Animal Político

Alfonso Hinojosa: 'Hay nuevos perfiles en los migrantes'

Con políticas cada vez más contra los migrantes, éstos están asumiendo nuevas identidades de resistencia

Alfonso Hinojosa Gordonava

Alfonso Hinojosa Gordonava Foto: Pedro Laguna

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos es periodista

00:00 / 09 de enero de 2019

Día que pasa, la migración internacional, de un país a otro, cobra mayor y más dramática relevancia. Una muestra de ello fue el desplazamiento de al menos 10.000 migrantes hondureños que en octubre en bloque intentaron ingresar a Estados Unidos. No por nada, en 2018, Naciones Unidas adoptó el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, del cual, sin embargo, una docena de países se desvincularon (Estados Unidos y Chile, entre ellos). Es un hecho que nos toca de cerca con miles de compatriotas en Argentina y Brasil. Sociólogo, investigador hace años especializado en migración, Alfonso Hinojosa comparte con Animal Político los aspectos más candentes de la actual migración internacional.

— Parece que la ‘marcha’ de hondureños es única.

— A fines de octubre hubo hasta tres oleadas de alrededor de 10.000 personas, que acaparan la atención de los medios, mayormente hondureños. Salen con destino a Estados Unidos, atravesando otros países. Pero, de enero a septiembre de 2018, México detuvo a más de 41.000 hondureños, de los cuales 30.000 fueron deportados. Entonces, solo en un año casi cuatro veces más que el grupo de octubre.

— El fenómeno es más masivo y complejo de lo que parece.

— Pero los 41.000 estaban dispersos, no iban en bloque, en masa. ¿Cuál es la novedad de esto? El que van en masa, y por los caminos normales, no buscan clandestinizar sus rutas, y hacen esto, ir en grupo, para protegerse. Además, es una manera novedosa de mostrarse también frente a las políticas de sus gobiernos. Es una especie de construcción de sujeto político. Lo único con que están construyendo esto es con sus cuerpos, el hecho de salir sin nada más que una pequeña mochila, agarrando los niños, lo más esencial; con los cuerpos hacer frente, desafiar, no solo a las políticas gubernamentales, sino también a las mafias organizadas detrás de esto. Estamos hablando de una especie de movimientos sociales que se están constituyendo desde lo más básico. Demuestra, por un lado, este éxodo de desplazados, pero, por otro, también, y esto es importante, una capacidad de agencia propia.

— Legitiman a su modo la migración, su necesidad…

— Claro, expresan lo fallido que son sus Estados, que ni en lo más básico tienen la capacidad de proteger a sus ciudadanos; y hacen lo que antes, migrar, pero siempre sujetos a las rutas clandestinizadas; ahora deciden no hacerlo, y dicen ‘vámonos en grupo, como en manada, para protegernos’.

— Usted también habla de una feminización del hecho migratorio.

— Es otro tema fuerte, está ligado a la violencia patriarcal. Entre nuestros migrantes, en Argentina esta temática hace poco tiempo ha saltado fuerte, por organizaciones de migrantes sobre todo de mujeres, el asumir que la violencia intrafamiliar es un factor estructural de la migración femenina. Cuando hablamos de feminización no solo es decir que hay más mujeres que se están ligando a los circuitos migratorios, sino que una mujer migre tiene impactos mucho más fuertes, tanto en origen como en destino. La migración no solo es un desplazamiento espacial, sino social, se busca mejorar las condiciones de vida, hay un proceso de ascenso social. Esto está siendo fuertemente afectado por la migración de mujeres, porque hay un tema de violencia que les está acompañando; aunque otro rasgo importante es que hay una toma de conciencia por parte de las mujeres, hay un empoderamiento.

— ¿Cómo están ahora nuestros migrantes en Argentina, donde está la mayor cantidad?

— En Buenos Aires la manufactura está cubierta por bolivianos; desde los 80 se da no un proceso de desplazamiento, sino de reacomodo: hasta antes del 80, los dueños de los talleres textiles eran coreanos y los trabajadores, bolivianos. Hoy, los dueños de los talleres y los trabajadores son bolivianos; el coreano ya es dueño de la boutique.

— Parece que lo peculiar es su forma de organizarse.

— Argentina tiene novedades muy importantes en esto. Allí, en 2003 se aprueba una ley de migraciones que es un ejemplo de respeto a los derechos, pero viene Mauricio Macri en 2016 y con un decreto le da la vuelta a toda esa ley, y ahora hay un proceso de precarización de la vida de los migrantes en Buenos Aires; frente a esto hubo un proceso de articulación de organizaciones migrantes muy interesante. Allá tenemos organizaciones de migrantes desde 1940, pero la mayoría está dedicada a temas culturales, de baile; pero ahora hay muchos migrantes jóvenes; éstos están rompiendo con esas organizaciones tradicionales; y empiezan a mostrar un nuevo rostro; sus perfiles son: uno, fundamental es el abandonar el gueto nacionalista, el de solo juntarse entre bolivianos, y empiezan a articularse con otros migrantes, de otras nacionalidades; bajo la idea de reivindicar una identidad trabajadora migrante; segundo, rompen con el discurso victimista, de que solo aparecen cuando han sido asaltados, cuando hay desastres, discurso que, además, reproducen de  las esferas oficiales; rompen ese discurso y empiezan a posicionarse diciendo: si en esta ciudad se come verdura fresca barata, y se viste barato es por nuestro aporte.

Tienen, además, la capacidad de cerrar los circuitos productivos: si empezaron como jornaleros de la quinta, años después son propietarios; luego, hacen centros de acopio que distribuyen a los supermercados; no contentos con eso, han inundado Buenos Aires de verdulerías, en los barrios, pequeñas verdulerías manejadas por bolivianos.

— ¿A qué se refiere con que crean  su agencia?

— En el caso centroamericano, los  académicos y medios les quitan agencia, los ven solo como unos pobrecitos; cuando no, hay procesos de agendamiento: ‘vamos todos juntos, nos vamos a proteger entre nosotros’, eso es un proceso de construcción de sujeto. En Argentina (con mayoría de bolivianos) el bloque de trabajadores migrantes se ha conformado hace dos años. Ya han llamado a dos paros, en 2017 y en 2018. En 2017 fue el 30 de marzo, recordando a las víctimas del incendio de El Caballito, cuando murieron 6 bolivianos, y en protesta contra las medidas de Macri. Hay una toma de conciencia del sujeto, hay agencia; pero esto que podría verse como un hecho interesante o esperanzador, en realidad se construye en respuesta a un contexto negativo hacia ellos que se ha radicalizado más. En políticas públicas estamos viviendo un proceso de endurecimiento contra la migración. Lo peor es que la población, la opinión pública es la que pide a sus gobiernos mano dura con los migrantes. La xenofobia está instalada en la sociedad civil, y cuando es hostigada y alentada por los gobiernos, eso explota. Pero también hay hechos de solidaridad.

— Parece que con Macri las cosas empeoraron.

— En Argentina ya se está viviendo eso, aunque allí ya no somos nosotros el último escalón en lo social; lo es el migrante africano, los senegaleses, porque son más visibles; ellos son los manteros (vendedores callejeros); a ellos les viene una represión muy dura.

— ¿Qué es lo común del discurso de los países receptores?

— Hay un doble discurso: se sabe de la necesidad de esta mano de obra para mantener sus niveles económicos, de bienestar, se los necesita; cuando es momento de tranquilidad, hay un silencio absoluto sobre esto. Pero si el país está atravesando por una crisis, hay el uso del chivo expiatorio. En todas las sociedades está fuertemente instalada la idea del temor al extranjero; entonces, estos gobiernos juegan mucho con eso. Macri saca que son criminales, que nos quitan el trabajo y que saturan la educación y la salud, pero no se dice nada sobre el aporte de los migrantes. En términos generales, eso se puede ver en la remesas: pese a que son fuertes, se estima que solo entre un 15 y 20% de lo que genera un migrante va como remesa, el resto, entre 80 y 85% se queda en el país en que está generando.

Alfonso Hinojosa Gordonava. Del voto en el exterior, afirma que éste no fue una concesión del Gobierno, sino una conquista suya; hoy, buscan la representación parlamentaria, aunque ahora están más ocupados en sus reivindicaciones locales, ante ‘sus’ gobiernos.

Datos

Nombre: Alfonso Hinojosa Gordonava

Profesión: Sociólogo por la UMSS, Cochabamba.

Ocupación: Investigador especializado en migraciones, docente universitario.

Perfil

Escribió Idas y Venidas: campesinos tarijeños en el norte argentino (2000); Migraciones transnacionales. Visiones de norte y Sudamérica (compilador), entre otros.

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