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Bolivia y chile, por ‘cuerdas separadas’

Al fin. Luego de un año de tensiones y desencuentros, La Paz y Santiago retoman la agenda por fuera de la CIJ.

Bolivia y chile, por ‘cuerdas separadas’. Foto: Rubén Atahuichi

Bolivia y chile, por ‘cuerdas separadas’. Foto: Rubén Atahuichi

La Razón (Edición Impresa) / Aline Quispe / La Paz

00:00 / 23 de julio de 2017

La “restitución” a su país de los dos carabineros chilenos, que el 7 de julio ingresaron irregularmente a territorio nacional, marca un momento de inflexión en los desencuentros. Ahora, Bolivia y Chile preparan una agenda de “cuerdas separadas” para restablecer un diálogo bilateral al margen de los pleitos instalados en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya.

El encuentro del Comité de Frontera —que se efectuó por última vez en 2011— se reactivará en Santa Cruz de la Sierra el 25 de julio con el punto de mira en la construcción de un protocolo sobre el tratamiento de incidentes fronterizos, como el que protagonizaron agentes de Bolivia y Chile entre marzo y este mismo mes.

El canciller boliviano, Fernando Huanacuni, indicó que debido a los incidentes fronterizos de los últimos meses se requiere de este instrumento legal para resolver los impasses limítrofes por “vía diplomática”.

La autoridad diplomática afirmó que Bolivia planteó a Chile la constitución de dos comisiones de trabajo, una sobre la “facilitación fronteriza” y otra sobre la “cooperación fronteriza”, sobre la base de acuerdos bilaterales y convenciones internacionales vigentes en el ámbito multilateral.

En medio de este acercamiento para restablecer un escenario de diálogo, el presidente Evo Morales afirmó que su colega Michelle Bachelet debe estar como “secuestrada” por “la oligarquía pinochetista”. El Mandatario hizo esa afirmación tras ser consultado en el programa de televisión No mentirás (10 de julio) sobre el mutismo de Santiago acerca de la liberación de los dos carabineros, solo 51 horas después de su detención.

Morales indicó que dicha actitud no es del pueblo chileno, ni siquiera de todas las autoridades de ese país.

En esa línea, reveló que una muestra de aquello es que en este segundo mandato de Bachelet (2014-2018) intentó reunirse y planificar un contacto con ella. Lamentó el silencio de Santiago para viabilizar la agenda bilateral al margen de la demanda marítima planteada desde 2013 en La Haya.

En cambio, la autoridad recordó que aquello no ocurrió en la primera gestión (2006-2010) de su colega, con la que se acordó la agenda de 13 puntos que abordaba el tema marítimo, las aguas del Silala y otros.

El Jefe del Estado destacó la decisión política de liberar a los dos carabineros y no llevarlos ante la justicia —aunque una parte del Ejecutivo estaba a favor de ello— como, en contrapartida, pasó en marzo con los nueve agentes bolivianos (dos militares y siete funcionarios de la Aduana) que fueron capturados y detenidos durante 102 días en una cárcel chilena acusados de robo, contrabando y porte ilegal de armas. Ellos fueron expulsados tras ser condenados por la justicia del vecino país que no llegó a reconocer que se trataba de funcionarios estatales.

De ida y vuelta, los impasses fronterizos se dan al término de un tormentoso año para las relaciones de Bolivia y Chile. Sin diálogo formal, mucha tinta y acciones unilaterales.

Justamente en julio de 2016, el canciller de entonces, David Choquehuanca, lideró una comitiva que viajó a los puertos del norte de Chile habilitados para el libre tránsito a merced del Tratado de 1904. El viaje fue motivado por las dudas razonables del país sobre el cumplimiento de las obligaciones chilenas. En lugar de reactivar el diálogo sobre este tema, que no está  en la demanda planteada a la CIJ, Chile aplicó desde febrero el cerrojo de las visas para autoridades del país. Bolivia no aplicó el principio de reciprocidad.

Perdida esa oportunidad de diálogo de “cuerdas separadas”, el intercambio mediático no terminó. Aún ahora, cuando delegaciones técnicas a nivel de directores se preparan para sentarse para hablar de temas fronterizos.

El canciller de Chile, Heraldo Muñoz, aseguró, por su lado, que es Morales quien evitó el diálogo. “Morales no está cómodo con este diálogo, aunque solo sea sobre materias fronterizas. Lo de Morales es hablar sobre diálogo y no realizar un diálogo efectivo”, sostuvo Muñoz. A pesar de eso, confirmó la presencia de una delegación de su país en la reunión técnica bilateral que será en la capital cruceña. “No vamos a caer en el juego de sus provocaciones para suspender la reunión. Iremos a este Comité de Frontera y haremos lo posible para llegar a entendimientos sobre las materias específicas”, afirmó.

Ahora es el turno de la diplomacia. Se espera para bien un reencuentro a través de la negociación y en este lado se aguarda la esperanza de que sea el epílogo de un acercamiento mayor.

Una opción para retomar temas

La reunión del Comité de Frontera, que pretende aprobar mecanismos específicos para resolver los frecuentes incidentes fronterizos, puede ser la oportunidad de reanudar el tratamiento del resto de los temas “urgentes” de la agenda bilateral como el libre tránsito, coincidieron dos abogados internacionalistas.

El excanciller Javier Murillo de la Rocha (1997-2002) indicó que es “muy oportuna” la decisión de Bolivia y Chile de reactivar el Comité de Frontera, que es el ámbito en el que debe resolverse técnicamente esos problemas que son comunes como consecuencia directa de los países limítrofes.

“Se podría avanzar en esa dirección convocando a futuro a la instancia del diálogo de consultas políticas para retomar el tratamiento de los otros temas de la agenda”, afirmó Murillo.

La docente de Derecho Internacional de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) Karen Longaric percibe una buena disposición de ambas partes para reactivar el diálogo a fin de consensuar políticas ante los temas emergentes en el ámbito fronterizo.

“Es un tema urgente y debe consolidarse, pero no hay que forzar el diálogo, tratando de hablar de otros temas que no sean los incidentes fronterizos (...). Más adelante se verá cómo evoluciona dicho diálogo y se podrán activar otros conductos diplomáticos y políticos para tratar temas urgentes como el libre tránsito”, remarcó.

En ese contexto, Murillo destacó que la restitución de los carabineros chilenos a su país fue una decisión correcta y un gesto del Gobierno que muestra su disposición un “diálogo constructivo y de buena vecindad”, más allá de sus diferencias que son tratadas en la Corte radicada en La Haya.

Longaric es un poco más pesimista. Considera que la salida política que se dio al incidente de los dos carabineros no provocará el fin de los desencuentros, simplemente porque ahora no “existe sintonía” entre autoridades de Santiago y La Paz.

La especialista sostuvo que el problema que existe es que no se mide el alcance de lo que implican las “relaciones bilaterales interestatales respetuosas y civilizadas”. Explicó que hay principios como el respeto de la política interna y el de los canales de diálogo diplomático para este escenario.

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