Animal Político

Alba, contrapoder ignorado por los candidatos

Política internacional de Estados Unidos

La Razón / Eduardo Chávez Ballón

00:01 / 04 de noviembre de 2012

Indiferencia es la palabra que resume la posición de los dos principales candidatos a la presidencia  de Estados Unidos respecto a América Latina. Las alusiones durante la campaña fueron casi nulas, salvo en el último debate, cuando el republicano Mitt Romney planteó a la región como una oportunidad y cuando  criticó la predisposición de Barack Obama de dialogar “con las peores figuras del mundo”, al referirse al mandatario venezolano, Hugo Chávez, y al líder cubano Fidel Castro.

Ese malestar no es casual, varios países de la región tomaron distancia de Washington a la hora de adoptar decisiones, y bajo la batuta de  Venezuela y Cuba se creó el Alba (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), del que son parte Bolivia, Ecuador y Nicaragua, además de la adhesión de Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadinas.

Romney dijo en el último debate que Estados Unidos no está aprovechando “las oportunidades en América Latina”.  Respecto de esa predisposición que observó en Obama para con  gobiernos de Venezuela y Cuba, sostuvo que eso implica una muestra de “debilidad”.

A contramano, el exasesor de Obama para América Latina y parte del equipo de campaña demócrata, Dan Restrepo, declaró a la agencia EFE que el candidato republicano persigue volver a dividir la región en “buenos y malos”, y Romney regresaría a “las políticas fracasadas” del mandato de George W. Bush Sin embargo, Restrepo asegura que esa visión está trasnochada porque el Alba incluye a países que “están en desgaste a estas alturas”.

Al plantear el análisis, el sociólogo Fernando Mayorga dice que el comportamiento de Obama respecto a Chávez no registra posiciones agresivas o con rasgos intervencionistas. Y advierte que eso podría modificarse con una victoria republicana, “tomando en cuenta la influencia ideológica del Tea Party, que es una visión de la política que está en la lógica amigo-enemigo y que podría llevar a la idea de restituir la supremacía estadounidense e intentar aplicar ejemplos en América Latina”.

El analista Reymi Ferreira va más allá al asegurar que el triunfo republicano no sólo dificultaría una buena relación con Bolivia, sino con el bloque del Alba y otros países de América del Sur. “Romney lo dijo en el último debate, aunque no con la radicalidad con la que debe pensar, pero lo dijo. Los republicanos siempre han tenido una perspectiva negativa y contraria a cualquier movimiento liberador o popular en América Latina”.

La política exterior de Estados Unidos tiene un interés concentrado en la defensa y la economía, por lo que Ferreira considera que tal vez un mayor acercamiento a países como Irán, de Medio Oriente, o Corea del Norte, “pese a que Bolivia es libre de hacerlo”, podría generar mayor atención.

Asegura que entre Estados Unidos y América Latina hay fricciones, polémicas verbales en el campo ideológico, por lo que la intención de mayor acercamiento a la región se quedará en el mero discurso, porque “son poses electorales que no variarán”.

Esta última consideración es compartida por la especialista en derecho internacional Karen Longaric, quien dice que tanto las declaraciones desde Estados Unidos de acercarse más a la región como las declaraciones altisonantes y denuncias quedarán en el ámbito discursivo.

Asegura que Washington tiene políticas de Estado que no dependen de la posición política de los presidentes. En el caso boliviano, afirma que eso se reflejará especialmente en el caso de la producción de la hoja de coca, que va más allá de quién esté en la Casa Blanca.

“Lo que es evidente es que Barack Obama mostró ser más abierto en la política exterior, respecto a los republicanos y a George W. Bush, pero hemos visto que eso no ha influido en la relación con Bolivia; creo que sea quien sea el presidente de Estados Unidos seguirá siendo duro, y     si gana Romney esa posición podría endurecerse aún más y también será menos tolerante con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el grupo de países del Alba. Sin embargo, lo más probable es que no cambie nada porque América Latina no es una prioridad para la política exterior de ese país. Ésas son sus prioridades, y por eso pienso que Bolivia los tiene más o menos sin cuidado”, reflexiona.

El excanciller Javier Murillo lamenta la ausencia de América Latina en el debate preelectoral estadounidense y advierte que ese país ve a la región a través de México en el norte, de Costa Rica en el centro y  de Brasil en el sur. “Por lo demás, nadie en el continente está desarrollando ningún programa nuclear, ni nada que se oponga a la hegemonía estadounidense. Las tensiones de la Guerra Fría han quedado en el pasado. Entonces, no hay razones que muevan a interesarse en América Latina”.

Murillo adelanta que si Obama es reelecto, la situación no va a cambiar respecto de América Latina, a menos que asuma los mensajes que le ha venido dando la región: el establecimiento del Alba, o la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), que representan una corriente de resistencia a las políticas de Estados Unidos. Pese a esas señales, el diplomático asegura que Washington le resta importancia a la región, sin tomar en cuenta su potencial y proyecciones en el ámbito mundial.

Al plantear el posible triunfo de Romney, Murillo advierte que los mensajes antiimperialistas de ciertas iniciativas como las del Alba podrían originar respuestas menos tolerantes para los gobiernos de los países miembros. “No hay que olvidar que en el portal del Alba se lee, sin ambages: una propuesta imperialista de dominación enfrentada a una propuesta patriótica de liberación”.

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