Animal Político

Beni: dos caminos y un destino

La carrera electoral en Beni

La Razón / Yerko Núñez Negrete

00:00 / 30 de septiembre de 2012

La elección departamental convocada para el 20 de enero de 2013 ha develado un secreto a voces en el Beni: el Movimiento Al Socialismo (MAS) cohabita desde hace tiempo con la vieja derecha beniana, latifundista y feudal, en las instituciones copadas por la oligarquía de ganaderos, madereros, castañeros y grandes comerciantes/contrabandistas, explotadores irresponsables de los recursos naturales y también de nuestros hermanos indígenas y campesinos; todo con el propósito de lograr espacios de poder.

Este espurio concubinato ha dado lugar al nacimiento de la nueva derecha beniana, corrupta y pseudoizquierdista, según denuncian los propios movimientos sociales afines al Gobierno, como la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos del Beni, la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano, la Central de Pueblos Étnicos Mojeños del Beni, etc., y dirigentes/autoridades electos de esta organización política: Ingrid Muyuni, presidenta del Comité Político Departamental del MAS; Álex Ferrier, presidente de la Asamblea Legislativa Departamental; Mary Luz Coímbra, asambleísta indígena, y otros.

Después de estos años en el poder, el MAS dejó a sus aliados originales y los sustituyó por las tantas veces criticada “oligarquía del oriente” (léase Beni y Santa Cruz). Los indígenas y campesinos ahora sólo son parte de su discurso, que, después de Chaparina y de la obligada postconsulta, ya nadie cree. El “vivir bien” pasó de ser una esperanza, a ser un eslogan para incautos; si no, pregunten a los indígenas esse ejjas por qué viven como parias, alimentándose en los basureros de algunas poblaciones amazónicas.

Desde hace tres años, el presidente Evo Morales recorre el Beni en campaña para imponer, a sus compañeros y a los benianos, a la persona elegida por él (Jessica Jordan) para gobernarnos, pese a que ésta fue derrotada en 2010. Desgraciadamente, la Gobernación se volvió una obsesión para Morales y para ella; con el fin de lograr su objetivo, decidieron que, como en la guerra y el amor, todo vale.

Después del golpe de Estado al exgobernador Ernesto Suárez, la presencia de ministros, viceministros y otras autoridades oficialistas se intensificó. Es de esperar que, en tiempos electorales, parte del gabinete ministerial se traslade a vivir a diferentes poblaciones del departamento, ofertando el cielo y la tierra a los votantes.

Los partidos políticos y agrupaciones que tenían alguna hegemonía en la región están totalmente desacreditados por la cuestionable conducta que asumieron sus líderes nacionales y locales a lo largo de nuestra historia democrática, época en la que llenaron sus bolsillos, pero fundamentalmente, porque perdieron el rumbo por el que Beni debe transitar hacia la modernidad y el progreso.

¿Qué puede ofrecer al Beni la añeja clase política local y/o sus cachorros carentes de visión política y sensibilidad social después de haber fracasado en la conducción de los destinos del departamento por la falta de planes y proyectos de desarrollo sustentable que hubiesen permitido reducir la brecha de pobreza y marginalidad que afecta a varios sectores sociales, indígenas y mujeres entre otros?

Recientemente se reunieron en Trinidad, para acordar una alianza electoral, varios líderes políticos de la Bolivia autonomista y democrática. Para mi gusto, el evento fue excluyente; hubiese querido que estén presentes los movimientos sociales contestatarios al Gobierno y que expresen lo que piensan sobre el proceso electoral próximo; quisiera haber conocido su opinión sobre la encuesta acordada por los partidos políticos. ¿Por qué no hay un líder indígena/campesino en la encuesta de la oposición? Y, finalmente, ¿cómo creen que hay que enfrentar en la elección a la candidata impuesta a los masitas por Morales?

Para esta elección es imperativo organizar una coalición opositora, pero no la tradicional “junt’ucha” de políticos angurrientos de poder. Ésta es la hora del ciudadano; por tanto, su participación debe ser real y efectiva si se quiere una candidatura victoriosa.  

La unidad debe pasar además, fundamentalmente, por un programa de gobierno que recoja las aspiraciones de la colectividad. A saber, a los benianos nos preocupa la falta de definiciones de nuestros límites departamentales con Cochabamba, situación que favorece a los cocaleros del Chapare —nuevos ricos de Bolivia— quienes no sólo han depredado la selva, sino que han desplazado a los hermanos indígenas de su territorio. Este tema debe ser prioridad en el programa de gobierno opositor.

Pero, además, se deben definir las acciones para cobrar la deuda histórica que tiene el Estado con el Beni, deuda que se traduce en falta de servicios básicos, infraestructura vial, educativa y salud. Debemos diseñar un modelo productivo capaz de garantizar la seguridad alimentaria con soberanía para el Beni y el país, las ubérrimas tierras de nuestras diferentes ecoregiones tienen un insospechado potencial que se está desperdiciando para la producción de alimentos. 

El aprovechamiento sostenible del turismo ecológico y social debe tener un especial énfasis en el diseño de la estrategia. Cada uno de nuestros municipios cuenta con lugares exóticos. Nuestra gente y la naturaleza son un inigualable atractivo para el turismo nacional y extranjero. Se requiere, por tanto, de una política que dinamice con recursos técnicos, económicos y humanos cada actividad desarrollada por nuestras comunidades.

El transporte fluvial, para carga y pasajeros, debe ser encarado con urgencia para suplir la falta de caminos y carreteras. Así, integraremos a nuestros hermanos indígena campesinos, pero además, se abaratará el costo del transporte de la producción agrícola y pecuaria.

Advierto a mis conciudadanos que, en los próximos meses, veremos una arremetida política oficialista,  nunca antes vista en el Beni, por ganar o comprar el voto. Para ello utilizará todos los medios a su alcance, pero finalmente se impondrá la voluntad indomable del pueblo beniano que no admite más autoridades que las que elige libre y democráticamente.

Concluyo parafraseando a Martin Luther King: “No me duelen los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena”. Benianos, ésta no es la hora de los indiferentes, ésta es la hora de la unidad para la victoria y la victoria para construir juntos autonomía, democracia y libertad.

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