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Bolivia debe abandonar pendularidad entre Perú y Chile. Evo en la posesión de Bachelet

La visita protocolar a la transmisión de mando y una futura visita a Perú serán muy importantes para que desaparezca la desconfianza que han tenido, tanto Perú como Chile por la pendularidad boliviana hacia estos países. Bolivia tiene que cambiar de actitud.

La Razón (Edición Impresa) / Gustavo Aliaga Palma

22:50 / 09 de marzo de 2014

Los responsables de la política exterior boliviana, en los últimos cuatro años, se han dado cuenta que hemos pasado por una zona de serios conflictos y roces diplomáticos. Es por eso que han comenzado a corregir sus errores.

Pronto vamos a organizar la reunión del G77, que preside el país, lo que muestra que somos exitosos en lo multilateral; sin embargo, en lo bilateral hubo errores que se están corrigiendo. A ello se debe la visita del presidente Evo Morales a Perú, que se suspendió por razones protocolares. No obstante, existe la buena voluntad de ambos países para realizar el encuentro y que establezcan dos lineamientos. El primero es la posibilidad de encontrar un nuevo diseño en las relaciones bilaterales. El segundo es la posibilidad de mejorar las puertas de salida de Bolivia al Pacífico aprobando el proyecto de Ilo, además de buscar un apoyo definido de Perú para la consecución de una salida marítima de acuerdo al Tratado de 1929, pues Perú reiteró en diferentes oportunidades que no iba a ser un óbice para que encontremos una solución que termine con nuestro enclaustramiento.

Después del fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya sobre la frontera marítima entre Perú y Chile, esas naciones encaran unas relaciones bilaterales del todo diferentes al pasado. Ambas son parte de la cuenca del Pacífico y de un acuerdo que los va a llevar a unir una acción con México, Costa Rica y Colombia para trabajar por sus costas y llegar a ser la décima segunda economía regional.

Es por eso que Perú se encuentra preocupado por tener una buena relación de vecindad. Lima tiene la buena intención y sobre todo el deseo de encontrar, junto a Chile, una solución para Bolivia a ser negociada en el corto plazo.

De acuerdo con esto, la idea del presidente Morales de trabajar por cuerdas separadas con Chile, es decir,  tener una relación bilateral normal mientras nuestra demanda está en La Haya, muestra que Bolivia está trabajando, si bien a último momento, en la agenda bilateral encaminada en los 13 puntos.

El viaje de Morales, anunciado por el canciller David Choquehuanca, menciona una serie de actividades de carácter diplomático y protocolar. Si bien no va a haber un encuentro con la presidenta electa, el gesto boliviano está ratificando una voluntad de acercarse al gobierno de Bachelet.

Esta acción se deberá complementar en unos meses más con la futura visita al Perú. De hecho, Humala también va a estar en la transmisión de mando en La Moneda. El día en que se dé la reunión con Perú se podrá rediseñar la política bilateral con ese país.

Todo esto será muy importante para que las desconfianzas que han tenido, tanto Perú como Chile por la pendularidad boliviana desaparezcan. Bolivia tiene que actuar de manera sincera y directa en la relación con Perú y Chile para así encontrar una salida al problema marítimo. No sabemos cuál será esa solución, pero existe la posibilidad de que ambos vecinos puedan, en estos años, encontrar una salida al problema marítimo del país.

Entonces se sigue la conclusión lógica de que Bolivia debe cambiar de actitud, pues se debe entender que el dictamen de la Corte Internacional de Justicia manda un mensaje a Bolivia: que Chile y Perú han cerrado el periodo complejo en sus relaciones. El fallo marca un antes y un después. Esa relación que fue muy compleja hoy se fortalece por lo económico. Tienen un proyecto de largo alcance por la cuenca del Pacífico, mientras Bolivia ha continuado con una peligrosa pendularidad hacia ambas naciones ofreciendo la carga de las exportaciones bolivianas a Perú para quitarlas a Chile. Eso no es política diplomática ni trabajar de manera inteligente.

Sería muy peligroso para Bolivia seguir jugando a esa pendularidad que siempre nos ha caracterizado según la conveniencia de la época. Es tiempo de que el país y Chile paren de jugar ese juego de las escondidas atacando por debajo a Bolivia o Bolivia haciéndolo a Chile mientras Perú finge que no sabe nada.

Es así que reitero: Bolivia tiene que cambiar de actitud. Este viaje a Santiago está demostrando que no sólo va a haber un encuentro protocolar, el Presidente también está yendo a verse con el pueblo y a una serie de entrevistas y conferencias. Eso está muy bien, pero ahí debe comenzar el cambio de actitud. Se va a Chile con la agenda abierta porque se tiene una amiga en Chile. Se debe hacer lo que en 2006.

Tanto Chile como Perú saben que no pueden estar sin Bolivia porque piboteamos ambas zonas, la ecuación de estos vecinos se completa con el país.Parece ser que este cambio de actitud que se pide está comenzando con esta visita protocolar.

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Brazo derecho de Diodato habría decidido hablar

Éste fue el titular de La Razón el 9 de marzo de 2000, cuando la familia de Hugo Banzer Suárez se vio en medio del escándalo, pues Marco Marino Diodato, miembro del crimen organizado internacional, estaba casado con la sobrina del entonces Presidente. Jorge Flores Reus, abogado y exsocio de Diodato, mostraba disposición por contar todo lo que sabía sobre las actividades de Diodato en Bolivia. Flores había sido detenido en 1999, luego fue liberado y desapareció, para luego reaparecer y posibilitar un giro en la investigación. Flores, el momento de su detención, era el jefe departamental de Santa Cruz de Nueva Fuerza Republicana (NFR). Éste no fue el único escándalo de la familia Banzer, que estuvo bajo la investigación de la Justicia de los EEUU por lavado de dinero.

(*) El autor es diplomático.

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