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Campañas tienden a devaluar el ideal del ‘voto informado’

Evaluar la campaña electoral. Seguro que el país tiene su peculiaridad, desde el jugoso chiste político hasta las más oscuras formas de guerra sucia, pasando por los memorables debates del pasado. Sea como fuere, sin embargo, nunca dejará de tener validez la consigna del “voto consciente”.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos Zamorano / La Paz

00:07 / 31 de agosto de 2014

Por supuesto que es un ideal, el voto consciente, informado y razonado, pero por diversidad de obstáculos sociales y culturales, en casi ningún país se puede decir que se ha alcanzado lo óptimo; sin embargo, esto no tendría que impedir que en toda elección siempre se deba tender a establecer las mejores condiciones para el voto, lo que en primer lugar es propiciar al “elector informado”.

Las campañas electorales teóricamente lo mejor que deben brindar es información, acerca sobre todo de la gestión de gobierno que prometen los partidos a través de su programa y de sus candidatos y candidatas. Así que aquello del “voto informado” tampoco es una utopía.

El tema es la calidad de la actual campaña electoral en vista a las elecciones generales del 12 de octubre. Tres analistas, de entrada, coinciden en que si algo tiene la actual campaña es su pobreza en cuanto a la generación de información útil para la decisión del votante.

De primera, se puede decir que, en rigor, no hay programas de gobierno; el debate político por lo general se concentra en “temas aislados”, de naturaleza más bien superficial o genérica (salud, seguridad ciudadana, violencia doméstica), que no permiten una actitud reflexiva ante el candidato, anota la socióloga María Teresa Zegada; no dejan saber “qué visión de país tienen los contendientes respecto a los temas más estructurales y generales del país”.

IMPROVISACIÓN. Tampoco hay programa en el sentido de que el candidato se esfuerce en un discurso articulado, en la exposición de un plan más o menos cerrado; lo que se ve más bien es improvisación, señala a su vez el politólogo Marcelo Silva: “las propuestas que se lanzan para la polémica incluso no están inscritas en sus programas de gobierno; es el caso de Samuel Doria Medina (Unidad Demócrata), por ejemplo, cuando plantea el 50-50 por ciento en el tema hidrocarburos; cuando uno revisa su programa, ve que eso no está; los programas de gobierno han sido elaborados de manera muy deficitaria y pobre”, reclama.

Para el sociólogo Jorge Komadina, ésta es la “campaña de las escaramuzas verbales, que aluden a ciertos aspectos superficiales de los programas políticos; esto es un gran déficit porque lo que el ciudadano quiere escuchar son diagnósticos, propuestas, para resolver los principales problemas que tiene el país; la calidad de la actual campaña es muy baja”.

Luego de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) prohibió la aparición tanto de la imagen como de la voz del candidato en spots publicitarios, la campaña se ha concentrado en los medios y su trabajo periodístico. De hecho, destaca Zegada, ahora los candidatos están sujetos a los foros que hagan los medios, lo cual de por sí es aleatorio, “sujetos a la voluntad y al diseño que propongan los periodistas, canales de televisión y radios; en este sentido, deben acomodarse a la agenda que los medios les sugieren, en relación a los temas que a éstos les interesa discutir”.

Otro hecho que encarrila la campaña y el debate electoral es el inevitable marco ideológico que impone la nueva Constitución Política del Estado: el que toda propuesta deba referirse a cómo se construye o no el Estado Plurinacional; la relativa imposibilidad de salirse de este esquema. Así, Silva ve que “tampoco hay programas muy diferenciales a los pilares que presenta el MAS; ningún partido ha planteado una opción absolutamente distinta de construcción de país, lo único que plantean es mejorar lo hecho por el MAS”. 

REGLAS. Aunque de esto tal vez haya que excluir al candidato Jorge Quiroga, añade Komadina, que es el que con más claridad “cuestiona un poco las bases del Estado Plurinacional, cuando el resto lo acepta; y es que éstas son las nuevas reglas del debate, el marco proporcionado por la Constitución: nadie quiere volver al ciclo del neoliberalismo, salvo probablemente don Jorge Quiroga, el resto acepta que ésta es una realidad ya consumada, y solo se pretende corregir ciertos aspectos del nuevo orden constitucional”. 

El Estado Plurinacional, la inclusión social, entre otros, son temas que ya no son mucho motivo de discusión, ratifica Zegada, pero acaso esto mismo esté contribuyendo al debate poco osado, a una suerte de conformismo con el orden existente, cuando estos momentos políticos (electorales) son precisamente los adecuados para poner a debate también los grandes temas, las cuestiones de la Constitución. “Deberían de alguna manera lograr su reposicionamiento, al menos en este momento político, pero ni siquiera eso está entrando en discusión, por ejemplo qué elementos deberían cambiar de la Constitución o si el Estado Plurinacional está siendo efectivo; es parte del vaciamiento ideológico que no se toquen estos temas; hasta ahora, la única alusión directa a cambiar algo de la Constitución es el tema judicial, la elección por voto de los magistrados”, recuerda la socióloga.

La actual lógica del toma y daca, del ataque y contraataque, que ha tomado la campaña electoral (que el MAS usa bienes públicos para hacer propaganda; que con el 50-50 por ciento Doria Medina intenta volver al pasado; que el Gobierno confesó que habrá un nuevo gasolinazo; que apareció una grabación en que Doria Medina agrede moralmente a una mujer…) ciertamente para nada se muestra la intención de tener a la ciudadanía informada sobre lo que en el fondo proponen y prometen las candidaturas, se coincide.

Lo peor es que esto tiene sus efectos, advierte Komadina a propósito de la falta de un debate acerca de temas estructurales antes que coyunturales o personales: “el debate está para proporcionar elementos de decisión al ciudadano, facilitarle información, elementos de análisis, criterios que le permitan hacer una elección racional; eso no se está produciendo; y puede ser un motivo no solo de ausentismo en las urnas, sino lo peor, de conformismo con relación a ciertas opciones, ‘votar por el mal menor’ y ese tipo de cosas, lo que va debilitando la calidad de la democracia, de la cultura democrática”.

Por el lado de los partidos, el MAS reafirma la decisión de no entrar al debate con la oposición porque hoy existe un nuevo sistema político en el que ya no priman los partidos, sino los movimientos y organizaciones sociales, explica el candidato a senador de Santa Cruz Carlos Romero. La representación política, la democracia en general, se ha horizontalizado, afirma. Acabado el monopolio de la representación por parte de los partidos, ahora toca la plena participación del pueblo. De ahí que “una campaña tiene que fundamentalmente dirigirse a recoger propuestas ciudadanas, recoger expectativas, visiones, demandas; los candidatos debiéramos privilegiar nuestro diálogo directo con la población, no así una campaña donde el debate entre los políticos sea lo que más cuente; sino quién tiene más llegada directa a la población, éste es el nuevo sistema político”, remarca.

TRIBUNAL. Para el Movimiento Sin Miedo (MSM), la falta de un mejor escenario de campaña y debate también es responsabilidad tanto del Órgano Electoral como de las instituciones de la sociedad civil que deben convocar al debate público. 

“Los medios de comunicación no nos permiten difundir nuestras propuestas bajo el pretexto de que el TSE ha impuesto reglas rígidas, no hay debate de propuestas; incluyo a La Razón entre quienes no nos han convocado hasta ahora a los candidatos; ahí los medios tienen un rol muy importante, que no lo están asumiendo; ahora, el TSE también debió encarar este tema, debió haber elaborado un programa para que se debatan propuestas de preocupación de la gente, seguridad ciudadana, aspectos económicos, justicia, lucha contra la corrupción, en fin; los partidos debemos buscarnos espacios para difundir nuestros programas; y los hemos encontrado en las calles, en el contacto con la gente; es la mejor manera de difundir”. Lo propio, deberían generar espacios las universidades, los empresarios y otras instituciones, convoca Herrera.

Unidad Demócrata (UD), por el contrario, afirma que tampoco hay que esperar en el país un tipo de debate y campaña tipo Estados Unidos o Europa, donde se organizan grandes y mediáticos debates. Hay que saber valorar la peculiaridad boliviana, reclama el candidato a diputado Jaime Navarro: con todos los desperfectos, en este momento se está dando un buen debate porque se están planteando temas estratégicos para el país: hidrocarburos, gasolinazo.

“La campaña ha ido tocando temas que son estratégicos, importantes para el futuro del país; sobre todo hidrocarburos. Se ha desatado un debate a partir de la posición que ha fijado UD con la propuesta del 50-50 para las nuevas inversiones. Y contra esto lo único que hemos recibido es toda la furia del MAS, además de que evitan debatir en una mesa. Así, yo creo que es una falacia decir que la campaña no ha ingresado al tratamiento de los temas importantes”, luego habrá lugar para detallar el programa, asegura.

Similar criterio de UD tiene el Partido Demócrata Cristiano (PDC) que postula a la presidencia a Jorge Quiroga; su vocero, Gamal Serhan, reivindica que un tema fuerte de la campaña, por ejemplo, es haber puesto en mesa aquello de que, bajo la forma de devolución de los “costos recuperables” a las empresas petroleras transnacionales se les ha pagado más de 5.000 millones de dólares en la gestión de Evo Morales.

¿Y el programa? Paciencia, alega Serjam: la campaña tiene dos grandes etapas: “primero, la concientización del gran fraude, la estafa del gobierno del MAS; segundo, la socialización de nuestra propuesta; primero hemos dicho por qué no estamos de acuerdo con Evo Morales y, ahora, le vamos a decir a la gente por qué queremos que vote por nosotros”.

Se desconoce a la mayoría de candidatos: María Teresa Zegada, socióloga

Lo primero que se puede notar es que hay un gran desconocimiento de los candidatos, caso Fernando Vargas; ni qué decir de los diputados (plurinominales) que van en las listas con el candidato a presidente; también hay un desconocimiento generalizado respecto a los futuros diputados uninominales, no hay un posicionamiento; todo esto muestra la falta de información de la que adolece la campaña y que no es positiva para la democracia.

La presencia mediática decide parte del voto: Marcelo Silva, politólogo

Mucho hace la presencia mediática: Quiroga es el que mejor perfil mediático tiene, aprovecha bien las cámaras; Morales no es mediático, no irá a entrevistas televisivas, pero sí su presencia es cotidiana, por la entrega de obras; Doria Medina apuesta a la presencia en caminatas, se cuida de lo mediático; Del Granado hace una campaña casi resignada al área urbana de La Paz; Fernando Vargas es más testimonial, simbólico.

La campaña negativa para nada es debate: Jorge Komadina, sociólogo

El hecho de solo difundir la imagen del candidato no es verdaderamente un debate; cuando se concentran en la imagen del líder, por lo común se deriva en lo que se llama la campaña negativa: cuando uno no crece o encuentra un techo en su crecimiento, entonces trata de que su adversario disminuya, busca sus debilidades y las caricaturiza: es una campaña negativa que en estricto sentido no se puede homologar a un debate.

El anterior sistema político era circense: Carlos Romero, candidato a senador de Santa Cruz

A la gente ya no le interesa ver espectáculos circenses, que eso es lo que caracterizaba al sistema político anterior (partidocrático); pero hay políticos tradicionales que piensan que seguimos en el mismo esquema, insultan, adjetivan, atacan, se inventan cosas esperando una reacción, en este caso del MAS, que tiene la tendencia preferente del voto; pero eso (el ataque) ya no es la principal preocupación del ciudadano ni tampoco la nuestra.

Ya no pueden decir que no tenemos propuestas: Jaime Navarro, candidato a diputado por UD

El Gobierno no puede decir que no tenemos propuestas; ahora, las respuestas deben venir del lado del Gobierno, pero el debate no prospera porque ellos solo van a la ofensa. Mientras la imagen de Samuel es de unidad y reconciliación, Evo representa la confrontación y el perpetuarse en el poder. Ahora, Evo y Samuel son los dos candidatos mejor posicionados, los otros están muy por detrás, son más bien dispersores del voto opositor.

No hay un árbitro imparcial, confiable: Edwin Herrera, candidato a diputado por el MSM

La forma en que actúa el Tribunal Supremo Electoral (TSE) perjudica y distrae la atención. Nos tenemos que enfrascar en la polémica de si está haciendo o no bien las cosas. Y es que no tenemos un árbitro imparcial, confiable, que tenga equidistancia con todos los partidos; lamentablemente tenemos que meternos en esto, y distraer nuestro esfuerzo, dejando de lado el exponer las propuestas.

Antes que el vivir bien, la idea es vivir mejor: Gamal Serhan, vocero del PDC

Mientras el MAS postula la teoría del vivir bien, nosotros la del vivir mejor: es una contradicción ideológica de fondo. Vivir bien es igualar hacia abajo; vivir mejor, hacia arriba. Vivir bien: tú que ganas demasiado te quito para otro; vivir mejor, al revés, quien gana menos que gane mejor, igual que el que gana más. Quiroga es radical frente al MAS, porque no se puede estar ‘medio embarazado’, se es o no opositor y no pseudoopositor.

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