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Ahmed Kathrada: Con Mandela pasamos 13 años picando piedras

Entrevista efectuada en Johannesburgo, en el edificio donde vive el líder africano, ubicado entre el centro popular y el barrio rico de esta capital. Kathrada es un sudafricano con orígenes indios.

Ahmed Kathrada.

Ahmed Kathrada.

La Razón (Edición Impresa) / Geraldine Zambrana / La Paz

00:03 / 15 de diciembre de 2013

Ahmed Mohamed Kathrada es uno de los líderes históricos de la lucha contra el apartheid en Sudáfrica; desde sus 17 participó en diversas campañas de resistencia contra el régimen de separación racial; detenido junto a Nelson Mandela, Walter Silulu, entre otros, estuvo en prisión 27 años. Fue miembro del Congreso Indio de Sudáfrica, del Congreso Nacional Africano (ANC), exparlamentario, consejero político de Mandela, y exministro; hoy, a sus 84 años, es presidente la Fundación Ahmed Kathrada.

Muy interesado por la situación de Bolivia, accedió a hablar sobre el pueblo africano y su lucha contra el racismo; esta entrevista tuvo lugar en Johannesburgo, antes de la muerte de Nelson Mandela, ocurrida el 5 de diciembre.

— Los ‘blancos’ llegaron a Sudáfrica en el siglo XVII ¿Cómo se estableció el sistema del apartheid?

— Apartheid (‘separación’ en afrikáans, lengua germánica derivada del holandés que se habla en Sudáfrica y Namibia) fue otra forma de decir ‘racismo’. El apartheid comenzó cuando los holandeses llegaron en 1652. La población originaria luchó contra la dominación holandesa y el primer prisionero político fue mandado a Robeen Island (una isla convertida en prisión) en 1653. En ese entonces, los holandeses construyeron barreras alrededor de las tierras y ganado indígenas, para que éstos no accedieran a ello. Es cuando comenzó el sistema racista. Después del gobierno holandés (siglos XVII a XIX) y del británico (siglo XIX), en 1948 llegó al poder el Partido Nacionalista, promovido por los Afrikáner (sudafricanos de origen holandés) que instauraron e institucionalizaron el racismo; es cuando se hizo popular la denominación apartheid. Si observamos las leyes del Partido Nacionalista, éstas fueron copiadas de las leyes del nazismo alemán de los años 40. El racismo ya estaba ahí, todo el tiempo, sólo que a partir de 1948 fue institucionalizado, hubo leyes más estrictas, acompañadas de fuertes sanciones.

— ¿Cómo se vivió cotidianamente este periodo?

— En Sudáfrica, hasta ahora, existen cuatro grupos de personas que en ese entonces estaban jerarquizados de la siguiente manera: primero eran los blancos (holandeses, ingleses, franceses, portugueses, españoles y judíos); luego estaban los mestizos (descendientes de negros y blancos); después, la población de origen indio y, al último, la población sudafricana negra. Las leyes fueron aplicadas de diferente manera y según el origen. Se colocaron los conocidos carteles ‘White only’ (sólo blancos), ‘No-europeos y perros, no admitidos’ en cada entrada de restaurante, estación de trenes, correos. Asimismo, apareció el fenómeno de que toda la población excluida ansiaba cambiar de raza. Por ejemplo, alguien que se parecía a mí, pero que tenía el cabello de una persona negra iba a  la oficina de registro para decir que no era indio sino mestizo, categorización que tenía una mejor posición en la escala de ‘razas’. Para juzgar si era mestizo o negro, tenían que pasar por una prueba. Se les ponía un lápiz en el cabello y si éste resbalaba y se caía era considerado  mestizo, si no, negro. Había casos en que los mestizos también podían ser clasificados. El problema aparecía cuando en una familia todos los integrantes eran clasificados de forma diferente. Esto suponía que se separasen, que tomasen desde ese momento caminos distintos, lo cual era obviamente muy doloroso; provocó suicidios. Quien podía parecerse a un blanco intentaba adquirir una identidad oficial de blanco. Todo era mejor que ser negro. Pero después, nunca podría volver a ver a su familia.

— ¿Cómo se inició usted en la lucha contra el apartheid?

— Mi primera experiencia como activista político fue cuando tenía 17 años. Sacaron una ley aplicada sólo a indios, compuesta de más restricciones de las que ya existían. Crearon leyes según las diferentes nacionalidades, por lo tanto, aparecieron diferentes movimientos; entre ellos, el Congreso Indio, al cual yo pertenecí. Lo que ocurrió fue que en 1946, este grupo de voluntarios indios se sintió indignado ante un cartel con la insignia “Sólo blancos” plantado en un terreno en venta, cerca de donde vivían. Los voluntarios se fueron entonces a instalar indefinidamente en el terreno, a manera de protesta. Dos mil indios fueron a prisión a causa de esa manifestación, que se denominó Campaña pacífica contra el racismo. Me había unido a la Liga de los Jóvenes Comunistas a la edad de 12 años. Era la única organización que aceptaba, negros, blancos, indios y mestizos. Después de esta protesta, al volver a la escuela, comencé a hacer política. Y luego, cuando terminé la escuela, empecé a trabajar a tiempo completo en el Congreso Indio.

— Ghandi fue a Sudáfrica para denunciar los abusos a la población india. Terminó quedándose a vivir 22 años, algunos en prisión. ¿Qué influencia tuvo Ghandi?

— Ghandi llegó a Sudáfrica como abogado, no como político. Su primera experiencia (de discriminación) racista fue cuando viajaba en tren desde Durban (ciudad donde se instaló la mayor parte de la migración india en la costa este del país) hasta Pretoria (la sede de gobierno). Compró un billete para primera clase y cuando un cliente blanco reclamó el hecho de que un no-blanco se encontraba en su misma cabina, el encargado expulsó físicamente a Ghandi. En 1894 formó el Congreso Indio de Natal, puesto que la mayoría de la población proveniente de India se había instalado en esa provincia. La influencia de Ghandi se tradujo en una resistencia no violenta contra las leyes racistas de ese país. Mucha gente fue a prisión con él. Dejó el país en 1940. El primer Congreso en crearse fue el indio, en 1894, antes que el Congreso Nacional Africano (ANC), el partido de Mandela, que nació en 1910. De todas formas, todos los congresos trabajaban juntos siguiendo una misma línea.

— ¿Cómo conoció a Mandela?

— Cuando yo estaba en la escuela, él estudiaba Derecho en la Universidad de Wittwatersrand en Johannesburgo, y frecuentaba amigos indios que yo conocía. Cuando lo conocí, yo tenía 17 años y él, 28. Nos conocimos en un encuentro entre amigos, no como políticos, pero sí por el socialismo. Cuando prohibieron al Partido Comunista, me uní al ANC, que luego también fue prohibido.

— ¿Cuáles fueron las etapas de la revolución sudafricana?

— Comenzó en 1952 con la Campaña de Desobediencia Civil. Luego, en diciembre de 1956 fuimos arrestados durante cuatro meses y medio, tiempo en el que probaron nuestra inocencia. No había pruebas de violencia relacionadas al comunismo. En 1960 el ANC  fue prohibido por ley y en 1961 el partido decidió crear un movimiento clandestino: el “Martillo de la Nación”, también denominado “Umkhonto”, bajo el liderazgo de Mandela, que atrajo a todas las naciones del Estado sudafricano. El ANC dio el permiso y Umkhonto reclutó voluntarios y les enseñó cómo hacer bombas para luego colocarlas en los espacios públicos (correos, aeropuertos, estaciones de tren).

— Pero eso suponía que gente inocente iba a ser afectada.

— El plan era colocarlas únicamente cuando no hubiera personas. Cien mil voluntarios fueron a prisión. En Rivonia fuimos arrestados por sabotaje.  Fuimos sentenciados a muerte durante el Proceso de Rivonia (1963-64) Mandela, Sisulu, Mbeky, Mdwana… los líderes. Era el principio de la guerrilla. Desde el 61 muchos fueron arrestados. La sentencia a muerte tomó dos años. Rivonia era una granja donde nos escondíamos de la Policía, y donde organizábamos nuestras reuniones.  Fuimos arrestados ahí. Mandela fue arrestado un año antes que nosotros porque había viajado a Inglaterra para organizar otro soporte. Retornó en 1962 y fue arrestado y sentenciado a cinco años por viajar sin pasaporte. Cuando fuimos arrestados (por lo de Rivonia), lo trajeron de nuevo a la Corte y fue sentenciado de por vida. Sólo tres personas estuvieron en los tres juicios: Nelson Mandela, Walter Sisulu y yo.

— ¿Cómo fue la vida en prisión?

— Ocho fueron sentenciados culpables y recibieron la sentencia de por vida. Mokodi porque era blanco estaba en otra prisión. Siete fueron mandados a Robbeen Island. Yo tenía 24 años, era el más joven y Mandela 35. Yo era el único de origen indio (de padres indios emigrantes en Sudáfrica). La primera vez que aterrizamos en la cárcel, teníamos que cambiarnos de ropa y ponernos la de prisioneros. Los negros tenían que vestir pantalones cortos sólo por el hecho de ser negros y los indios podíamos ponernos pantalones largos. Teníamos la misma comida: avena, sopa, café, pero yo tenía derecho a más azúcar que Mandela, tenía más pan que Mandela. Él no comió pan por diez años. Los más oprimidos eran la población negra. Tuvimos que luchar por tres años para tener la misma ropa y unos años más para tener la misma comida. Fue una lucha. Podíamos estudiar en prisión, pero no todo el mundo estaba autorizado a estudiar dentro de la cárcel y tenía que ser tu familia quien enviara el dinero. Yo estudié Historia y Ciencias Políticas africanas. Mandela completó otro diploma de Derecho.

— ¿Tiene alguna anécdota con Mandela que quisiera compartir?

— Estuvimos trabajando juntos cortando piedras durante 13 años. Nuestra última lucha en prisión fue para tener la misma comida. Nos tomó diez años. Hacíamos huelgas de hambre. Recuerdo que en esa ocasión vinieron a la cárcel los encargados y propusieron a Mandela una mejor comida, un mejor trato, a cambio de que calmara la protesta. Él obviamente no aceptó. En 1977 le propusieron  hasta salir de la cárcel a cambio de que se fuera a vivir a una ‘ciudad dormitorio’ correspondiente a su color. Él respondió: ‘Toda Sudáfrica es nuestra, no quiero ir ahí’.

¿Habiendo personas de origen europeo, africano, indio, mestizo y chino en Sudáfrica, ¿piensa que existe un sentimiento de pertenencia a una misma nación?

— Sudáfrica nació en 1911. Los ingleses hicieron que los indios dejen de venir en 1911. La comunidad india aquí es cien por ciento nacida aquí. No me siento un indio, no hablo ninguno de los idiomas. Olvidé los idiomas de mis padres. No tengo lazos especiales, tengo amigos allá, pero tengo más amigos en Estados Unidos y en Inglaterra. Culturalmente me sigue gustando la comida india, sus salmos, las frutas; amo algunos idiomas indios, pero también amo el francés. Mi esposa es blanca y ella también fue a prisión por diez años.

— ¿Qué se siente primero, sudafricano, indio, indio-sudafricano?

— Sudafricano primero, con orígenes indios.

— ¿Qué mensaje daría a los pueblos y naciones que luchan por el respeto a los derechos humanos?

— Siempre y cuando creamos, algunas luchas serán más largas que otras, pero al final la victoria pertenece sólo a la justicia y a la democracia. Queremos esperar que la nuestra fue una transformación pacífica en cooperación con nuestros opresores y esperamos que en otros países también puedan seguir avanzando hacia ese equilibrio, llegar a un establecimiento pacífico, con gente sentada  alrededor de una mesa, dialogando.

Perfil

Nombre: Ahmed Mohamed Kathrada

Nació: 21-08-1929 en Scheweizer-Reneke, Sudáfrica

Cargo: Presidente de la fundación que lleva su nombre

Datos

Ahmed Kathrada, conocido popularmente como Kathy, estando en prisión obtuvo cuatro títulos universitarios, en Historia y Criminología, en Política Africana y Bibliotecología, Historia y Política Africana; es Doctor Honoris Causa en cuatro universidades, y tiene el doctorado en dos. 

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