Animal Político

Apertura democrática y ruptura del monopolio partidario

Desde la instauración de la democracia, en 1982, continuó el monopolio de los partidos políticos. La apertura comienza en la Ley de Cuotas de 1997, sigue con el Código Electoral de 2001, da un salto con la Ley de Agrupaciones Ciudadanas y Pueblos Indígenas, y se consolida con la Constitución Política del Estado de 2009.

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:06 / 09 de junio de 2013

La democracia boliviana cumplirá en octubre 31 años de vigencia ininterrumpida; sin embargo, ésta no fue estática, pues fue abriéndose a la participación de diferentes modalidades de agrupaciones hasta romper el monopolio que tuvieron los partidos políticos desde la República hasta 2004, cuando se promulgó la Ley de Agrupaciones Ciudadanas y Pueblos Indígenas.

Adicionalmente, hoy se combina la democracia representativa con las formas participativa y comunitaria, según la nueva Constitución Política del Estado (CPE). Se espera que la nueva Ley de Organizaciones Políticas, en discusión, continúe encaminando la apertura que comenzó en los años 90 con la Ley de Cuotas.

Las democracias no pueden ser iguales en distintos tiempos y ni siquiera en periodos contemporáneos entre sí. Así, es posible decir que, en las últimas tres décadas, la democracia boliviana no fue idéntica, sino que evolucionó y continúa haciéndolo.

Una de las transformaciones más visibles experimentadas fue la transformación de su modalidad republicana vinculada a su forma representativa hacia dos nuevas formas en desarrollo: la democracia participativa y comunitaria.

Así, hace casi un año, cuando el Tribunal Supremo Electoral (TSE) iniciaba el proceso de foros y reuniones en busca de insumos para la redacción de la nueva Ley de Organizaciones Políticas, Marco Ayala, vocal del TSE, y la diputada del Movimiento Sin Miedo (MSM) Marcela Revollo decían que el principal reto de la futura norma debía ser armonizar y comunicar la compleja estructura que existe en el sistema político plural de un país con una conformación heterogénea como es la plurinacionalidad.

Desde antes de la instauración de la democracia (1982), los partidos políticos monopolizaron la posibilidad de participar en las contiendas electorales. Si se quería ser candidato, se debía ir de la mano de un partido.

La primera apertura hacia una mayor participación, si bien no restó un ápice al monopolio partidocrático, fue la Ley de Cuotas de 1997, que garantizó la presencia efectiva de la mujer en la política y obligó a los partidos a incluir en sus listas de candidatos a diputados y senadores plurinominales para el Congreso Nacional al menos en 30% de ellas. No obstante, los partidos seguían siendo los únicos canalizadores para participar en la democracia representativa, única forma existente en ese tiempo.

La Ley 1983, de Partidos Políticos, de 1999, promulgada en el gobierno de Hugo Banzer Suárez, consagró el monopolio del sistema de partidos, aunque éstos se encontraban en una crisis.

Posteriormente, el Código Electoral (2001) introdujo la modalidad de alternancia de género en las elecciones municipales (sólo en las candidaturas para la segunda y tercera concejalía).

Lo norma que abrió el cerrojo fue la Ley de Agrupaciones Ciudadanas y Pueblos Indígenas (2004). La exclusividad de la partidocracia terminaba, pues no sólo se incorporó criterios de “paridad y alternancia” en la conformación de las nóminas electorales entre hombres y mujeres, y definió el 50% de participación para ambos en las listas electorales —lo que constituyó un gran adelanto con relación a todo el continente—, sino que abrió la posibilidad de que formas de asociación distintas a las partidarias puedan participar en democracia para ser representantes en los distintos órganos mediante elecciones.

“Con la caída de Goni, el expresidente Carlos Mesa aprovechó la debilidad del Parlamento y logró hacer una modificación constitucional que posibilitó el primer referéndum de la era democrática (por el gas) y la convocatoria a la Asamblea Constituyente”, cuenta el antropólogo jesuita Xavier Albó. Esa modificación sentó jurisprudencia para la futura democracia participativa.

A partir de ahí, los indígenas o los ciudadanos podían ser candidatos prescindiendo de los partidos. Con la nueva norma en discusión quedará caduca la Ley 1983 (documento anacrónico respecto de la CPE) y la Ley de Agrupaciones Ciudadanas y Pueblos Indígenas, pues se pretende agrupar a todas las organizaciones bajo la misma regulación.

Luego, la Carta Magna (2009) consagró la equivalencia de género al 50%. Así también lo hace la Ley del Régimen Electoral (2010) con el establecimiento de la paridad y alternancia: “Artículo 9 (De la igualdad de oportunidades entre varones y mujeres). I. Las listas de candidatas y candidatos (...) deberán respetar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, de tal manera que exista un candidato titular varón y enseguida una candidata titular mujer, una candidata suplente mujer y un candidato suplente varón, o viceversa”.

Pero la Constitución no se queda ahí, pues en ella se rediseña la democracia hacia una forma plural y compleja, haciendo posibles las democracias participativa y comunitaria.La comunitaria se encuentra en desarrollo, mientras que la participativa fue ejercida varias veces con el referendo revocatorio, por las autonomías o la cuestionada consulta en el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

Se espera que la nueva Ley de Organizaciones Políticas dé continuidad a la apertura democrática, por eso se puede concluir con la reflexión del expresidente de la Corte Nacional Electoral (CNE) José Luis Exeni: “Es importante que la nueva norma asuma por principio que, a diferencia del pasado, hoy la democracia intercultural en construcción no se agota en la representación política y, por tanto, excede en mucho a las organizaciones políticas”.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia