Animal Político

Católico andino-amazónico

Román Loayza Caero

Román Loayza Caero y su familia

Román Loayza Caero y su familia Foto: Fernando Cartagena

La Razón / Liliana Aguirre es periodista de La Razón

00:00 / 19 de febrero de 2012

Hablar con él da la impresión de conversar con un viejo conocido, por la amabilidad que transmite. Román Loayza Caero, otrora leal hombre de Evo Morales, el que no le exigió un cargo público más que la diputación, ahora hace su propia fuerza política con ideas de sus años mozos.

A sus casi 64 años (su natalicio cae cada 29 de febrero y él lo celebra cada cuatro años por los años bisiestos), recuerda sus sueños de juventud: aglutinar a los sectores desfavorecidos, tanto del campo como de la ciudad, en un frente político que trabaje contra las injusticias.

Este deseo fue el que estimuló a Loayza Caero a incursionar en una destacada carrera sindical y política, con la que se tornó uno de los fundadores del instrumento político de los movimientos sociales y hombre fuerte del Movimiento Al Socialismo (MAS), partido del que se retiró.

Dentro de su haber, ocupó los cargos de dirigente de la provincia Ayopaya —donde nació—, secretario ejecutivo de la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Cochabamba y luego de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia —por dos ocasiones en ambos puestos—, también fue constituyente elegido en 2006 y candidato a la Presidencia en 2009. “En 1995 hemos fundado el Instrumento Político con la Confederación Única de Colonizadores (...) para defender la hoja de coca en su estado natural como sagrada y no para fomentar el narcotráfico”.

Sin embargo, más allá de la política están sus creencias religiosas a las que da prioridad en su vida.Gusta de las lecturas bíblicas porque —en su criterio— grafican la lucha de pueblos oprimidos en busca de su liberación. Es católico practicante, pero a la par rinde culto a las creencias andinas y amazónicas. “Yo he aprendido mucho del Antiguo Testamento y del Nuevo, y me he vinculado a la teología de la liberación gracias a que conocí la lucha del padre Luis Espinal y otros teólogos”.

Loayza Caero fue catequista o “mensajero de Cristo”, como él lo define, por lo que disfruta de acudir a misa siempre que tiene la oportunidad —acompañado de su numerosa familia— y también celebra ch’allas con q’oa. “La Pachamama me gusta y también la misa, porque no hay que marginar ninguna creencia”, insiste.

En sus recuerdos habla del terrible accidente que sufrió en Sucre cuando era constituyente del MAS. Dice que haberse salvado de la muerte después de la caída que lo dejó en coma por un traumatismo encéfalocraneal en el Teatro Gran Mariscal de Sucre se debió —en el cielo— a la obra y gracia de Dios y —en la tierra— a la sociedad civil, católicos y evangélicos que lo auxiliaron. “He estado nueve días muerto, no recuerdo nada; gracias a los hermanos católicos y evangélicos que han pedido por mi salud. Gracias a Dios estoy bien, aunque mis caderas han quedado muy afectadas”,

Respecto de su familia, cuenta que es padre de siete hijas (su único hijo varón murió). El dolor de ese recuerdo se percibe en su voz. “Yo he perdido a un hijo querido que era ingeniero agrónomo, pero me quedan mis siete hijas y seis de ellas me dieron a mis 13 nietos (cuatro varones y nueve mujeres)”, dice con tono animado.

Pero aunque está alejado de la coyuntura política, Loayza informa que está trabajando en la unificación del país con diferentes sectores sociales, de los cuales no da detalle.

“Viajo por distintos lugares de Bolivia como coordinador del Instrumento Político Plurinacional Comunitario” y es probable que en las elecciones de 2014 vuelva a la política como una nueva propuesta.

¿Y su futuro político? “No sé si seré candidato, pero estaré trabajando activamente en este proyecto político”, responde con firmeza.

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