Animal Político

Sandra Soriano Bascopé: En el ‘frente interno’ masista

En los vertiginosos primeros años del nuevo Estado Plurinacional (desde 2010 para adelante) la exsenadora Sandra Soriano recuerda cómo fue parte de la Asamblea Legislativa que empezó a diseñar la nueva normativa plurinacional.

La abogada Sandra Soriano. Foto: Miguel Carrasco

La abogada Sandra Soriano. Foto: Miguel Carrasco

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos

12:38 / 29 de febrero de 2016

Orgullosa, afirma que fue parte de la “primera legislatura”. La exsenadora del Movimiento Al Socialismo (MAS) por parte de Oruro, Sandra Soriano, con aquello se refiere a haber conformado la primera Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) (gestión 2010-2015), en el marco de la nueva Constitución Política del Estado, vigente desde febrero de 2009.

La primera Asamblea del nuevo Estado Plurinacional de Bolivia, cuya principal labor fue el desarrollo normativo de la Constitución; la elaboración y aprobación de las nuevas leyes que debían derivar de la Carta Magna; muchos de estos instrumentos legales eran las denominadas “leyes fundamentales”.

“En el plano netamente técnico, entramos a todo lo que significó dar viabilidad a las leyes fundamentales, ver por la aplicabilidad correcta al nuevo pacto social que implica la Constitución”, da cuenta.

Abogada “civilista-laboralista”, tuvo mucho que ver, por ejemplo, asegura, en la redacción de los nuevos llamados “Códigos Morales”. “Hemos escrito nosotros, hemos sido parte de esta situación; hay grandes reformas, grandes avances que hemos dejado, como inicio, desde las leyes fundamentales; hemos dejado la cancha rayada; ahora, para decirlo de alguna manera —apunta— la pelota está en la cancha de quienes las deben ejecutar (las leyes)”.

Soriano reconoce que una de sus mayores frustraciones es no haber mejorado la institucionalidad de la Justicia. “El cambio institucional, sobre todo en la Justicia; nos ha faltado el cambio, se siente el cambio de un Estado cuando hay cambio de instituciones, cuando hay una institucionalidad que se respeta, y el área de evidente insatisfacción es la Justicia”.

Soriano fue asesora legal de Central Obrera Departamental (COD) de Oruro; entre 1998 y 2009 asesoró a los sindicatos obreros de Huanuni, Totoral, Zamora e Hilbo. En lo académico, fue miembro titular de la Organización Boliviana de Mujeres en Ciencia, Capítulo Oruro, entidad dependiente de la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia (ANCB).

Hoy día, en el ámbito político, Soriano señala que forma parte del denominado “Frente Interno”, la militancia de base del MAS: “Como ciudadana de a pie, nosotros no dejamos de hacer política y explicamos lo que ha sido la gestión, lo que han sido avances y también nuestras debilidades, en el Frente Interno; no necesitamos estar en un cargo político, le damos continuidad a lo que siempre hemos hecho y sabemos hacer”.

Asegura que continuará con la actividad política, “no vamos a dejar el análisis y la autocrítica interna; lo bueno es que el hecho de estar en un frente interno no te aleja de las voces, de la gente de diario, que te alimenta y da fuerzas”.

Una vez que en el referéndum del 21 de febrero la mayoría dijo No a la reforma de la Constitución y, con ello, negó la posibilidad de que el presidente Morales se vuelva a postular en las elecciones de 2019, para Soriano éste apenas es un alto en el camino: todo cambio o proceso tiene su “razón de ser”, afirma, y lo que queda es “ser reflexivos, críticos” para un próximo relanzamiento.

No deja de recordar su suerte de moraleja personal: “como dicen, siempre ver las tendencias del futuro, recurrir a la experiencia del pasado

y aplicarlo al presente”.

Perfil

Nombre: Sandra Lilian Soriano Bascopé

Nació: 13 de febrero de 1963  

Ocupación: Abogada

Familia:

Tiene una hija profesional, también abogada; en broma y en serio dice que eso es bueno, que le haya seguido los pasos en lo profesional, “porque hablando con los jóvenes, hay una combinación de experiencia y nuevos aires”.

(*) Iván Bustillos Zamorano, es periodista de La Razón.

Últimos días poscoloniales en el Alto Perú

Por Alfredo Grieco y Bavio, es periodista argentino, bolivianista

Cada vez que el Bolivianista asciende sus 3.600 msnm, asiduos nativos le explican los más notables sucesos de la década ganada, los que conseguían agitar más profundamente los ánimos. En la era descolonial eran tres. La elección presidencial, el revocatorio presidencial; y el referéndum presidencial, como el del 21 de febrero, día de votar Sí o No a la reforma de la Constitución. En la ciudad junto a la montaña inmóvil, bajo un cielo dominical de teleféricos quietos, bolivianista bonaerense y colega parisina fueron esa mañana por Sopocachi rumbo a la escuela Agustín Aspiazu. Cuatro electores —la Sochóloga, el Sociólogo, la Escritora y el Profesor— de entreverados votos positivos y negativos, los guiaban. Iban alegres, sin secreto y sin bulla, acompañados por una perra perlada. El gaucho y la francesa cuchicheaban: La Paz luce menos gregaria y más sociable, hay menos niños y hay más canes. Frente a la puerta escolar se topan con gran adalid del No, un editor; lo saludan, charlan unos minutos. Más tarde vendría a sufragar un adalid mayor del Sí, el Vicepresidente, colega de la Sochóloga; también lo habrían saludado, habrían intercambiado amabilidades bajo el sol. Los votantes votan, el orden es perfecto. En el patio, un busto dorado y anónimo parece Beethoven. El Sociólogo le jura al Profesor que esa cabeza es la de Aspiazu. Días atrás, había comprado las Páginas escogidas de este intelectual boliviano decimonónico, favorito de un asesor peruano del presidente, hoy tránsfuga. Las cosas van cobrando densidad de símbolo. Aspiazu supo componer una curiosa Teoría de los Terremotos. Y terremoto político viró la votación, única en el decenio masista que no acabó con clímax final de Evazo. Recién el martes conoció el Bolivianista la dimensión del empate catastrófico. Escuchó los números que comunicaba el Órgano Electoral Plurinacional desde el alto piso 17 que otra colega, a quien llamaré la Filóloga, alquila amueblado a un expresidente del Tribunal Supremo Electoral. En el baño, sobre el inodoro, está colgada y enmarcada la fotografía de unos gruesos labios relamidos y húmedos. Un ventanal se abre a la noche iluminada.

Bolivianista y Filóloga buscan, en la antología paceña de Vilela, la elegía que Aspiazu dedicó a la sede de gobierno: “Mirad la virgen india, miradla reclinada / Como en el quinto cielo la voluptuosa hurí; / En esa eterna cuna de roca abrillantada / Que forma el Illimani y el Huayna Potosí”.

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