Animal Político

Binomio camba-colla promete poco para las elecciones de 2014

Un binomio presidencial que busque el equilibrio oriente-occidente, para las elecciones de 2014, se perfila poco rentable; en cambio, los equilibrios de clase, generación o el de género prometen más.

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:07 / 03 de noviembre de 2013

El mercado electoral está abierto y los distintos partidos, junto a sus equipos de marketing electoral, preparan sus estrategias para los comicios de 2014. El paso inicial será escoger un criterio de selección del binomio presidencial.

¿Cuál puede ser la pareja electoralmente más “rentable”? ¿Un originario acompañado de alguien de clase media; un hombre y una mujer; un presidente experimentado al lado de su vicepresidente joven y soñador; un camba de la mano de un colla; un político duro del brazo de alguien “invitado”?

El Movimiento Al Socialismo (MAS) ya definió su dueto presidencial —si uno se basa en los pronunciamientos de esa tienda política— el cual ya ganó dos veces, en 2005 y 2009: Evo Morales y Álvaro García Linera.

Entonces, el desafío será para la oposición. El “sentido común” parece indicar que lo más apropiado sería encontrar un equilibrio regional (un candidato del occidente y otro del oriente) en sus binomios (más aún en los casos de líderes tan “regionalizados” como Rubén Costas o Juan del Granado); no obstante, existe experiencia que da por el piso con la supuesta efectividad de este criterio. Lo primero es que la fórmula camba-colla o viceversa no ha tenido éxito en la democracia moderna.

Uno de los primeros ensayos de esta idea fue el del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) en las elecciones de 1997, con el binomio Gonzalo Sánchez de Lozada y Juan Carlos Durán (cruceño), ambos copartidarios. Lograron el segundo lugar con el 18,2% de los votos.

Le fue peor en 2009 a Samuel Doria Medina, de Unidad Nacional (UN), que reclutó como acompañante al líder cívico de Santa Cruz, Carlos Dabdoub. Perdieron como en la guerra, con 7,8%, con más de 20 puntos porcentuales de diferencia del segundo perdedor, Poder Democrático y Social (Podemos), con 28,6%.

Otro hecho que trae al menos desconfianza en la rentabilidad electoral de binomios que pretenden un equilibrio regional son las tres últimas elecciones. Las dos más recientes fueron ganadas ampliamente por el equilibrio entre clase social y origen étnico: García Linera (clase media urbana) y Morales (clase campesina indígena), ambos del occidente del país, collas...

El politólogo Marcelo Silva tiene reparos en que un binomio de equilibrio regional entre oriente y occidente del país sea efectivo. Esta separación, “no sólo está en camino de ser superada” —si bien probablemente en “el fondo” sigan habiendo “diferencias” regionales—, sino sobre todo que “estratégicamente puede levantar una polaridad electoral”, cuestiona.

“Creo que las candidaturas que han querido equilibrar oriente y occidente, de alguna manera han fracasado. Al contrario, si se ve el binomio Morales-García ha sido una combinación con éxito nacional”, juzga.

Adicionalmente, esta combinación puede crear una “dicotomía electoral”, cosa que “no conviene” a la oposición porque la población electoralmente “más importante” se encuentra en el occidente del país. “A excepción de Santa Cruz, los padrones del oriente son muy reducidos en comparación con La Paz, Oruro y Potosí; lo mismo con relación a los departamentos del sur del país”.

Otro dato que hace que Silva desahucie el equilibrio regional en un binomio es que la tendencia en los sondeos en Santa Cruz, “siguen más o menos” igual que en 2009, aunque con una diferencia “menos marcada”. Sería “muy peligroso” para la oposición presentar candidaturas que marquen una “dicotomía (división) regional”, concluye.

El analista Carlos Cordero tampoco tiene fe en un binomio de balance oriente-occidente. “El equilibrio territorial tiene que superarse. En la actualidad no es una fórmula exitosa, ya no convoca, no es motivante para el voto”, problematiza.

En el pasado, éste fue un criterio que se ensayó y “fracasó”; hoy, la Constitución y “los procesos políticos que se viven hacen que no sea necesario ese balance, sino otros, no regionales, como el de género, o, por ejemplo, el del binomio del MAS, que quiere mostrar la sensibilidad social de Morales y la capacidad intelectual de García, una combinación que ha tenido éxito”. La oposición “se equivocaría si trata de buscar un equilibro entre oriente-occidente; debe buscar otros balances”, analiza Cordero.

Al contrario, para el experto en temas electorales Eduardo Leaño, el equilibrio regional para Costas, del Movimiento Demócrata Social (MDS); para Del Granado, del Movimiento Sin Miedo (MSM), y para Doria Medina, de Unidad Nacional-Frente Amplio, será fundamental.

En cambio, para el sociólogo Jorge Komadina será de primer orden el criterio de “equilibrio de clase” con un binomio que junte lo urbano y lo rural. “Si bien la población está mayoritariamente en las ciudades, tener un candidato de la clase campesina o indígena será un gran aporte simbólico”, dice, y luego añade que la combinación no es nueva, pero desde la Constitución de 2009, lo indígena, con la noción de lo plurinacional, se ha terminado de consolidar.

A esto, Leaño replica afirmando que el MAS tiene el monopolio del “discurso indígena”, por lo que podría ser “perjudicial” para la oposición tratar de quitarle esta bandera, pues se evidenciaría un acto artificial.

Silva, por su parte, cree que la campaña del MAS se enfocará en decir que votar por la oposición es “una vuelta al pasado”, por lo que aconseja que los opositores busquen el equilibrio generacional con una “cara nueva junto a alguna experimentada”, para contrarrestar el ataque.

Cordero se desmarca de las anteriores opiniones y propone como “lo más importante” el equilibrio de género. “Como el MAS ya ha definido su binomio de dos varones, la oposición podría fácilmente embanderarse de la inclusión femenina en sus binomios presidenciales”. Añade que la pertinencia de esto también se basa en que “la mitad del electorado es de sexo femenino”.

En el pasado, los criterios de selección de parejas presidenciales variaron según las coyunturas. Para Cordero, al momento de escoger binomios durante los 80 era  importante que uno de la dupla tenga trayectoria de lucha contra la dictadura, “que haya sido exiliado o perseguido”. La persistencia de la memoria de las dictaduras militares hacía que esa pauta tenga rentabilidad electoral.

Para los 90, el analista interpreta que tras el gobierno de izquierda de Unidad Democrática y Popular (UDP) y el descalabro de la economía, los binomios quisieron vender la imagen de “la eficiencia” en la gestión del aparato estatal. A mediados de los 90 comenzó la inclusión étnica en las fórmulas.

En la selección de los binomios electorales de un partido, como un “comportamiento”, es posible determinar su salud institucional. Así, por ejemplo, el MNR elegía siempre a copartidarios, hasta la fórmula mixta y exitosa de Gonzalo Sánchez de Lozada y Víctor H. Cárdenas, en 1993; luego en 1997 retornó al dueto de copartidarios (Goni y Juan Carlos Durán). Con el cuestionamiento a los partidos a inicios de la década de 2000, el MNR optó por un candidato a la vicepresidencia ajeno al partido (Carlos Mesa) intentando alejar al fantasma del desgaste de la clase política.

Luego, en 2005, la elección de la dupla se revirtió siendo esta perturbación el síntoma inequívoco del ocaso del emenerrismo (al menos por unos lustros hasta la actualidad). Su deslegitimación llegó a tal punto que intentaron camuflarla con algo inédito en el MNR: ese año el invitado forastero fue el candidato a presidente, Michiaki Nagatani; y un emenerrista histórico, Guillermo Bedregal, fue postulado a la vicepresidencia.

Pero, ¿qué es lo más rentable? Sin llegar a un punto común, hay argumentos que debilitan la creencia de que un binomio camba-colla o viceversa sea el más adecuado.  Los partidos tendrían que evitar esa dicotomía o distanciamiento territorial. ¿Lo territorial ya no convoca? Quizás todo esto tenga relación con lo que decía hace un tiempo María Teresa Zegada a Animal Político: “en la actualidad los temas territoriales están venidos a menos”.

‘Es importante una figura étnica’: Marcelo Silva es politólogo.

Será fundamental establecer varios equilibrios. Uno muy importante es el de una figura representativa a nivel étnico, de los pueblos indígenas originarios. Esto todavía puede ser un elemento interesante junto a alguien de la clase media urbana. Otro equilibrio clave será el de la equidad de género, considerando que el MAS presentará al mismo binomio de 2005 y 2009.

‘Todos aspiran a un candidato indígena’: Jorge Komadina es sociólogo

Hay pautas claramente instaladas en el imaginario electoral boliviano. El último tiempo se ha visto que el impacto de los movimientos sociales campesinos e indígenas ha sido tan fuerte en términos simbólicos, que todos los candidatos aspiran a tener a un campesino o un indígena como candidato sino a la presidencia, sí a la vicepresidencia.

‘Al MAS le convendría una candidata’: Eduardo Leaño, experto en temas electorales

El MAS ya tiene una dupla definida que se repitió en 2005 y 2009. Veo un desgaste en el candidato a la vicepresidencia, Álvaro García Linera, si bien antes logró captar el voto de la clase media, esto ya no sucederá en 2014. Al MAS le convendría una candidatura femenina, tal vez Gabriela Montaño, que además de captar a la clase media, reforzaría la preferencia por el MAS en el oriente.

‘Equilibrio de género será lo más importante’: Carlos Cordero es analista político

El equilibrio de género será el criterio más importante al momento de elegir a un binomio presidencial. Ni la Constitución ni las leyes obligan a la paridad de género en binomio presidencial, por lo que la oposición se puede embanderar de esto, a pesar de que los últimos avances en este tema son gracias al MAS. Este logro puede ser fácilmente arrebatado por la oposición.

Algunos binomios

Hugo Banzer Suárez, Óscar Zamora Medinacelli

En 1993, Acción Democrática Nacionalista presentó la dupla Banzer-Zamora. Salta a la vista que Zamora debía vender la imagen de viejo izquierdista para matizar el pasado dictatorial de Banzer.

Antonio Araníbar Quiroga, Marcial Fabricano Noe

En 1993, el Movimiento Bolivia Libre invitó al líder de la Marcha por la Dignidad (1990), Fabricano. Lo que se pretendió mostrar al “mercado electoral” fue una alianza de clase y etnias.

Gonzalo Sánchez de Lozada , Víctor Hugo Cárdenas

En 1993, el Movimiento Nacionalista Revolucionario apostó al MBL, sin embargo, el contraste logrado fue mayor: se juntó a un ‘gringo’-boliviano y a un indígena. Ganaron la elección.

Evo Morales Ayma, Antonio Peredo Leigue

En 2000, el MAS sorprendió con un binomio que juntaba no sólo clases sociales (un originario y urbano), sino a un indígena de raíces sindicales y un miembro antiguo de la izquierda, Antonio Peredo.

Gonzalo Sánchez de Lozada , Juan Carlos Durán

En 1997 el MNR ensayó con un binomio que buscaba vender un equilibrio regional. Sin embargo, la elección la ganó el binomio de “equidad generacional” Banzer-Quiroga.

Evo Morales Ayma , Álvaro García Linera

En 2005 y 2009, la fórmula del indígena y el intelectual de clase media urbana “vendió su charque” en ambas elecciones y ganó los dos comicios con más del 50% de los votos.

Gonzalo Sánchez de Lozada , Carlos Mesa Gisbert

En 2000, los partidos estaban cuestionados, entonces el MNR convenció con éxito a un candidato ajeno a las organizaciones políticas para captar a los desencantados: Carlos Mesa.

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