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La COB y los ‘propietarios del proceso de cambio’

Los dirigentes recientemente elegidos manifestaron su adhesión al proyecto oficialista.

El nuevo secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Carlos Huarachi.

El nuevo secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Carlos Huarachi. Foto: Bolivia TV

La Razón (Edición Impresa) / Aline Quispe / La Paz

00:00 / 07 de marzo de 2018

Con la elección del nuevo Comité Ejecutivo Nacional de la Central Obrera Boliviana (COB), cuyos miembros  han declarado públicamente su afinidad al oficialista  Movimiento Al Socialismo (MAS), el Gobierno está más cerca del ente sindical. Por ello, incluso, proponen que el compañero de fórmula de Evo Morales en las elecciones de 2019 provenga del sector obrero. Así, los dirigentes avalan la habilitación del Mandatario que buscará ser reelegido.

Sobre la base del recorrido histórico de la COB, existen análisis que plantean un “apresurado” cambio de los dirigentes de la institución en favor de la postura política del MAS. El Ejecutivo afirma que no tuvo una actitud injerencista en la COB, aunque deja claro que los trabajadores del país son propietarios “del proceso de cambio”.

Arturo Alessandri, viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, asegura que el Gobierno “respeta la autonomía orgánica de los trabajadores” y que no ha influido en la elección del minero Juan Carlos Huarachi, como  nuevo ejecutivo de la emblemática institución laboral.

“Nosotros somos respetuosos de la institucionalidad de la Central Obrera, mucho más cuando reconocemos su trayectoria histórica, sin la COB no hubiese existido proceso de cambio”.

La autoridad declaró que con la elección de los nuevos dirigentes se avaló la Tesis Política de Tupiza que reconoce que el movimiento de los trabajadores “es propietario del proceso de cambio”. “Huarachi y los compañeros del Comité Ejecutivo han sido muy claros, ellos se consideran hombres del proceso de cambio, ellos han valorado el liderazgo histórico del Presidente, pero eso no los hace hombres del Gobierno, es más, han enfatizado el ejercicio de la autocrítica.

Rodolfo Eróstegui, experto en temas laborales, sostiene que durante el mandato de Morales todos los dirigentes han tenido una afinidad con el oficialismo, pero cuando se debe negociar el incremento salarial o leyes vinculadas con los intereses de los trabajadores emergen diferencias con el Gobierno y el ente sindical retoma la defensa de los derechos laborales. Para el analista, una de las falencias de la directiva de la COB en los últimos años es que no cuentan con una “formación política sólida”, lo cual no les permite hacer un análisis profundo de la coyuntura para evaluar la ruta del Gobierno y hacia dónde debe dirigirse la institución. “Esto ha debilitado a la COB producto de esta falencia de la dirigencia, pues ahora solo se toma en cuenta su capacidad de lucha y no su formación”, manifiesta el laboralista.

CRISIS. La socióloga María Teresa Zegada menciona que en los últimos meses, la organización ha recobrado un “protagonismo político” debido a su adhesión a las protestas en demanda de la abrogación de la Ley del Código del Sistema Penal y a la restitución del Comité de Defensa de la Democracia (Conalde) que rechaza la sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) que habilita al presidente Evo Morales y a otras autoridades electas a postularse al cargo sin límites legales.

No obstante, Zegada dice que este “protagonismo político” ha sido visto como una amenaza por el Gobierno, por lo que “se ha intervenido” la dirección de la matriz sindical. “El cambio de actitud de la COB y asumir un carácter más político que corporativo o sindical hace que haya una reacción del Ejecutivo, ya que mientras ellos mantenían su perfil sindical no había dificultades y había un escenario de fácil negociación”, expresa.

Hace unos meses que la COB enfrenta una división interna debido a que algunos sectores afines a la Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam) cuestionaron la decisión del entonces secretario ejecutivo Guido Mitma de encabezar las movilizaciones para exigir la anulación del código y apoyar la reactivación del Conalde.

El dirigente concluyó su gestión el 22 de enero de este año y a partir de esa fecha Mitma tenía 90 días para llamar a un congreso nacional. El proceso de renovación duró mucho menos. Ante esta situación, la socióloga menciona que algunos dirigentes y sectores afines al MAS —que fueron expulsados y vetados de la COB— que no tenían representatividad desconocieron a Mitma, convocaron a un ampliado y luego a un congreso para el 19 de febrero, de manera precipitada, para elegir al nuevo Comité Ejecutivo Nacional, cuando el encuentro estaba programado para abril de este año.

Zegada advierte que la situación por la que atraviesa la COB “no es saludable” porque podría generar mayores fricciones internas e incluso una futura división de la organización o la desafiliación de algunos sindicatos.

En medio de este escenario, según la socióloga, se ha “vulnerado” la institucionalidad de la entidad porque no se han respetado sus estatutos.Eróstegui explica que “la institucionalidad” de la COB se basa en el respeto de las normas de la organización así como que el secretario ejecutivo debe pertenecer al sector minero.

Sin embargo, el especialista afirma que la convocatoria de un ampliado paralelo y la convocatoria anticipada del congreso para elegir a la nueva directiva afecta la institucionalidad porque no se respetaron los estatutos y los plazos asumidos por la matriz.

Zegada recuerda que la COB desde su fundación, el 17 de abril de 1952, ha tenido una “presencia política muy importante en el escenario nacional”.

“Durante toda su historia ha sido un actor fundamental, inclusive ha tomado decisiones en los cambios de Gobierno y las políticas gubernamentales que han generado repercusiones en el ámbito político y hay que mirar desde esa perspectiva histórica la relevancia de la Central Obrera”, indica.

HITOS. La historiadora Magdalena Cajías destaca, en una columna publicada en este medio en 2012, el papel trascendental de la COB en la Revolución del 9 de abril de 1952 que pese a que aún no se había conformado como matriz de sindical de los sectores obreros y populares del país, fue entonces su columna vertebral. Los mineros y su futuro secretario ejecutivo Juan Lechín Oquendo “habían jugado un rol gravitante en los acontecimientos”.

Cajías cita el relato del periódico El Diario, del 13 de abril de 1952, que señala que los insurrectos comandados por Lechín tuvieron destacada actuación el 10 de abril, pues “la intervención de ese grupo fue decisiva para el triunfo del movimiento, puesto que, pese a sus escasos efectivos, logró reducir a gruesas facciones del Regimento Lanza y el Colegio Militar”.

En ese contexto, la historiadora sostiene que el 17 de abril de ese año representantes de todas las organizaciones sindicales y populares se reunieron bajo la conducción de Lechín con el objetivo de crear una organización matriz que aglutine a todos, aunque desde el primer momento se estableció que los obreros proletarios tendrían la representación mayoritaria del ente sindical, así como la secretaría ejecutiva.

Cajías precisa que dos días después, la COB aprobó una Plataforma de Lucha en la que se determinó: luchar por la nacionalización de las minas y los ferrocarriles; la revolución agraria; la diversificación industrial y creación de nuevas fuentes de riqueza; pedir la derogatoria de todas las disposiciones antiobreras dictadas por anteriores regímenes y la independencia política.

Espere…

Zegada refiere que si bien en las décadas posteriores el ente sindical ha perdido protagonismo a raíz de la promulgación del decreto 21060 que disponía la relocalización de los mineros y la caída del sindicalismo continuaba siendo un “actor importante”.

Para la socióloga con la posesión de Juan Carlos Huarachi como nuevo secretario ejecutivo de la COB, que declaró públicamente su afinidad con el MAS, el Gobierno “retoma el control” del ámbito político y social del país, lo cual es importante tomando en cuenta el intento por reactivar al Conalde.

El domingo tras su posesión, Huarachi se comprometió a “fortalecer el proceso revolucionario” de todos los trabajadores y a nunca permitir “la intromisión de la derecha”. “El proceso es de todos los bolivianos. Siempre hemos mencionado que el pueblo, los trabajadores a la cabeza de los mineros, somos el proceso de cambio”, sostuvo.

El flamante dirigente manifestaba sobre la relación entre el ente sindical y la Conalcam que la última es un “escenario de propuestas y observaciones a las políticas que incorporan los diferentes ministerios y que la COB es la cabeza del bloque de la Conalcam”.

En ese sentido, Huarachi aseveraba que los trabajadores han resuelto apoyar la repostulación de Morales y que el candidato a vicepresidente sea un obrero porque “el proletariado tiene su lugar, su historia y sus principios”.

Un día antes, el presidente Morales indicaba, en su cuenta de Twitter, que la matriz de los trabajadores se creó con “principios antiimperialistas” y que el Gobierno también sigue esa línea y que juntos recuperarán la patria y construirán la nueva Bolivia. “Si algún dirigente o exdirigente de la COB le molesta esta alianza es porque es pro imperialista, es su derecho”.

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