Animal Político

Cobertura al Periodismo

El autor reflexiona sobre la experiencia de Buena Fuente, una publicación sobre el trabajo periodístico.

Cobertura al Periodismo.

Cobertura al Periodismo.

La Razón (Edición Impresa) / Freddy Poma Fernández / La Paz

00:00 / 06 de agosto de 2017

Por qué hacer periodismo para periodistas? Es una de las preguntas que más veces he respondido en los últimos cuatro años. Generalmente, mis respuestas son cortas por el contexto de las charlas, pero siempre guardo una infinidad de argumentos para justificar mi convicción y lo determinante que es en la construcción de una sociedad democrática.

La democracia, que es un tipo de sistema de gobierno, contrae principios fundamentales para su correcto ejercicio. En primer lugar, se garantiza una igualdad de derechos, libertades y obligaciones mediante normas. En segundo, esa equidad que se pregona hace posible que, por mayoría, se elijan a las autoridades que se encargan de administrar los recursos y hacen cumplir las leyes para tener un clima de igualdad de desarrollo y progreso para todos los ciudadanos. Sin embargo, este encargo social históricamente no siempre fue bien practicado, debido al ejercicio incorrecto del poder y pese a existir una división de poderes que lo garantice.

Consiguientemente, la sociedad civil, al tener todo el derecho de exigir una correcta representación y administración del bien público a sus instituciones, volcó la responsabilidad fiscalizadora principalmente a los medios de comunicación, que se cobijan en las libertades de expresión y prensa que todo gobierno democrático garantiza. Es decir, los periodistas somos los llamados a reclamar los derechos, las libertades, la administración y el ejercicio del poder de representación de toda una sociedad. Una gran responsabilidad, pero ¿qué tan responsables somos con ese mandato? ¿Bajo qué condiciones laborales, sociales y políticas desempeñamos ese trabajo?

De toda Latinoamérica, vivimos en uno de los países que peor paga a los periodistas con un sueldo menor a $us 500, en promedio, según un estudio realizado por la periodista peruana Esther Vargas. Esta cifra solo es equiparable con Haití. A esto se suma el recorte de personal en varios matutinos y el ejercicio independiente o autogestionario que crece en su mayoría con la consigna de aceptar cualquier ingreso que sea posible.

Los periodistas escribimos y documentamos, en una variedad de soportes, la memoria de un país. Este trabajo es parte del patrimonio de una sociedad. Con ese compromiso tan delicado, y también poderoso, es justo mostrarle a la población el contexto en el que los trabajadores de la información registran la historia boliviana.

Según el informe Medios a la Vista 3 (2014) del Observatorio Nacional de Medios de la Fundación UNIR, solo un 4% de los ciudadanos cree que el trabajo de los periodistas en sus ciudades es “muy bueno”, un 38% lo califica de “regular” y el 37% de “bueno”.

En cuanto a la credibilidad, el estudio indica que el 54% no cree en la televisión, el 13% en la radio y el 9% en los periódicos. Las principales causas son la distorsión de la información, el sensacionalismo, la parcialización pues velan por intereses determinados y que “mienten”.

Si bien los medios se han convertido en los fiscalizadores del poder, ¿por qué no publicar el correcto o incorrecto ejercicio del periodismo?

Un periódico para periodistas no es —como criollamente se dice— para “echarnos flores”. Se ha tenido que investigar y publicar casos de corrupción y faltas éticas severas como el de reporteros que pidieron $us 1.000 a un alcalde o periodistas que al mismo tiempo eran funcionarios públicos y le hacían notas a sus jefes, vulnerando el principio de equilibrio en el tratamiento de la información. Está constatada la existencia de periodistas corruptos que buscan beneficiarse económicamente a costa y en nombre del ejercicio de este noble oficio. Una completa irresponsabilidad en la tan importante administración de la información pública.

El sociólogo Manuel Castells expone dos conceptos en nuestra era: “sociedad de la información” y “sociedad informacional”. Ambas ideas parecidas pero con sus diferencias. La primera hace referencia a la importancia de la información en una sociedad y la segunda indica cómo la generación, procesamiento y transmisión de la información pueden ser tan importantes para la productividad y el poder en una sociedad.

Nuestro trabajo se reafirma en una posición mucho más importante en este contexto donde la información, que es abundante, puede generar ganancias o pérdidas millonarias y realizar giros severos en la diplomacia. Tan importante es el tema que existe una Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información.Esta coyuntura compromete más a los medios, pero ¿cómo se encuentra la industria mediática en Bolivia? La respuesta está en las páginas de un medio especializado en el periodismo y medios de comunicación.

  • Freddy Poma Fernández es director del periódico Buena Fuente

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia