Animal Político

Breverías mexicanas de Coco Manto

El también exembajador de Bolivia en México explica en su prólogo: “…ésta es la tercera compilación de mis aforismos. Las otras fueron publicadas en Saltillo, Coahuila (México), a iniciativa y gestión de mi amigo Paco Orduña, y en La Paz, Bolivia (2005), por el diario La Razón.

La Razón (Edición Impresa) / Javier Bustillos Zamorano (Periodista boliviano radicado en México) / La Paz

00:00 / 01 de marzo de 2015

Según el Diccionario Filosófico Ilustrado, aforismo viene del griego aphorismos y es una sentencia breve y doctrinal. Dice también que es la expresión de pensamientos filosóficos de manera sintética y autónoma y que su uso constituye uno de los estilos filosóficos de más difícil aprehensión por su constante recurrencia a la metáfora.

“Huevadas. Mis aforismos son de otra laya. Cuando una idea se me achispa practico el acoso textual hasta convertirla en un aforismo, que en los ochenta bauticé y registré como Breverías”.Momento don Coco Manto. ¿Qué dijo?

“…me chifla ser un artificiero de la chispalabrería de la lengua madre (¡la tuya!),  y comprobar que cuando ella dice una cosa la gente escucha otra y la repite al revés. Es por esa mi afición al despapaye verbal que unos habladores van diciendo que yo les tuerzo el pico y les aprieto sus partes nobles (a las palabras) para exhibirlas en sus imposturas e inducirlas al disimulo. Di sí mulo. No hago eso. Aparte de revolverme los sesos todos los días amasando aforismos, suelo ir pegadito a la fabla popular por avenidas y calles de doble sentido y absorbo la gracia alburera que flota en las plazas, mercados, oficinas, parlamentos, púlpitos, cantinas y demás academias de la chunga y el dislate; recojo ese aparente desperdicio verbal, lo selecciono y reciclo aforísticamente para solaz, eso creo, de la sociedad civil. Sí, vil”.

No. No es una entrevista. Es solo que tengo en mis manos el libro más reciente de este gran boliviano, también conocido como Jorge Mansilla Torres, cuya lectura invita a imaginar diálogos.  Es un libro tamaño media carta de 220 páginas, ilustrado y editado por el periódico mexicano La Jornada. Su título es “Breverías” y sus subtítulos: “Titipuchal de aforismos” y “La pachanga apalabrada”. Titipuchal es una palabra indígena nahua que significa mucho y los párrafos anteriores fueron extraídos de su prólogo. La palabra breverías no existe en el diccionario y lo más seguro es que la haya inventado. Hechas estas aclaraciones, transcribo lo que leo:

“Cuentacuentos: contador público/ No todos los curas son pederastas. Algunos son católicos/ El ímpetu es acentuado solo al empezar/ La necedad chilena cree que los bolivianos ya no necesitan mar porque navegan por internet/ Los curas castos viven cada día más turbados/ Un árbitro sin pito es del otro equipo/ El Hombre Araña (y la mujer también)/ Los que más mueren son los que no tienen dónde caerse muertos/ Viagra: paro por evento/ Tener mujer gorda es un comienzo de bigamia/ El de la pecera pez era/ Le dicen Santo Padre porque no sabe lo que es criar hijos/ Conozca su país. Viaje al extranjero/ Hice de la poesía mi amante y del periodismo su marido/ El internet sacó al correo de sus casillas/ Hacia 1990 ya era muy difícil levantarle un busto a María Félix/ Casarse con mujer rica es contraer patrimonio/ Izquierda victimista: bajo dictaduras sufre represión y si hay democracia padece depresión/ Aprendí tan bien de mis errores que los vuelvo a cometer uno tras otro ya sin equivocarme”.

Escritor, poeta, periodista y humorista (ojo con esto último. Cuidado. No se les ocurra confundir en su delante  humorista con ser chistoso; chistosos los payasos. El humor es otra cosa), el también exembajador de Bolivia en México explica en otra parte de su prólogo: “…esta es la tercera compilación de mis aforismos. Las otras fueron publicadas en Saltillo, Coahuila (México) a iniciativa y gestión de mi amigo Paco Orduña, y en La Paz, Bolivia (2005) por el diario La Razón. Sé que soy objeto de plagio vil y servil, como comprobé hace poco en mi país, donde circulan ediciones truchas de mi libro ‘Breverías, aforismos a más no joder’, con esta vacuna cínica: ‘como diría el mismo Coco: la mejor praxis para venerar a un autor caro es difundir su obra a precios risibles’. Infelices. La piratería, incluso sin pi, sigue siendo ratería”.

Más aforismos:

“Con el mapa genómico se sabrá gen es gen/ Me tuitean, faxean, feisbukean… ¡y yo solo quiero que me hablen!/ Conozco a un mudo que con señas dice que suele escuchar visiones/ ‘¡Yo Tarzán!’, gritó el hombre-mono para atemorizar. Fidel se puso de pie y levantando unas tijeras dijo: ‘Yo Castro’. Tarzán huyó/ El moscardón vuela esparciendo rumores/ Y quien quiera celeste…que blanco y azul mezcle/ Cama: tabla de multiplicar/ El jabón de baño sabe demasiado/ El que madruga encuentra todo cerrado/ Caras vemos cromosomas no sabemos/ Detrás de todo hombre que triunfa hay una mujer que sospecha/  Prefiero a las locas, porque las cuerdas me atan/ Con Don Quijote concuerdo: vivir loco morir cuerdo/ Emisaurio: vocero del conservadurismo más retrógrado/  El hombre no es de donde nace sino de donde paga impuestos/ La única mujer que sabe dónde está su marido es la viuda/ Una mujer dormida es la paz/ Un uruguayo es un argentino con Valium/ Malversador: aprendiz de poeta/ Le decían ‘el terror de las mujeres casadas’. Se iba con los maridos”.

Nacido en Uncía en 1940, vivió 22 años en Llallagua. A sus amigos nos contó que por la precaria situación económica, su familia debió escoger a uno solo de los hijos para que continuara sus estudios. Se decidieron por él, y así, se fue a la Universidad Católica de La Paz. El resto de la historia ya la conocen todos. A México llegó en 1980  y trabajó 25 años en el periódico Excélsior. Aquí recibió, entre otros, el Premio Nacional de Poesía “Ramón López Velarde” del Instituto Nacional de Bellas Artes en Zacatecas y el Premio Nacional de Literatura “Efraín Huerta” de Tampico, Tamaulipas, ambos en 1982. En la Ciudad de México recibió dos Premios Nacionales de Periodismo, en 1992 y en 1996. Embajador de Bolivia de 2006 a 2012. Todo bajo el amparo, el amor y la paciencia de Martha Salinas, la señora que lo cuida desde hace más de 50 años. Y tras vivir 35 años en este país, nos dijo que regresará a Bolivia. Este libro es el primero de tres que publicará en México antes de irse. Van los del estribo:

“Tieso sin ti, queda eso/ ¿Que cómo nombraban los antiguos quechuas al avión? El cóndor pasa/ Decía el prior Marcial Maciel que el camino más corto a la felicidad es el recto/ Entre pagar por hacer el amor y hacerlo gratis, esto último sale al final más caro/ Estoy perdido. Más me busco, menos me encuentro/ Regla de tres: troika femenina menstruando/ El suicidio es la forma más sincera de la autocrítica/ La censura crea mártires y la autocensura alcahuetes/ Cuando tengo una enzima…!ay ziento un plazer que…!/ Poetisa, poetisa…haz versos pero no odas/ En Estados Unidos la libertad es una estatua/ Tomamos café para alimentar nuestra sombra/ Ley del terrorista: el que no corre, vuela/ La masturbación es un acto de justicia por propia mano/ Bienaventurados los niños, porque de ellos será la deuda externa/ Juntos, vidita, hasta que la muerte no se pare/ Si no hay qué comer…madre ayuna sola/ definición de eternidad: bolivianos despidiéndose/ Si un pájaro te dice que estás loco, lo estás (porque los pájaros no hablan)/ Inflación: cuando un huevo cuesta un dólar. Deflación: cuando un dólar cuesta un huevo”.El también exembajador de Bolivia en México explica en su prólogo: “…ésta es la tercera compilación de mis aforismos. Las otras fueron publicadas en Saltillo, Coahuila (México), a iniciativa y gestión de mi amigo Paco Orduña, y en La Paz, Bolivia (2005), por el diario La Razón.

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