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Bernardo Álvarez: El Alba, el ‘núcleo duro’

El Alba sobre todo es una unidad política e ideológica; ésta su fortaleza, señala su Secretario General, Bernardo Álvarez. ¿Pero no será esto mismo su mayor debilidad si cambian los gobiernos y viran hacia la derecha?, se le indaga. Y es que con el Alba estamos construyendo hechos irreversibles, debate.

Bernardo Álvarez.

Bernardo Álvarez. Foto: Luis Salazar.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos / La Paz

00:03 / 04 de mayo de 2014

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) prepara propuestas de integración regional Sudamérica-Caribe, destaca su secretario general, Bernardo Álvarez, que visitó el país a fines de abril. Pese a la muerte del presidente Hugo Chávez y de la situación de inestabilidad de Venezuela, el grupo está pujante, afirma. Desde la perspectiva de la “inclusión social”, uno de sus grandes nortes es la unidad Alba-Caribe- Mercosur.

— Ya es un año sin Chávez. ¿Cómo está el Alba hoy día?

— El Alba tiene la tristeza de que uno de sus inspiradores mayores no está con nosotros físicamente. Pero creo que queda claro que la decisión del Alba fue correcta. El Alba fue un disparador de muchas cosas; desde el principio se pensó en un modelo de integración, primero como un mecanismo alternativo al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas). Después se convirtió en un foro político de los gobiernos que buscan transformaciones profundas, pero siempre con la vocación de la integración. Creemos que hemos ayudado a que se mueva el continente más hacia la izquierda. El Alba ha sido muy eficaz en la coordinación política, en el combate contra el neoliberalismo, en poner sobre la agenda como prioridad lo social.

— ¿Cuánto es resultado la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) del Alba?

— Es poco elegante que lo diga yo, pero (su rol) es significativo. Algunos incluso decían que en cierta medida el Alba también ha sido precursora o promotora de Unasur; hemos contribuido indudablemente.

— No siempre el objetivo es crecer a más países, parece.

— Claro, porque no se trata solo de un crecimiento cuantitativo, sino cualitativo.

— Prefieren ser más el ‘núcleo duro’ contra el neoliberalismo.

— Sí, porque el Alba supone compartir unos principios. Nos han criminalizado, durante muchos años casi que nos ignoraban, hasta su nombre ridiculizaron. Hoy, yo creo que hay un reconocimiento: en la Celac, nosotros (ocupamos) la secretaría, en el nombre del Alba, de coordinación del tema social.

— Sin el presidente Chávez, ¿no falta un correspondiente liderazgo?

— Afortunadamente, el tiempo permitió que surgieran no solamente liderazgos visibles, el de Correa, Daniel Ortega, algunos colectivos, el sandinismo, el FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador), el liderazgo cubano, Fidel y los nuevos cuadros.

— Es un multiliderazgo, digamos.

— Creo que sí, pero cada uno tiene su perfil. Si bien apostamos a toda América Latina, el cambio en los países andinos fue crucial. Una de las razones de la no unión sudamericana eran los países andinos, eran como una cuña; nunca se esperó que fuera a surgir de estos países un modelo alternativo; me refiero a esfuerzos de Ecuador, Bolivia y Venezuela; en los tres hubo una reforma constitucional y cambió la correlación de fuerzas políticas.

— La fortaleza del Alba es la afinidad política de sus gobiernos. ¿No será su debilidad luego con gobiernos de derecha en el poder?

— Nosotros estamos haciendo transformaciones que sean irreversibles. ¿Qué queremos? Una democracia real y no sólo representativa, un sistema que privilegie a los sectores populares, un desarrollo productivo frente a lo financiero, que desarrolle las capacidades nacionales y que busque la integración a través de la complementación. Queremos poner en el centro la inclusión social en todas sus formas; sin olvidar la política, porque parte de la revolución en América Latina es un gigantesco proceso de inclusión política.

— ¿Cómo preservar esos logros, pese a los cambios de gobierno?

— Con el pueblo en las calles.

— Sí, pero, Dios no quiera, en Bolivia, Venezuela o en cualquier otro país miembro puede surgir un gobierno de derecha.

— Para que haya un gobierno derechista, el pueblo tiene que haber votado por éste.

— Pero puede darse…

— Pero bueno, yo creo que el trabajo nuestro es que precisamente sigamos manteniendo en el centro al pueblo. No sea tan pesimista. Ahora, las cosas evolucionan y hay que tener, por eso la Celac, la inteligencia de ver que somos muchos, que es un continente heterogéneo, que no todo el mundo tiene el mismo ritmo; pero es indudable que prendió una llama de independencia, de soberanía, de participación; en nuestros países el pueblo se volcó a la política, ya no es como antes, cuando algunos pocos decidían. Otra cosa importante es que debemos consolidar lo que tenemos, pero nunca perdiendo de vista que hay que ampliarnos. Por ejemplo, la visión del Alba-Petrocaribe (acuerdo de integración energética entre países del Caribe); se hizo una cumbre en diciembre, y se aprobó ir conjuntamente al Caricom (Comunidad del Caribe) y al Mercosur (Mercado Común del Sur) y buscar la creación de un espacio económico; eso es volar alto, ver lejos.

— La apuesta del Alba es la complementación económica, ¿cómo está avanzando?

— Está avanzando, de hecho tenemos ahorita en el caso de Bolivia un proceso con los textiles, un proyecto con la soya, cómo podemos llevarla y transformarla en Venezuela. Está también el Fluvi-Alba, lo que es navegación y transporte por el río y que toca varios países; el Sucre (Sistema de Compensación Regional), un mecanismo para desarrollar el comercio. La última cumbre comisionó a Ecuador para que presente un proyecto ya concreto de cuáles serían las áreas, como piloto, que podrían mover esto. Incluso se hizo un trabajo, un ‘mapa de las mercancías’, de saber todo lo que tú tienes y de dónde compras las cosas, de modo que el Alba te puede dar las cosas que necesitas. La compensación puede ser un gran disparador.

— Debe haber unas áreas más estratégicas que otras…

— Todo lo que es hierro y acero, la manufactura, las telecomunicaciones. Hay Albatel, una empresa que se creó y está arrancando; no te olvides que se construyó un cable submarino, en el marco del Alba, entre Venezuela y Cuba, y tiene un brazo que llega a Jamaica y otro irá a la República Dominicana; eso puede conectar a Sudamérica con el Caribe, y del Caribe para otras partes. Hay también la industria del turismo.

— ¿Energía?

— Es básico, el esfuerzo de Petrocaribe es parte de eso. El Alba cumple el 14 de diciembre 10 años, y Petrocaribe cumplió 9; son dos estrategias de integración muy interesantes y que ahora se están mirando a sí mismas.

— ¿Cómo se ve el Alba con el Mercosur y la Alianza del Pacífico (de países de ‘gobiernos liberales’)?

— Con el Mercosur ya se tomó una decisión, por la cual Alba-Petrocaribe quiere presentarle a Mercosur la opción de que podamos hacer un espacio económico.

— ¿La Alianza para el Pacífico?

— Es un planteamiento que han hecho cuatro países, que retoma algunas iniciativas del pasado; pero como te digo, nosotros nos encontramos con todos en la Celac, ése es nuestro espacio de encuentro.

— O sea, no ven rivalidad o competencia…

— No, no creo, porque competencia tendría que ser si es que van a ser socialmente más agresivos que nosotros. Son distintas visiones, pero creo que hay una madurez muy grande de preservar lo que haya que preservar. Nosotros seguiremos poniendo sobre la mesa la agenda progresista, porque es nuestra misión, y esperamos convencer a los otros países para que también asuman esa (visión). Si tú ves, los mandatos de la Celac y su última declaración, es sorprendente el papel de lo social.

— ¿Hay un plazo para la propuesta del Alba al Mercosur?

— Eso tiene que ser en los próximos días, en las próximas semanas, que Ecuador presente (la propuesta).

— En el Alba también hay un programa militar, de seguridad.

— Sí, el Colegio de Defensa, que está un poco en suspenso, hay que retomarlo con fuerza ahora. De hecho, pensábamos que íbamos aprovechar esta visita, pero no se va a dar; muy pronto vamos a retomarlo.

— Cuál es la idea base…

— La idea base es que tenemos que empezar a generar nuestra propia doctrina y que nuestras Fuerzas Armadas se sintonicen con los objetivos y principios del Alba, en soberanía e independencia, los recursos naturales, la alianza Pueblo-Fuerzas Armadas. Se ha hecho un gran trabajo aquí (en Bolivia); el presidente Morales ha sido, contra todo pronóstico, un hombre que ha sabido manejar eso con mucha inteligencia, y ha sabido entender esa mentalidad y acercarlos (a los militares) a este proceso; que al final es un proceso para rescatar la patria.

Perfil

Nombre: Bernardo Álvarez

Nació: 18-08-1956

Profesión: Licenciado en Ciencias Políticas

Cargo: Secretario General del Alba.

Vida

Bernardo Álvarez nació en el Estado Lara, Venezuela. Fue embajador de Venezuela en los Estados Unidos de 2003 a 2010. Tiene una maestría en Estudios de Desarrollo de la Universidad de Sussex de Inglaterra. Fue Viceministro de Hidrocarburos de Venezuela entre 2000 y 2003. De 1994 a 1999 fue miembro de la Cámara de diputados de Venezuela. Además sirvió como Embajador de Venezuela en España de 2011 a 2013.

Hay que darle una mayor  institucionalidad al Alba

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América–Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) está formada por Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Santa Lucía, Ecuador, San Vicente y Las Granadinas y Antigua y Barbuda. En Petrocaribe participan 18 países de América Central y el Caribe. Un sistema tal necesita de mayor institucionalidad, destaca Álvarez.

— ¿Hay algunas tareas pendientes, urgentes, digamos?

— Básicamente lo de la zona económica. Está pendiente una discusión sobre el tratado constitutivo del Alba, que avanzamos mucho hasta la cumbre de diciembre, pero quedamos en hacerle algunos ajustes. No es burocratizar el Alba, sino darle una institucionalidad a lo que ya tenemos, sobre todo para garantizar que los seguimientos se hagan de manera adecuada; y está la nueva tarea del Alba-Petrocaribe. Sí hay una tarea importantísima: es el consejo de los movimientos sociales; éstos  (deben estar) al mismo nivel presidencial; como reconocía el presidente Chávez en 2011: se habían consolidado los otros consejos (del Alba), pero el consejo de los movimientos sociales estaba retardado.

— ¿Encuentro de presidentes?

— No. Tú sabes que la ventaja del Alba es que ellos se comunican muy rápidamente y a veces hacen reuniones sorprendiéndonos a todos.

— También se habla mucho del cambio de matriz productiva que está promoviendo el Alba.

— Hay que revertir la matriz productiva de nuestros países. Nosotros lo único que hemos hecho es producir para el norte; vender al norte es lo más fácil del mundo, pero te obligan a unas condiciones que te colonizan, o por precio o por tecnología, etc. Nuestras economías están hechas para venderle al norte. Nuestras economías no estaban mirando hacia adentro, ése es el gran desafío, y para eso necesitas gobiernos que lo promuevan porque teniendo solo el mercado no lo puedes hacer.

— ¿El futuro...?

— Creo que esto es una cosa irreversible, si ya los pueblos están en la calle; si seguimos trabajando como lo venimos haciendo, vamos a tener una economía latinoamericana sólida, y eso va a hacernos bien a todos. Hay que hacer todos los esfuerzos para que las élites productivas de Estados Unidos entiendan que ésa es la forma de lograr estabilidad y no interviniendo en los países, pretendiendo imponer una forma de ser.

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