Animal Político

Amague de crisis entre UN y MSM

El vergonzoso desencuentro entre UN y el MSM en el Concejo Municipal seguramente terminará con un “sana sana”, con el que retornarán al contrato que los unió para compartir la silla del ente fiscalizador de la Alcaldía.

La Razón / Jorge Silva Trujillo

00:01 / 16 de junio de 2013

A falta de marchas, paros, bloqueos, gases lacrimógenos, arengas racistas y dinamitas, La Paz fue objeto de otro maltrato, esta vez a raíz de una disputa entre el único concejal de Unidad Nacional (UN), Omar Rocha, y la bancada del Movimiento Sin Miedo (MSM). Con voz elevada, ceño fruncido y rostros descompuestos, vimos a políticos de la vieja guardia vilipendiándose entre sí, escenas que hacían pensar a algunos inocentes que el romance nacido por intereses mutuos, para compartir la silla del Concejo Municipal de La Paz, había llegado a su final. Pero, como no podía ser de otra manera, el desenlace de este enredo político familiar terminará con el “sana sana” del binomio neoliberal, en cumplimiento a cabalidad de los términos del contrato que los unió.

Sin embargo, esta pelea desnudó una vez más que la democracia pactada (la única que reconocen los políticos de la derecha, en base al cuoteo, la prebenda, el nepotismo y subordinada al interés político partidario de los miembros que la componen) pone en riesgo el interés de la comunidad y la misma democracia representativa y participativa.

En este escenario no importan los proyectos de leyes en mesa ni las ordenanzas para aprobar contratos, inscripciones, expropiaciones, planimetrías o minutas de comunicación, mucho menos importa atender las necesidades y demandas de la población; lo que prevalece en este contubernio es quién tiene más poder: un concejal o sus cinco socios. El primero sabe que los tiene en la mano y los segundos no tienen otra alternativa que postrarse ante el voto de oro (por ahora es su única alternativa) para controlar el ente “fiscalizador” del Gobierno Municipal de La Paz. A propósito, cuánta falta hace una ley de fiscalización para que los concejales dejen de ser corresponsables de la gestión del alcalde y se constituyan en fiscalizadores de la inversión pública garantizando la calidad de las obras, haciendo que se asegure la preinversión, el control al cumplimiento y sometimiento de la ley a la Constitución Política del Estado (CPE), el buen manejo de los recursos económicos a fin de orientar la inversión del Programa Operativo anual (POA) en el marco de un Plan de Desarrollo Municipal (PDM) y, finalmente, desarrollar sus capacidades legislativas en función de las necesidades de la población. Por el momento, es una utopía, porque la realidad del Concejo Municipal de La Paz está en manos de la derecha neoliberal, MSM y UN, basada en la distribución y rotación de poder.

A dos años de culminar el mandato constitucional, así como van las cosas, no se augura ningún cambio sustancial en la institución colegiada. Sin embargo, por las próximas elecciones generales y municipales que se avecinan, todo hace prever que las disputas superficiales entre el MSM y UN serán una constante; aunque no pasará de un falso enfrentamiento, intentarán diferenciarse ante la población paceña con algunas denuncias entre ellos. Para nadie es secreto que ambos necesitan del electorado paceño para su sobrevivencia y vigencia política, aunque a este paso más pareciera que UN desaparecerá del contexto municipal, pues el aparato político del MSM es más efectivo que la débil presencia de un concejal que no supo, hasta ahora, aprovechar la oportunidad de visibilizarse como un factor positivo desequilibrante en el Concejo Municipal y construir una alternativa entre el MAS y el MSM. Sin embargo, no fue ni “chicha ni limonada” y quizás desilusionó a sus escasos seguidores porque se mareó y sucumbió ante el deleite del peguismo y el elixir del poder.

Mientras tanto, la atención a los problemas de transporte, límites, basura, agua, seguridad ciudadana, precios, peso, abastecimiento de productos, planimetrías, inscripciones, indefensión ante los loteamientos, firmas de contrato y centenares de trámites iniciados por ciudadanos tendrá que seguir esperando su turno. Lo extraño es que existe un silencio cómplice de las juntas vecinales, las asociaciones comunitarias y otros actores afines al MSM y UN, de los que se esperaba un pronunciamiento para conminar a que los dos partidos depongan actitudes y convoquen a sesión para la elección de la directiva de manera urgente porque, además, estamos ingresando a otro escenario de cuestionamiento de legalidad y legitimidad de las “actuales” autoridades, debido a que el Reglamento Interno establece que la elección de directiva, comisiones, designación de concejales a macrodistritos y la Comisión de Ética es para un año calendario: “Artículo 22. Periodo de Funciones. Los concejales que integran la directiva del Concejo Municipal durarán en sus funciones un año, pudiendo ser reelectos”.

Bajo esa base legal, tomando en cuenta que la última elección fue el 5 de junio de 2012, se entiende llanamente que a la fecha estas autoridades ya han cumplido la gestión para la cual fueron elegidos, por lo tanto, estamos frente a un acto de prorroguismo de facto.

Finalmente, el pasado año fue el propio Samuel Doria Medina, jefe de UN, quien informó tempranamente que había un acuerdo con el jefe del MSM, Juan del Granado, en el que se establecía que Rocha será el presidente del Concejo Municipal de La Paz durante las gestiones 2013-2014. En ese marco, nuevamente se ven obligados a dialogar los jefes de estos partidos políticos para “jalar las orejas” a sus discípulos indisciplinados y exigir que cumplan lo pactado. Para este propósito, UN tiene la ventaja de contar con el voto decisivo y un convenio que debe ser cumplido por su socio; en cambio, el MSM no tiene otra alternativa que hacer a Rocha presidente y esperar un año más para tomar la silla presidencial del Legislativo municipal.

Esta presunta pelea entre el MSM y UN nos anticipa que la elección de la directiva para la gestión 2014-2015 será nuevamente objeto de acuerdos y negociaciones entre dos partidos políticos afines que tienen la cultura filosófica y formación ideológica de la prebenda y el cuoteo, además de tener una misma cuna política, donde los terceros nacen para ser presidentes expertos en construir puentes para cruzar ríos de sangre.

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