojas cero, habida cuenta de que la campaña electoral en torno al referéndum del 21 de febrero de 2016 estuvo viciado en su proceso por los contenidos de la Guerra de Cuarta Generación, las operaciones psicológicas y la transgresión a las reglas de juego del ejercicio de la democracia representativa, provocando la degradación de la democracia y la mutación de los escenarios de la disputa política en el país. Es decir, el documental constituye un evento político fáctico y simbólico que permite replantear el escenario estratégico de 2016, cuando los resultados del referéndum de febrero se articularon en torno a una excepcionalidad política y electoral.

Por otro lado, la realización del noveno congreso del MAS en Montero (Santa Cruz), del 15 al 17 de diciembre de 2016, constituye otro evento que permite vislumbrar la construcción de la agenda política y nuevo horizonte estratégico, ya que conforma la base orgánica desde donde se proyecta la (re)articulación de la legitimidad, a partir del mandato del congreso y de las organizaciones y los movimientos sociales. Si bien la prensa mayoritariamente destacó las cuatro vías constitucionales para la repostulación del Presidente, en 2019, entre los contenidos políticos de mayor connotación resaltan la reafirmación del carácter socialista y antiimperialista del proceso de cambio, la refundación del MAS-IPSP como instrumento político revolucionario del pueblo, las denuncias y combate a las desviaciones a la derecha, de falsa izquierda y oportunismo enquistadas en el MAS y en el Gobierno. Por otro lado, el llamamiento a las organizaciones y movimientos sociales a reasumir su rol conductor del proceso de cambio, además de la reafirmación de la férrea alianza con la clase obrera. Así como la reafirmación del liderazgo de Morales para la conducción del proceso de cambio en 2019.

El corolario de lo anterior estuvo presente en el festejo del Día de la Revolución Democrática y Cultural el domingo 18 de diciembre de 2016, en la localidad de Ivirgazama, en el departamento de Cochabamba, ya que dicho festejo fue un evento abierto hacia la sociedad civil y no solo para las organizaciones y movimientos sociales orgánicos al instrumento político. El festejo —en el corazón geopolítico y geoestratégico del Bolivia y del continente latinoamericano— constituyó no solamente una demostración de musculatura y movilización sociopolítica, sino también un ejercicio de coordinación entre los movimientos sociales del instrumento y un guiño político hacia las organizaciones cocaleras del trópico cochabambino, como decanos del proceso de cambio.

Estos tres eventos, a mi criterio, constituyen el contexto o tejido político-social y estratégico que permite replantear o reconducir el escenario político establecido por los resultados del referéndum del 21 de febrero, que fueron administrados por las oposiciones nacionales durante el transcurso de 2016, aprovechando la oportunidad de excepcionalidad política y electoral de cohesión en torno a un vórtice en común que les brindó la victoria del No. Sin embargo, iniciamos  2017 con algunas certidumbres de las que podríamos jalar tendencias para la agenda política del año, como ser:

Escenario político neofascista comandado por las corporaciones internacionales y nacionales de medios y redes sociales. En consecuencia, la ya debilitada democracia liberal representativa ha recibido su golpe de gracia, ya que ingresamos de lleno en un nuevo escenario político comandado ya no por las organizaciones o partidos políticos —reducidos éstos a meros eslabones operativos para lograr cerrar el voto en el procedimentalismo electoral—, sino por las corporaciones de medios masivos de comunicación y redes sociales, que son poderes en sí mismos u operadores políticos de corporaciones transnacionales con intereses económicos en diversas ramas, áreas o sectores.

Y estas corporaciones económicas transnacionales, con múltiples intereses y actividades económicas, ostentan empresas privadas de medios de comunicación que fungen no solo como sus relaciones públicas corporativas, sino como operadores políticos nacionales e internacionales, estableciendo alianzas con empresas de comunicación multimedia nacionales o locales en el contexto de los Estados de la región. Es el escenario del neofascismo internacional que se impone en el ámbito nacional y que reemplaza la voluntad y participación popular por la opinión pública virtual.

Agenda Política Neofascista de 2017, centrada en la destrucción del liderazgo del mandatario Evo Morales. En este contexto de neofascismo internacional arrasante, las corporaciones de medios buscarán por todos las vías secuestrar, reemplazar, simular o simplemente sustituir la voluntad y participación política popular, por lo que los liderazgos políticos de naturaleza nacional popular e indígena originario campesina no caben en la ecuación de la apropiación y despojo imperial.

Por lo tanto, si nuestro razonamiento es correcto, la centralidad en la agenda política de 2017 será la destrucción por todas y cualquier vía del liderazgo del presidente Evo Morales, buscando impedir que llegue (material, política y simbólicamente) a la candidatura de 2019, acudiendo a los repertorios de la Guerra de Cuarta Generación y las operaciones psicológicas, invadiendo el ámbito privado o doméstico —es decir, volviendo los asuntos personales, privados o domésticos en públicos y políticos— recurriendo inclusive no solo a la mentira y falsedad, sino a la conspiración, sabotaje, chantaje, extorsión y otros dispositivos no honrosos. Por lo tanto, el fortalecimiento de la alianza del bloque social en el poder, entre los indígenas originarios campesinos y trabajadores del campo y de la ciudad se vuelve imprescindible e impostergable.

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