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Carlos Romero: ‘O interceptaban el avión o se comprometía el vuelo’

Para el Ministro de Gobierno, que analizó la situación jurídica del bloqueo aéreo que sufrió Evo Morales en Europa, el caso arriesgó su vida por dos razones: o interceptaban su avión o se comprometía el vuelo de la nave.

Carlos Romero.

Carlos Romero. Foto: Ángel Illanes.

La Razón / Rubén D. Atahuichi López / La Paz

00:04 / 21 de julio de 2013

Por azares del destino, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, hizo de canciller en una sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA), que el 9 de julio se solidarizó con el presidente Evo Morales por el incidente que sufrió de parte de Portugal, Francia, España e Italia, que impidieron eventualmente el uso de su espacio aéreo a su regreso de Rusia, el 3 de julio.

A más de una semana del evento, la autoridad evalúa la situación y cuenta que el bloqueo en Europa puso en riesgo la vida del Mandatario. Dice que el avión presidencial pudo ser interceptado o que la autonomía de vuelo de la nave iba a ser comprometida por el incidente.

— ¿Cómo se ha enterado del hecho?

— Estaba en Cochabamba, por retornar a La Paz a las 18.30. Me llamó el director de Inteligencia de la Policía, que en Italia se enteró en la radio de que había un problema con el Presidente. Luego hice contactos para verificar la información y a través del vicepresidente (Álvaro García Linera) nos confirmaron la información.

— ¿Cuál fue su reacción?

— De mucha preocupación. Sentí preocupación por la situación en la que se encontraba el Presidente, su tripulación y su comitiva. El primer objetivo fue saber en qué medida podíamos coadyuvar para que la comitiva de personas pueda estar segura.

— ¿La primera reacción del Gobierno?

— A través del canciller David Choquehuanca hacer conocer a la opinión pública sobre la situación.

— ¿Le ha pasado alguna vez este tipo de incidentes?

— No, no recuerdo haber tenido un incidente de esa naturaleza. (...)

— ¿Cuán en riesgo estuvo la vida del Presidente?

— La información que tenemos es que, si bien Portugal había notificado la cancelación de la autorización por razones de “orden técnico”, según arguyeron, en el caso de Francia la aeronave del Presidente estaba a sólo 15 minutos de llegar a su territorio y obviamente que si el aparato hubiera persistido en su recorrido habría sido objeto de una interceptación o, de lo contrario, corría el riesgo, si no tenía autorización, el carguío de la nave comprometía la autonomía del vuelo. Desde ese punto de vista, hemos considerado que se ha puesto en riesgo la seguridad del Presidente.

— ¿En qué medida tiene relación este caso con la seguridad del Estado?

— Tiene directa relación, porque estamos hablando de la interferencia al Jefe del Estado y éste no actuó por capricho o no estaba haciendo turismo, sino una representación oficial, precisamente en función de que el pueblo boliviano, en el ejercicio de su soberanía, le ha delegado un mandato, y ese mandato en este caso fue el que nos represente las relaciones ante la comunidad internacional, y su misión específica para adoptar medidas en el ámbito de los países exportadores de gas. Entonces, representó un verdadero atentado a la seguridad no solamente a la vida de un Jefe del Estado y a la soberanía de un país, sino a la seguridad.

— ¿Qué pasó? ¿Por qué fue Romero en vez de Choquehuanca a la Asamblea de la OEA?

— Simplemente, fue una decisión que se tomó el fin de semana atendiendo la agenda que tenía el Canciller, que estaba coordinando la realización de la reunión del Mercosur y otras tareas. La convocatoria de la reunión de la OEA fue extraordinaria e intempestiva. Entonces, se me asignó esa tarea porque, además, yo había estado trabajando en el análisis de la normativa internacional sobre el caso.

— ¿Qué encargó el Presidente a la misión que iba a la OEA?

— Simplemente, presentar la información objetiva de los hechos, tal cual se había suscitado, y al mismo tiempo posicionar, como representante del Estado boliviano, nuestra intencionalidad de buscar la verdad y esclarecimiento de los hechos, y una explicación que sea lógica, razonable, objetiva y que nos permita establecer qué había sucedido exactamente para que estos hechos no se reproduzcan.

— ¿Cómo se ha gestado el documento, qué lobby se hizo?

— El primer trabajo que hicimos fue armar distintas carpetas de documentos. En una primera carpeta clasificamos todos los pronunciamientos de gobiernos, países amigos, de organismos internacionales, de organizaciones sociales, de partidos políticos, de diputados e incluso eurodiputados. Hemos armado también una carpeta con todos los trámites protocolares que hicimos para obtener las autorizaciones de vuelos y hemos adjuntado todas las autorizaciones de cada uno de los 15 países, al menos, a los cuales se solicitó el uso de su espacio aéreo para fines de sobrevuelos. Hemos documentado los instrumentos internacionales, algo de jurisprudencia y de doctrina sobre el caso de algunos catedráticos españoles que se habían pronunciado, y también revisamos los videos sobre las entrevistas que otorgó el canciller español García-Margallo y los secretarios generales de la OEA (José Miguel Insulza) y de Naciones Unidas (Ban Ki-moon), además de las expresiones del presidente del Gobierno español (Mariano Rajoy) y de los países involucrados.

— ¿Tuvo oportunidad de hablar con los embajadores de los cuatro países?

— En un primer momento se sumaron e impulsaron la solicitud de reunión extraordinaria los delegados de los países del Alba (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América): Ecuador, Nicaragua y Venezuela, que tuvieron un posicionamiento muy firme y decidido, y obviamente tuvimos un rápido intercambio de criterios antes de la reunión.

Posteriormente, fue articulándose un segundo bloque con países en torno a la Aladi (Asociación Latinoamericana de Integración), en el que Perú tuvo un rol significativo. Compartieron el espíritu de la resolución. Luego hubo gestiones con los países del Caribe. Con eso ya se había asegurado una mayoría de los 34 delegados. Necesitábamos 18; sólo dos han expresado su reserva: Estados Unidos y Canadá.

— España se quejaba de que el documento ya estaba aprobado antes de la reunión. ¿Es válido ese reclamo?

— No. Hubo un cuarto intermedio a las 14.00 y la reunión se restableció a las 17.30. En esas tres horas, los delegados intercambiaron más criterios y generaron contrapropuestas, y su propio lobby.

— Italia arguyó “todo lo contrario”, es decir, que Bolivia se disculpe…

— Fue una actitud soberbia, pero que nos favoreció, ayudó a polarizar el debate. Algunos países que estaban dubitativos, como República Dominicana y Panamá, a partir de esa expresión tan categórica y desafiante del delegado de Italia, se alinearon en nuestra posición, entendiendo que lo que se estaba cuestionando eran las actitudes arbitrarias y soberbias.

— ¿Habló inmediatamente de la resolución con el Presidente?

— Sí, estuve en contacto telefónico. Antes del inicio de la reunión, le llamé para pedirle consejos y me dio algunas ideas generales, y me ratificó que lo más importante era sentar un precedente para que estos hechos no se reproduzcan en el futuro. Luego conversé con él en el cuarto intermedio, estuvo haciendo seguimiento a la sesión y me expresó su beneplácito por mi intervención en la reunión. Luego tuve dos comunicaciones más para informarle de la reunión.

— ¿Qué le dijo después de la reunión?

— Sólo escuchamos luego su declaración pública del día siguiente, en la que expresó su reconocimiento a la OEA, que había sido tan diligente en atender nuestra solicitud de la reunión y porque los términos de la resolución eran plenamente correspondientes a las expectativas que teníamos.

— Sin embargo, el Presidente había desahuciado en varias oportunidades a la OEA...

— Sí, en el debate sobre la reorganización del orden internacional, obviamente se ha planteado que algunos organismos deben asumir nuevos roles. Por eso se habían hecho críticas y pedido una readecuación del organismo, que responda también a los procesos de democratización que experimentan los Estados. En todo caso, han sido críticas constructivas que confrontacionales.

— Es una contradicción que un día lo desahucien y otro día lo aplaudan...

— No. Esperábamos de la OEA una posición favorable respecto de las normas internacionales y derechos humanos.

— En coincidencia con estos hechos, aparece información en sentido de que Bolivia requisó aviones brasileños.

— Lo primero que hay que aclarar es que nunca hubo requisa para verificar si estaba el senador Róger Pinto en una aeronave brasileña. Se había publicado una nota en ese sentido y esa nota de un medio brasileño era absolutamente falsa.

Evidentemente, hemos verificado que hubo ese incidente en el segundo semestre de 2011 y, si bien ese impasse fue superado entre las cancillerías en su momento, nosotros estamos adoptando previsiones para que esa situación no se reproduzca nunca más, porque, si bien las fuerza antidroga realiza de manera rutinaria tareas de control y vigilancia, no tiene que afectar a aeronaves que gozan de inmunidad.

— ¿Los efectivos antidrogas ingresaron a los aviones mientras Celso Amorim estaba en ellos?

— No tengo precisión si ingresaron mientras estaba el exministro, pero sí hubo requisa en el avión, ésa es la información que tengo. Obviamente, se adoptaron procedimientos disciplinarios en ese momento, de acuerdo a informe de la Policía.

— ¿Qué sanciones?

— Tres efectivos policiales fueron objeto de un procedimiento disciplinario. Lo que normalmente se aplica es una nota o una reubicación de funciones.

— ¿Hay un protocolo para este tipo de acciones?

— Solamente tenemos instrumentos internacionales que deben ser observados, que prohíben afectar la inmunidad de los medios de transporte. Corresponde que los efectivos identifiquen cuándo se trata de un avión comercial o civil para cumplir son sus tareas. En este caso se cometió una torpeza, porque no se ha tomado en cuenta la condición del avión de la Fuerza Aérea Brasileña.

— ¿Cómo es que surge este caso cuando se habla del bloqueo aéreo a Morales en Europa?

— No sé cuál habrá sido la suerte, pero en primera instancia la información era tendenciosa y errónea, porque se quiso vincular al caso del senador Pinto.

— ¿Cómo están las relaciones con Brasil? El ministro Rubén Saavedra dijo que el caso estaba superado.

— Hubo una comunicación entre los ministros de Defensa. Tenemos una relación muy importante y Brasil ha asumido una posición muy importante a favor del presidente Morales a través de un comunicado público. Ha estado también la presidenta Dilma Rousseff en contacto con el Presidente en la reunión del Mercosur. Las relaciones con Brasil están bien, son relaciones estratégicas, es el país receptor de nuestras exportaciones a partir del gas y tiene inversiones en Bolivia. Es un país con el que compartimos la lucha contra el narcotráfico y demasiados intereses. Esos incidentes no pueden congelar ni poner en riesgo las relaciones entre dos hermanos pueblos.

— ¿Cómo se explica la ausencia de autoridades de primer nivel en la reunión de Unasur en Cochabamba?

— No conozco. Yo presumo que fue por la coyuntura política que estaba atravesando Brasil, con conflictos y movilizaciones. Pero su comunicado fue contundente, fue uno de los primeros países que se pronunció a través de un documento y que lo suscribió la propia Presidenta.

Perfil

Nombre: Carlos Romero Bonifaz

Nació: 23-08-66

Profesión: Abogado

Cargo: Ministro de Gobierno

Carrera

Fue director del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS) en Trinidad. Es militante del MAS y fue miembro de la Asamblea Constituyente por ese partido. Fue ministro de Desarrollo Rural y Agropecuario, de la Presidencia y de Autonomías. 

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