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Carlos Carrasco: G77, todos tienen que irse con la idea: ‘este país necesita mar’

En la cumbre del G77+China debe primar el principio de la igualdad absoluta de todos los Estados asistentes; así, para todos debe haber un mismo trato; y si se reclama una cita universal, debe haber un mínimo de mandatarios de cada uno de los continentes

Carlos Carrasco.

Carlos Carrasco. Foto: Miguel Carrasco.

La Razón (Edición Impresa) / iván Bustillos / La Paz

00:04 / 20 de abril de 2014

La cumbre del Grupo 77+China, que tendrá lugar en Santa Cruz de la Sierra el 14 y 15 de junio, será un escenario único para hacer conocer la reivindicación marítima boliviana. Si bien es cierto que no estará en la agenda oficial, el país debe aprovechar este foro universal para que todos los visitantes se vayan con la idea de que “este país necesita mar”, destaca el diplomático Carlos Antonio Carrasco. Contra lo que de común se afirma, que lo importante de la cumbre será su Declaración, Carrasco, quien organizó la Cumbre Iberoamericana de noviembre de 2003 en Bolivia, señala que lo verdaderamente significativo será el encuentro mismo, el protocolo, el hecho de que en casa se tendrán a 133 invitados a los que sí o sí hay que tratar del mismo modo, sin distinguir países grandes o pequeños. En verdad, Bolivia se juega su prestigio en la cita universal de junio.   

— Finalmente, ¿qué convoca a una cumbre, cuál sería un buen imán?

— Quién convoca. El señor Presidente tiene que hacer 133 cartas autógrafas de invitación personal a los jefes de Estado y de Gobierno del G77. Yo sé que estas invitaciones se han cursado mediante circulares a través de nuestra delegación ante Naciones Unidas, en Nueva York, pero eso no es suficiente, tiene que ser una invitación con carta autógrafa, en el idioma de estos presidentes, o en los tres oficiales de la ONU, el inglés, el francés y el español, en ese orden. Pero también me atrevería a decir que el señor Presidente realice cierto tipo de llamadas telefónicas especiales a los jefes de Estado; es como cuando usted invita a su casa: si manda una carta por e-mail es algo impersonal, debe haber un tinte personal.

— ¿Cómo asegurar la presencia de los invitados, de algunos clave?

— Hay que poner la lista de los 133 países y ver exactamente cuál es la predisposición de cada uno de ellos de venir o no, o a quién van a mandar. En la Cumbre Iberoamericana se tuvo que traer a siete presidentes en el avión del Lloyd (Aéreo Boliviano, LAB). También sería oportuno mandar emisarios, embajadores en misión especial, para que inviten a los jefes de Estado, enviar a gente que hable el idioma (del país a invitar), porque siempre esto del intérprete no funciona en diplomacia.

— ¿Cree que el liderazgo o la imagen de Evo Morales ayude?

— Evidentemente, es uno de los pocos presidentes de conocimiento universal; Evo es uno de los referentes universales de la política internacional; pero eso no es todo, hay que trabajar la venida de los presidentes.

— ¿Cuál irá a ser la medida de éxito de la cumbre, entonces?

— Una reunión cumbre, como su nombre lo indica, tiene que ser al más alto nivel de jefes de Estado. He escuchado por ahí que se espera la venida de 20 jefes de Estado; de 133 países convocados, no parece mucho. Por otro lado, no podemos hablar de una cumbre universal, como es la del G77+China, si solamente van a venir presidentes de Latinoamérica o del Caribe y uno que otro de otros continentes. Debemos esforzarnos por que en esta cumbre lleguen cuando menos 5 jefes de Estado africanos, 5 asiáticos y 5 del Medio Oriente. Hay que asegurar la presencia de jefes de Estado, no por el número, sino por la distribución geográfica, tiene que haber representantes de todas partes del mundo.

— Ahora, de todos modos, siempre habrá unos presidentes más importantes que otros; es innegable.

— Hay que tener en cuenta que si llegan jefes de Estado, hay lo que en protocolo se llama la precedencia (preeminencia o preferencia en el lugar y asiento en algunos actos honoríficos), hay que observar una absoluta precedencia, una igualdad de trato a todos los jefes de Estado. Todo tiene que ser igual. Ha habido instancias en la vida diplomática en que la falta de igualdad motiva una protesta enérgica, porque hay mucha sensibilidad, especialmente de los países pequeños. Le digo un país, Kiribati, en el Pacífico sur, no debe tener más de 10.000 habitantes, pero tiene un voto en Naciones Unidas, y cuando hacemos la conferencia general de la Unesco, le tenemos que rendir honores y todo exactamente igual que al Presidente de los Estados Unidos. Ahora, todos son iguales, pero unos son más iguales que otros, eso también es verdad; no es lo mismo que venga el Presidente de Kiribati que el Presidente de China. Si podríamos conseguir algún presidente estrella, sería magnífico.

— ¿Pero y la Declaración, no es una forma de convocar?

— Una cumbre es donde todo viene  ya cocinado; entonces cada presidente dirá o emitirá una declaración, un punto de vista acerca de los puntos de la agenda que le parezcan más importantes, pero la Declaración, puede usted estar seguro, va a estar lista mucho antes de que se realice la cumbre. La cumbre en realidad es una reunión donde se ratifica lo que ya han hecho sus cancillerías, porque imagínese, son solamente 24 horas, no se puede debatir. Además, le digo, la declaración de la cumbre G77 no tiene en absoluto una obligación de cumplimiento de los Estados miembro; es una invocación, y no tiene legalmente ningún valor vinculante.

— Entonces, ¿cuál finalmente tendría que ser el rédito mayor?

— Qué puede sacar Bolivia de esta cumbre. Porque es una inversión importante, es una inversión financiera y de prestigio; lo que sí puede sacar Bolivia de beneficio es imbuir en todas las delegaciones asistentes la demanda de Bolivia por el acceso al mar, es la oportunidad para explicar; estamos conscientes de que no se puede poner en la agenda un tema nacional, pero se pueden hacer indirectamente ciertas acciones que recojan los delegados y que se las lleven a sus países para difundir. Lo que va a salir de la cumbre, la declaración es importante para el prestigio, para la proyección del G77, pero para Bolivia es mucho más importante la repercusión que tengan nuestros propios objetivos. Uno, repito, es la cuestión del mar, sabiendo que no va a estar en la agenda, tiene que estar en la mente y en la visión de los delegados, eso sería un gran éxito. Tenemos que sacarle el jugo; que se lleven por lo menos en la cabeza: ‘ese país necesita mar’. Eso tiene mucho más efecto que resoluciones y declaraciones.

— ¿El G77 es la reunión de países del Tercer Mundo?

— Exactamente. Es el mayor grupo de presión dentro de la Asamblea General de las Naciones Unidas, pero tampoco es una ley de hierro. De los 133 países puede que acaten sus resoluciones, sus invocaciones, un buen número de países, pero otro puede ignorarlas; no es vinculante. Ahora, los países que más inciden en los objetivos del G77 son los países más atrasados del orbe, entre ellos los países africanos; de manera que mal podría hablarse de una cumbre del G77 sin la presencia de África. De los 42 países de menor desarrollo, la mayoría está en África y son los que deberían tener mayor presencia en la cumbre del G77 en Santa Cruz.

— También va a ser interesante la respuesta de los países del área…

— Sí. En principio tendrían que venir todos, por una solidaridad en primer lugar regional; tenemos un serio competidor en esto, y es la copa del mundo (que tendrá lugar entre el 12 de junio y el 13 de julio); hasta eso habría que aprovechar: decir, ‘vengan a la cumbre y los llevamos a la copa’, o algo así.

— También habrá señales de uno que otro presidente ‘estratégico’…

— Va a haber. Signos de amistad con el presidente Evo Morales, con el país. Se va a detectar muchas cosas ahí. Ahora, lanzo una idea. Podríamos aprovechar la cumbre de Santa Cruz para hacer una minicumbre paralela de países mediterráneos y enclavados, aparte del G77; son más o menos unos 14 en el mundo. ¿Qué hacen esos países? ¿Si son enclavados, por qué?; es decir, incluso de esta manera hacer hablar del problema marítimo boliviano.

— En cuanto al protocolo ¿cuáles tendrían que ser las mayores prevenciones?

— En las cumbres, curiosamente lo sustantivo es lo más fácil; la forma es lo más difícil. Lo más complicado es la organización logística. Lo que debemos preocuparnos, más que de la agenda, más que de las cosas sustantivas, que es tarea y oficio de otros órganos (las cancillerías), es en la organización de la cumbre; esto creo es lo más importante, tanto para el comité organizador en Santa Cruz cuanto para la propia Cancillería.

— Empezar por el recibimiento.

— Hay que hacer dos distinciones, los delegados y los jefes de Estado y de Gobierno tienen diferentes tratamiento, el protocolo no puede ser el mismo. Para el jefe de Estado y de Gobierno tiene que haber una columna de honor; decidir quién recibe a los jefes de Estado y de Gobierno. El Presidente, por ejemplo, no puede recibir él a un jefe de Estado y mandar a un ministro a recibir a otro; todo tiene que ser parejo. Para ese mismo recibimiento, se necesita un elenco profesional en protocolo y en lenguas, inglés, español y francés.

— ¿Hay un límite de tiempo para que un país diga si va a venir o no su presidente o jefe de Estado?

— No hay un límite. Usted no puede imponerle un límite a un jefe de Estado. Es muy difícil. Por ejemplo, en la Cumbre Iberoamericana, hasta el último minuto, Fidel Castro iba a venir, y en el último minuto fue el único jefe de Estado que no vino, mandó a su vicepresidente, Carlos Lague. Puede suceder también que presidentes que dijeron que no iban a venir, al último minuto vienen... Algunos presidentes incluso preguntan quién va a venir, y recién vienen.

— Menuda tarea organizar.

— Hay que hacer lo que se llama un shopping list, una lista de tareas, que puede llegar incluso a 200 ítems; parecen cuestiones de detalle pero en diplomacia, la sustancia y la forma son importantes. Una cosa: tiene que haber 133 banderas que tienen que estar desplegadas en el aeropuerto y en los hoteles.

— Y ahí todas iguales.

— Banderas de la misma dimensión, mástiles de la misma altura, todos iguales. Una cosa muy importante que quisiera recomendar al Gobierno nacional, especialmente al presidente Morales. Como decía Lenin, ‘la confianza es buena, el control es mejor’. Yo sugiero, muy respetuosamente al señor Presidente, nombrar un inspector general, ajeno a la Cancillería y ajeno al comité preparatorio en Santa Cruz, para inspeccionar al detalle toda la preparación de la cumbre; para reportarle al Presidente mismo las fallas o los retrasos de cada una de las tareas. Y este inspector tiene que seguir al detalle toda la secuencia de la cumbre, e informarle al Presidente, porque él es el único que puede ordenar corregir los errores, y que no le cuenten cuentos, ‘todo está listo’...

— ¿Y la sesión en sí?

— Los carteles, el orden en que se van a instalar las mesas en la sesión plenaria. Usted no puede poner caprichosamente quiénes van adelante y quiénes atrás; tiene que ser en un orden alfabético, pero alfabético en qué idioma; como es Bolivia, debe ser en español. Puede que alguien cuestione el empezar por la A, entonces hay que empezar por N, luego se rota; en fin, es el sistema aprobado por Naciones Unidas.

— ¿Esposas?

— Buen punto. Hay que hacer un programa paralelo para las esposas, ellas no participan en las plenarias. Ese es otro problema, un programa especial, su seguridad. La partida es otro problema, no todos se van al mismo tiempo, algunos se van antes, otros después. Lo de la comida, vegetarianos unos y otros no. Regalos: qué se está preparando, debe ser un mismo regalo para todos. Si le dan un regalo al Presidente, uno no puede darle solo la mano...

Perfil

Nombre: Carlos Antonio Carrasco

Profesión: Diplomático

Cargo: Catedrático de Relaciones Internacionales del Centro de Estudios Diplomáticos y Estratégicos de París.

Vida

Fue embajador de Bolivia en Canadá, Francia, Portugal y Túnez; también fue presidente de la Asociación Diplomática de Otawa (ODA); es doctor en Ciencias Políticas por la universidad La Soborna (París). Ejerció importantes cargos en la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) y UNFPA (Fondo de Población de las Naciones Unidas).

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