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La Celac y el multilateralismo efectivo

El nacimiento de la Celac está en sintonía con los cambios en las relaciones de poder en el Sistema Internacional. El entorno internacional bipolar y unipolar, llegaron a su fin. Configurándose en su lugar un sistema multipolar que permite una mayor gravitación e influjos de los países en vías de desarrollo.

La Razón (Edición Impresa) / Hugo Siles Núñez del Prado

00:01 / 25 de enero de 2015

A un mes de cumplir cinco años (*), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) se ha convertido en el organismo intergubernamental multilateral efectivo y alternativo de la inmensa Agenda Hemisférica. Con una población que rondaría los 600 millones de habitantes y una extensión de más de 20 millones de kilómetros cuadrados, los 33 estados miembros de Sudamérica, Centroamérica y el Caribe sin la participación de Estados Unidos y Canadá, fundaron la Celac como el espacio regional propio de América Latina que apueste por la unidad de todos los Estados parte.

Heredera del viejo Grupo de Río, la Celac se desprendió principalmente de los esfuerzos concretos de dos de los actores de mayor peso en la región: México y Brasil. Creada el 23 de febrero de 2010 en sesión de la Cumbre de la unidad de América Latina y el Caribe, en Playa del Carmen (México), luego vendrían las Cumbres en Venezuela, Chile y Cuba, respectivamente.

El surgimiento de esta nueva forma de regionalismo, en torno de la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) si bien tiene un claro énfasis regional, al mismo tiempo proyecta la promoción a escala global del desarrollo de un multilateralismo cooperativo y efectivo. La concertación y cooperación intrarregional, pero que además posicione a América Latina y el Caribe como actor político global en el Sistema Internacional. Este multilateralismo de diálogo y concertación política reedita y recicla las seis funciones del otrora Grupo de Río, a saber: a) diálogo y concertación política; b) interlocución con otros actores; c) concertación de posiciones comunes en foros internacionales; d) impulso a la agenda latinoamericana y caribeña en foros globales; e) posicionamiento de América Latina y el Caribe ante acontecimientos relevantes; y, f) convergencia de mecanismos subregionales de integración.

El nacimiento de la Celac está en sintonía con los cambios en las relaciones de poder en el Sistema Internacional, cambios que nos permiten ver un Orden Internacional Poshegemónico. El entorno internacional bipolar y unipolar, llegaron a su fin. Configurándose en su lugar un sistema multipolar que permite una mayor gravitación e influjos de los países en vías de desarrollo. Luego de que algunos creyeron que la globalización podría ser gobernada de manera unilateral y sin reglas, abandonada a las fuerzas de los mercados, la crisis económica, la crisis del cambio climático, la crisis energética y de seguridad alimentaria, entre otras, literalmente se ha obligado a la comunidad internacional a abandonar el paradigma liberal del “dejar hacer y dejar pasar”. El mundo posee una mayor conciencia de que existe una agenda que debe ser enfrentada en forma multilateral.

INTEGRACIÓN. Por ello, que como objetivos primordiales de la agenda, la Celac apuesta por: impulsar la integración regional con miras a la promoción de nuestro desarrollo sostenible; promover la concertación política, el impulso a la agenda latinoamericana y caribeña en foros globales; fomentar los procesos de diálogo con otros Estados, grupos de países y organizaciones regionales para fortalecer la presencia de la región en el escenario internacional; incrementar la capacidad para desplegar esquemas concretos de diálogo y cooperación internacional para el desarrollo, tanto dentro de la región como con los Estados y los actores internacionales y  promover la implementación de mecanismos propios de solución pacífica de controversias, entre otros objetivos.

El inmenso liderazgo del desaparecido expresidente venezolano Hugo Chávez y su impulso sobre el multilateralismo regional aportó desde la Declaración de Caracas en 2011: el respeto al derecho internacional, la solución pacífica de controversias, la prohibición del uso y de la amenaza del uso de la fuerza, el respeto a la autodeterminación, a la soberanía, a la identidad territorial, la no injerencia en asuntos internos de cada país, la protección y promoción de todos los derechos humanos y de la democracia. Así también en la Declaración de Caracas se dedican tres párrafos al desarrollo sostenible de la región, la necesidad de profundizar la cooperación y la implementación de políticas sociales y fortalecer y consolidar las complementariedades económicas y la cooperación Sur-Sur. Además se reafirmaron, desde el contexto del liderazgo de la joven Celac, el sentido de soberanía regional frente a actores externos y el sentido de cooperación y solidaridad intralatinoamericana y caribeña y de resistencia a las imposiciones que pudiesen provenir desde fuera de la región. En este sentido, se puede destacar que lo que se busca desde este nuevo organismo intergubernamental latinoamericano y caribeño es  perfilar un nuevo paradigma de desarrollo latinoamericano y hemisférico.

Lo cierto es que algunos actores externos y también desde la opinión pública de la región, en primera instancia se quiso ver a la Celac como una entidad de “sustitución y reemplazo” de la Organización de Estados Americanos (OEA). A casi un quinquenio de su fundación está claro que la Celac es una entidad distinta, a la OEA;  con identidad latinoamericana, y que no reemplaza ni puede reemplazar a una entidad hemisférica en la que participan los Estados Unidos y Canadá. Los roles y las visiones de ambas entidades, si bien tienen en común ser espacios eminentemente políticos y de diálogo, se diferencian en muchísimos otros aspectos, desde la membresía hasta la forma y el tipo de colaboración y cooperación que se expresan en ellos, además de la estructura y el marco orgánico de una y otra. De igual forma, la Celac no debe ser vista como una entidad que compite con otros organismos intergubernamentales subregionales como la Unasur, la Asociación de Estados del Caribe (AEC), la Comunidad del Caribe (Caricom), entre otros. En este contexto, desde nuestro país, y su política exterior de orientación multipolar, independiente, la Celac se constituye en un escenario multilateral de prioridad para la consecución y satisfacción de nuestros objetivos e intereses.

(*) Se trata de un proceso. Se toma como fecha de creación de la Celac el 2 y 3 de diciembre de 2011, en Caracas, Venezuela, cuando se firmó la Declaración de Caracas, que en su punto 31 afirma que los Jefes de Estado y de Gobierno deciden “poner en marcha la Celac”. Pero, como señala Hugo Siles Núñez del Prado, la decisión de crear la Celac efectivamente fue en la cumbre del 22 y 23 de febrero de 2010, en Riviera, México; esto lo señala la propia Declaración de Caracas, que en su punto 3 dice: “Reafirmar la declaración de la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe (Riviera Maya, México, 23 de febrero de 2010) y, en particular, la decisión de constituir la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) que comprende a los 33 Estados soberanos de nuestra región”.

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