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Bolivia en el Mercosur

Bolivia tiene en los años sucesivos un verdadero reto, su incorporación al Mercosur representa una oportunidad para ampliar la oferta exportable.

La Razón (Edición Impresa) / Walker San Miguel Rodríguez

00:01 / 26 de julio de 2015

Los últimos 30 días transcurridos podrían resumirse como uno de los periodos más intensos en materia de relaciones internacionales. Con el presidente Evo Morales se han producido eventos de trascendental importancia que colocan a Bolivia como un Estado que ha intensificado su presencia en la región y el mundo.

La reunión de jefes de Estado de Perú y Bolivia (23/06/2015) llevada a cabo en Puno fue el inicio de este fructífero periodo. La sesión de ministros de ambos gobiernos y los acuerdos arribados en materia de lucha contra los ilícitos, preservación del lago Titicaca, estudios en materia energética y otros son dignos de destacar.  Y por supuesto los discursos presidenciales que apuntan a mejorar aún más la relación bilateral y el explícito apoyo del gobierno del presidente Ollanta Humala a la causa marítima boliviana.

Luego se produjo la reunión bilateral en Asunción del Paraguay (29/06/2015) que una vez más implicó la presencia del presidente Morales y su homólogo Horacio Cartes. Ello generó un ambiente positivo de integración entre dos pueblos que han superado con creces las secuelas de la guerra de 1932-1935 y hoy conducen a sus naciones por derroteros de integración y desarrollo. Particularmente importantes son los acuerdos de venta de GLP (gas licuado de petróleo) y otros derivados energéticos de parte de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) hacia Petróleos Paraguayos (Petropar). Además, Asunción tiene una postura de enorme comprensión y solidaridad con la condición boliviana de país sin acceso al mar, precisamente porque también tropieza con diversas dificultades en su salida al Atlántico.  

La visita a Bolivia del papa Francisco (8/07/15) máximo jerarca de la Iglesia Católica y a la vez jefe del Estado Vaticano resulta un hecho histórico. Francisco es el primer Papa latinoamericano y como argentino conoce sobradamente la realidad de los países de Sudamérica. Sus reflexiones respecto al tema marítimo de Bolivia, instando a Chile a instalar un diálogo y sus declaraciones luego de su visita pastoral, señalando que no ve injusto que Bolivia reclame volver al Pacífico, se inscribe como el más importante y explícito apoyo del Vaticano y, por supuesto, de un personaje de tanta influencia en el mundo como es el Pontífice. 

El presidente Evo Morales estuvo luego de visita en Buenos Aires (15 y 16 de julio) donde recibió la solidaridad de las Madres de Plaza de Mayo, la emblemática asociación que luchó contra la dictadura militar y cuya exponente Hebe de Bonafini también se manifestó a favor de la causa marítima boliviana. Y por cierto, la inauguración del monumento a Juana Azurduy de Padilla frente a la Casa Rosada —acto al que asistieron el presidente boliviano y la presidenta Cristina Fernández— muestra la calidez y profundidad de la relación entre Bolivia y Argentina.

Finalmente, el tema que da origen al título de esta nota: el ingreso de Bolivia al Mercado Común del Sur (Mercosur), que se formalizó en la reciente cumbre realizada en Brasilia el  17 de este mes con la firma de los cancilleres junto al canciller boliviano David Choquehuanca. Bolivia había solicitado hace varios años su ingreso como miembro pleno, puesto que solo tenía la calidad de país asociado. Únicamente queda que el Congreso de Paraguay ratifique el instrumento que permitirá a Bolivia su ingreso a este mecanismo de integración creado por el Tratado de Asunción de 1994 (que firmaron Argentina, Brasil, Uruguay y, por supuesto, Paraguay).

Conviene remarcar que este proceso de integración se encuentra aún en plena construcción, no se han podido evitar momentos complejos de la relación entre los países llamados grandes (por el tamaño de su economía) como Brasil y Argentina frente a Paraguay y Uruguay.  Pero no es menos cierto que el ingreso de Venezuela como miembro pleno y ahora de Bolivia dará un nuevo impulso al Mercosur en una visión más estratégica: lograr la plena libertad comercial y aduanera en Sudamérica fortaleciendo los lazos institucionales.

Para Bolivia, el ingreso al Mercosur tiene carácter estratégico. Nuestro país tiene el 70% de sus fronteras con los países que integran ese bloque y sumado a nuestra posición geográfica, nuestros recursos energéticos y el hecho incontrastable de ser un país-nudo de integración (formamos parte de la Confederación Andina de Naciones junto a Perú, Ecuador y Colombia, a lo que debe agregarse el influjo en la cuenca del Plata que desemboca en el Atlántico) colocan a nuestro país en una dinámica que no debe detenerse por críticas miopes a la decisión del Gobierno de Bolivia de ingresar como miembro pleno.

En cuanto al comercio entre Bolivia y los países de este bloque del Sur, recordemos que la relación comercial entre Bolivia y el Mercosur se inició en el ACE (Acuerdo de Complementación Económica) suscrito en 1996. En dicho acuerdo se otorgó un periodo de quince (15) años para lograr la total desgravación para todos los productos bolivianos que ingresen al Mercosur. Este año, precisamente, culminó ese proceso habiéndose liberado las barreras arancelarias, quedando ahora la tarea de armonizar las normas técnicas y sanitarias que le permitirá a Bolivia tener un comercio más fluido con los países del bloque. Bolivia aspira a acceder no solo al mercado energético —de por sí ya potente gracias a la entrega de gas natural a Brasil y Argentina, y de GLP a Paraguay y Uruguay— sino a exportar productos no tradicionales en los cuales nuestro país tiene potencialidades y posibilidades. 

Otro aspecto rescatable es la posibilidad de acceder a recursos del Focem (Fondo de Convergencia Estructural) del Mercosur, mecanismo donde los países más grandes del bloque aportan recursos a proyectos específicos. Bolivia bien podría ser destinatario de esos recursos financieros en materia de infraestructura o de módulos productivos. En los últimos años, el intercambio comercial con Mercosur se ha incrementado de manera sostenida. En 2013 Bolivia exportó al Mercosur 6.757 millones de dólares y 6.569 en 2014 obteniendo saldos positivos en la balanza comercial por un valor de 4.007 millones de dólares en 2013 y 3.629 millones en 2014.

El ingreso de Bolivia al Mercosur no implica que nuestro país pierda su cualidad de miembro pleno de la CAN y por tanto continuará gozando de las preferencias arancelarias que ese organismo otorga a productos de la agroindustria boliviana, entre otros. Bolivia tiene en los años sucesivos un verdadero reto, su incorporación al Mercosur representa una oportunidad para ampliar la oferta exportable. El proceso de adecuación será de cuatro años y, por tanto, los esfuerzos del sector público y privado deben ir coordinados para potenciar a Bolivia en este siglo que no es otro sino el de la integración.

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