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Apuntar hacia un nuevo sistema

Cuando el gasto en salud en la región es de $us 773 por habitante, en  Bolivia es $us 253 por persona.

La Razón (Edición Impresa) / Guillermo Cuentas Yáñez es médico

07:00 / 01 de agosto de 2018

La  actual crisis estructural del Sistema de Salud requiere una profunda reforma en el marco de un Pacto Nacional en Salud dirigido por el Gobierno, en el que participen los gobiernos departamentales y municipales, la Central Obrera Boliviana (COB), la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), el Colegio Médico, las sociedades científicas, las facultades de Medicina públicas y privadas, los sindicatos médicos y administrativos, que permita construir el Sistema Boliviano de Salud, con un Seguro de Acceso Universal de Salud. Solo de esta manera se podrá superar la profunda demanda insatisfecha de este servicio por parte de la población.

Hoy, los indicadores sanitarios registran un déficit enorme. Por ejemplo, hay una cama por cada 1.000 habitantes cuando la norma vigente establece que haya 2,5 camas por dicho número de personas.

Además, se debería tener 2,5 médicos asalariados por cada 1.000 asegurados en la Caja Nacional de Salud (CNS), cuando ahora existen 0,9 médicos por cada 1.000 asegurados.

Asimismo, las normas actuales disponen que en cada país se debe tener un acelerador lineal por cada 0,5 millones de habitantes. Con ese parámetro, deberíamos contar con al menos 20 aceleradores lineales y solo tenemos tres. Cabe resaltar, además, que el déficit de recurso humano calificado para el manejo de este tipo de tecnología es aún mayor.

Por ello, la decisión positiva del Gobierno de invertir $us 1.650 millones para la construcción de más de 44 hospitales de segundo, tercer y cuarto nivel (institutos) debe ser el punto de partida para la implementación del nuevo Sistema de Salud.

El actual perfil epidemiológico de Bolivia es “acumulativo y polarizado” o de “múltiple carga”, cuyo efecto directo se traduce en un nuevo tipo de demanda para los servicios. Se trata de una atención especializada, prolongada, polimedicamentosa y tecnológicamente dependiente, que requiere de expertos para la atención en hospitales de segundo y tercer nivel y de entendidos altamente calificados para los institutos especializados. Es una atención de alto costo. Se determinó que los modelos de gestión, financiamiento, atención y capacidad resolutiva deben responder a este perfil epidemiológico y demográfico.

Todo sistema de salud tiene tres ejes o modelos. El modelo de financiamiento, que permite medir el gasto per cápita en salud que invierte un Estado. El país realiza el gasto más bajo en el sector de salud en Sudamérica, con $us 253 por habitante cuando el promedio regional es de $us 773 por habitante. Por citar un ejemplo, el gasto por persona en Salud en Uruguay asciende a $us 1.320.

En esa línea, cabe resaltar que para el funcionamiento adecuado de este modelo se debe establecer dos fondos. Uno, que es el contributivo (Bismarckiano) manteniendo el actual Sistema del Seguro de Corto Plazo (Cajas de Salud) con una profunda reestructuración del mismo. El segundo, que es el fondo no contributivo (Beveridge) que se debe crear para el sector público y debe ser financiado con los impuestos específicos para salud, como en diversos países.

El desafío más importante es definir en qué periodo de tiempo podemos alcanzar por lo menos al promedio regional de gasto per cápita y garantizar su sostenibilidad.

Es imprescindible una reforma del modelo de gestión desde la estructura institucional del Ministerio de Salud, pues la actual es obsoleta. Por ello, en esa cartera de Estado se deberían establecer nuevos viceministerios, como el de Enfermedades Crónicas, de Tecnología y Equipamiento Médico, de Recursos Humanos, entre otros.

También es urgente iniciar un debate sobre las competencias de los departamentos y principalmente de los municipios. Este punto es muy importante debido a que hay municipios de menos de 3.000 habitantes donde es inviable implementar políticas públicas en salud.

La actual concentración demográfica en los tres departamentos del eje (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz), obliga a la aplicación de modelos metropolitanos de servicios de salud, puesto que  las regiones en conjunto concentran el 65% de la población boliviana. Asimismo, el modelo de múltiples prestadores de servicios de salud, utilizando su capacidad instalada, puede constituirse en un complemento importante.

El modelo de atención del Programa de Salud Familiar Comunitaria e Intercultural (SAFCI) es adecuado en el primer nivel de atención, pero para el segundo, tercero y cuarto se debe aplicar el modelo de atención basado en la evidencia para ejecutar programas nacionales y la prestación de los mismos en función del perfil epidemiológico y la capacidad resolutiva de los establecimientos de salud.

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