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Alfredo Jalife: El sueño bolivariano será sueño aún por buen tiempo

El análisis de la realidad económica del mundo ya no puede prescindir  de la geopolítica, da a entender el profesor Jalife-Rahme; solo así se puede comprender las guerras, los descalabros económicos y cómo muchos países no pueden unirse aun estando lado a lado, concluye. 

Alfredo Jalife.

Alfredo Jalife. Foto: Alejandra Rocabado.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos Zamorano / La Paz

00:03 / 05 de julio de 2015

A mediados de junio estuvo en La Paz el analista mexicano de origen libanés Alfredo Jalife-Rahme; invitado por la Vicepresidencia del Estado, el estudioso de geopolítica internacional, dio al respecto la conferencia “Turbulencias en la globalización”. Jalife-Rahme, profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es un atento seguidor de la actualidad internacional desde la mirada llamada “altermundista”, movimiento internacional opuesto o crítico al actual orden mundial globalizado. Una de sus mayores preocupaciones, se nota en sus artículos, es el lugar y futuro de los BRICS (Brasil , Rusia, India, China y Sudáfrica) frente al otro bloque, hoy dominante, el G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido).

Y es que para Jalife-Rahme si hay un hecho constatado es la “fractura” del mundo y las regiones en básicamente dos polos: lo que se puede llamar el gran polo capitalista tradicional y las economías emergentes aliadas con Rusia. Por eso, no tiene mucha fe en esfuerzos integradores (Celac-Unión Europea, Mercosur-Alianza del Pacífico, entre otros) porque todo lo divide aquella gran fractura, el “sueño bolivariano” de unidad latinoamericana, al menos por ahora, seguirá siendo un sueño, afirma; no es desesperanza o falta de fe, sino solo realismo, remarca.

— En un artículo suyo (La Jornada, junio 2014, México) usted afirma que el Estado Islámico (EI) en el fondo fue creado contra los BRICS. ¿Es de tal magnitud todo eso?

— Yo cito a analistas rusos y chinos, ellos acusan a Estados Unidos e Israel, a sus servicios secretos, de estar detrás de la creación del EI, los yihadistas; ahora, mi punto de vista es que sea quien fuere quien lo haya hecho (al EI), esto va destinado contra los BRICS, específicamente contra el RIC (Rusia, India y China), por sus poblaciones islámicas, por cómo pueden desestabilizar a estos países; Rusia con el 15-20% de población islámica (con 150 millones de habitantes); India, el 15% de una población de 1.200 millones de habitantes; en China, si bien menor (10 millones de musulmanes) pero con esta población ocupando Xingiang, una región rica en petróleo y uranio.

— ¿Los BRICS están siendo realmente el otro polo ante Estados Unidos-Europa?

— Sí, hay una fractura de facto en la cosmogonía. En realidad, el G7 es un mundo unipolar estadounidense, con Japón y la Unión Europea los miembros totalmente sometidos a la hegemonía estadounidense, que prácticamente no tienen ni voz ni voto. En los BRICS es más el reflejo de un orden multipolar. Es decir, Rusia y China son iguales, se tratan de tú a tú; India igual, no es un país cualquiera, hay mayor respeto; Brasil un poco menos por la lejanía; pero a ellos (a los BRICS) les importa tener un pie, el máximo pie (Brasil) en Sudamérica y el máximo pie en el continente africano, pero además con conexión marítima.

— Recién hubo una reunión entre los BRICS y la Unión Europea. ¿Qué relevancia tuvo para la región?

— Yo no vi gran avance, realmente, porque no quisieron ir más allá China y Rusia; es decir, ellos también son cautelosos; ninguno de los dos quiere una tercera guerra mundial, aunque ya estemos casi en ella, pero son precavidos, no quieren darle la coartada a Estados Unidos. Yo no le vi gran resultado; es como las reuniones que hace la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe) con China, porque desgraciadamente el mundo sí está fracturado; hoy tenemos una fractura global, ésa es mi tesis; (fracturado) en una  bipolaridad regional: el eje Estados Unidos-G7-OTAN-Unión Europea, y en frente, Rusia, China, BRICS, el Grupo de Shangai y la unión económica euroasiática. Y aquí (en Sudamérica) tenemos subfracturas: Alianza del Pacífico versus Mercosur; todos son hijos de lo mismo.

— Hace poco también se reunieron Celac y la Unión Europea. No le ve mucho futuro, entonces.

— Porque América Latina está fracturada. Por ejemplo México, ya de Latinoamérica nomás le queda el apellido; es la parte latinoamericana que domina Estados Unidos; y en América del Sur, vemos que Brasil tiene sus adeptos y hay otros que no, que están con Estados Unidos; entonces, de facto, yo ese concepto de Latinoamérica no le veo; a mí me encantaría, yo soy latinoamericanista, pero también soy realista. A Unasur tampoco lo veo cohesivo, lo veo fracturado. (Veo) que con la muerte de (Hugo) Chávez como que el Alba (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) se ha venido un poco a menos. Y Estados Unidos está impulsando la Alianza del Pacífico a tal grado, que metió a México.

— ¿Europa está tan mal, ‘sometida a Estados Unidos’, como dijo?

— Europa está fracturada, también; al final del día, hay varias Europas; vamos a ver qué pasa con Grecia, pero no olvidemos, Europa se parece a los Balcanes, tiene esa triple estructura fracturada: la parte alemana, que dominó el imperio austro-húngaro; la parte bizantina, ortodoxa, que dominó Rusia; y la parte hoy islámica que, es curioso, de Albania y Kosovo, del viejo imperio Otomano, que hoy la tiene Estados Unidos.

— Usted también usa mucho eso de una “segunda guerra fría”.

— Yo realmente sí hablo de una guerra ya, pero es diferente a la guerra caliente; la guerra de hoy es económica, geofinanciera, ya estamos en ella; es una guerra petrolera, guerra de divisas; que a veces causa mayores estragos que la misma guerra militar. En ella ya estamos. Lo que le hicieron a Rusia el 15 de diciembre: le bajaron el precio del petróleo, le tumbaron el rublo, hubo una fuga de capitales; fue tremendo. Y fue gracias a China, China es la que rescata a Rusia. Hoy, la guerra verdadera es geofinanciera; por eso Estados Unidos está usando, hasta donde puede, el dólar; que es prácticamente la mayor divisa del mundo, el 67% de los intercambios se hacen en dólares. Ahí, la debilidad de los BRICS son las finanzas, son muy dependientes del dólar, de las plazas financieras de Wall Street y la City en Londres.

— En esta tensión, el tema de la deuda, incluso de los países altamente desarrollados, parece ser gravitante. ¿En qué medida afecta la expansión estratégica de esos países?

— Sí les afecta, porque no están creciendo económicamente. Al final del día, hay que ver el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB); obviamente, ellos juegan con instrumentos financieros, por ejemplo, la misma guerra: gran parte del PIB de Estados Unidos proviene de su complejo militar industrial, de su venta de armas. Sí influye y participa en el PIB (la deuda) pero no es determinante; al final del día hay que producir, y Estados Unidos no está produciendo; es una potencia financiera, pero no es potencia económica. ¿Qué paradoja, no? ¿Qué va a pasar? Ya lo estamos viendo. China ya superó a Estados Unidos en el PIB y es la primera superpotencia, cuando se mide por poder adquisitivo; en los próximos cinco años, China estará creciendo 7, 7,5 por ciento; Estados Unidos apenas sí llegará a 2.

— ¿China, y no Rusia, es el próximo gran rival de Estados Unidos?

— Ya lo es.

— Pero en alianza con Rusia.

— También. Lo que pasa es que Estados Unidos hábilmente trató de pegar a Rusia por el lado débil que tiene, que es Ucrania; no pudo, porque al hacer caer a Moscú, seguía sobre China, era más fácil; ahora ya se les dificultó. ¿Cómo van a contener a China? ¿cuál es el paraguas militar de China? Se lo da Rusia; aunque China no está tan mal, pero no compite militarmente con Estados Unidos; Rusia sí porque tiene dos mil y pico de ojivas nucleares.

— Bajando a la región, ¿esta fractura que dice que hay, es tan profunda que nos divide sin más?, ¿no es posible un puente, digamos, entre Mercosur y la Alianza del Pacífico, o que la Celac tenga mayor protagonismo que Unasur?

— Está muy polarizada Latinoamérica. Lo estamos viendo, Colombia y Venezuela; internamente estamos polarizados. Los bloques que son pro-Estados Unidos y los que son anti-Estados Unidos. No es sencillo, Latinoamérica no ha tenido el tiempo de unirse; ese ‘sueño bolivariano’ yo creo que se va a quedar en sueño todavía por mucho tiempo. Antes, Latinoamérica estaba unificada, pero bajo el control estadounidense; hoy ya no está la Doctrina Monroe (“América para los americanos”), pero intenta regresar con otro disfraz, hoy el nuevo disfraz de la Doctrina Monroe es la Alianza del Pacífico, o los acuerdos de seguridad que Estados Unidos tiene con Colombia, muchas bases militares que hay en la región; y China y Rusia han aprovechado el vacío que dejó Estados Unidos ocupado en sus guerras fallidas en Irak y Afganistán. Ahora, Estados Unidos trata de recuperar el tiempo perdido, pero la realidad ya es diferente. Brasil, por ejemplo, la máxima potencia en Sudamérica, tiene mayor comercio con China, primero, luego con la Unión Europea, y luego, después, con Estados Unidos, en ese orden; ya Estados Unidos no cuenta tanto; Argentina está yendo por ese camino de Brasil.

— Bolivia, o países como Bolivia, ¿cómo deben jugar en este complejo mundo de fracturas?

— A un país pequeño como Bolivia, con pocos habitantes, pequeño más que nada por los pocos habitantes, (le toca) maniobrar, saber jugar. Ahorita tienen ustedes un buen momento, les ha ido bien con las nacionalizaciones, están creciendo, es el país que más crece en Latinoamérica; hay que aprovechar eso, crear sobre todo... el máximo legado de un país, al final del día, es la educación, hay que invertir mucho en educación, en investigación y desarrollo; yo siempre doy el ejemplo de Alemania: a Alemania la destruyeron en dos guerras mundiales y cómo es que volvió a resucitar, lo que pasa es que tenían ingenieros, técnicos, recursos humanos de una gran educación, eso no le pudieron destruir, por eso pudieron renacer desde las cenizas, como el Ave Fénix; entonces, el mayor legado es ése, que creen infraestructura educativa, de investigación y desarrollo; no solo pensar en términos militares o económicos, porque al final del día, la educación, la investigación y el desarrollo son los que verdaderamente impulsan el máximo desarrollo y crecimiento económicos.

Perfil

Nombre: Alfredo Jalife-Rahme

Nació: 24 de mayo de 1948, México

Ocupación: Analista internacional, docente universitario

Carrera

Profesor de Ciencias Políticas y Sociales en la UNAM, publica análisis internacional en el periódico La Jornada y en el semanario Contralínea.  Algunos de sus libros son:   Irak: Bush bajo la lupa (2005); El fin de una era (2007); Hacia la desglobalizacion (2007); El híbrido mundo multipolar. Un enfoque multidimensional (2010); La desnacionalización de Pemex (2011); China irrumpe en Latinoamérica: ¿dragón o panda? (2012).

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