Animal Político

Arca de Noé aún alimenta interés de los exploradores

Obstáculos. El Gobierno turco mantiene cerrado paso al Ararat

EFE / Ereván (Armenia)

00:44 / 19 de octubre de 2013

La búsqueda del Arca de Noé en el monte Ararat sigue alimentado 5.000 años después la imaginación de los exploradores, pero la falta de pruebas científicas ha convertido lo que ya era una leyenda en una cuestión de fe.

El explorador ruso Andréi Poliakov —que protagonizó en 2003 una de las últimas expediciones al monte de 55.435 metros de altura, frontera natural entre Turquía, Armenia, Azerbaiyán e Irán— cree que sobran los documentos históricos, en particular las crónicas históricas sumerias, que confirman la existencia del profeta Noé, la construcción de un arca y el suceso de un gran diluvio.

Poliakov asegura que Mesopotamia se vio sacudida por una gran inundación hace 5.000 años, pero es imposible saber tanto su magnitud como radio de acción o si se puede calificar de Diluvio Universal, como asegura la Biblia.

La peripecia de 110 días de Noé, que es citada tanto por la Biblia de los cristianos como por el Torá de los judíos y el Corán de los musulmanes, aparece por vez primera en la “Épica de Gilgamesh” (2.500 antes de Cristo), un rey mesopotámico que habría conocido personalmente al profeta.

“Las autoridades turcas hace diez años que prohíben visitar el monte. Lo único que hacen es contribuir a la leyenda”, dice Poliakov, quien estuvo en el yacimiento de Durupinar, 30 kilómetros al sur de Ararat, donde se encuentra lo que algunos consideran el lugar en el que quedó varada el arca con Noé, sus tres hijos, las esposas de éstos y una pareja de cada animal, cuando el agua del Diluvio cedió.

Los arqueólogos turcos no han encontrado ningún rastro de madera y han concluido que se trata de una formación natural surgida tras el sismo que sacudió la zona en 1948. Supuestamente, el único trozo fosilizado del arca se conserva en la Catedral de Echmiadzin (Armenia), reliquia que es objeto de peregrinación desde tiempo inmemorial y que llegó al templo en la Edad Media de manos del monje bizantino Iakob.

Fe. Si el Ararat fue el puerto de destino del Arca de Noé, cuyas medidas se calculan en 137 metros de eslora, 23 de cuadra y 14 de manga, es poco probable que sea encontrada, ya que el monte es en realidad un volcán, por lo que se habría quemado en la erupción de 1840. Otros expertos opinan que fue el propio Noé el que la desmontó y utilizó la madera para construir una casa para su familia.

Poliakov cree que, pese a la ausencia de pruebas, el Arca de Noé es más una cuestión de fe y se muestra convencido de que, si alguna vez fuera encontrada, ya no habría razones para dudar de la existencia de Dios. “Con Noé nacimos por segunda vez. Dios nos dio una segunda oportunidad”, apunta.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia