Animal Político

‘Compro una salteña para mí y para mi tía...’

Una de las “publis” de YPFB sirve como botón en esa muestra de lo que no se debería hacer; sí, esa de la letra de “compro una salteña para mí y para mi tía (...) llegó la industrialización oh oh”. Irrisorio pero de lo ridículo.

La Razón (Edición Impresa) / La Paz

00:05 / 21 de septiembre de 2014

El arte de influir en la conducta a través de la propaganda le está jugando una mala pasada a más de uno en su carrera a las elecciones presidenciales de octubre. Muchos anuncios son sencillamente horrorosos y no provocan las sensaciones de antaño. En realidad no incitan más que al bostezo.

Recuerdo con nostalgia —sí, soy inclinado al morbo y advierto que el resto también— aquellos bombardeos televisados donde los rivales no se daban tregua y mostraban toda su perversa creatividad. Desde el asiento y sin el zapping de hoy, uno gozaba de verdad con ocurrencias como la nariz creciente de Jaime Paz Zamora, el acento de texano “mascatabaco” de Goni o la voz gangosa del extinto dictador Hugo Banzer Suárez. Ignoro si esa batalla por Tv inclinaba en realidad la balanza a favor de alguno —también recuerdo que hasta no hace mucho la silla presidencial era un verdadero juego de loto—, pero que me retorcía de la risa, de eso no hay dudas.  

Hoy los mensajes son vacíos, insípidos, exánimes. Debe ser duro para los marketineros a cargo, pero sus trabajos tienen la apariencia de ser cavilados para participar en algún concurso de canciones antes que perseguir el fin supremo de la propaganda política, que es el de aumentar el apoyo (o el rechazo) a una cierta posición. 

En ese sentido, al Gobierno no le alcanza con su Ministerio de Comunicación y equipo de asesores que, pese a que el TSE prohíbe la entrega de obras públicas como propaganda electoral, se ha embarcado en una titánica tarea (con muchos $us) para incidir en su discurso retórico a ritmo de rap.

Una de las “publis” de YPFB sirve como botón en esa muestra de lo que no se debería hacer; sí, esa de la letra de “compro una salteña para mí y para mi tía (...) llegó la industrialización oh oh”. Irrisorio pero de lo ridículo. ¿Y el Pocholo y sus flamantes carreteras? Ese humor corriente y sobredimensionado ya no resulta gracioso para nadie.

¿Samuel corriendo por la periferia? No se lo creo si no es con batallón de seguridad. ¿Y Tuto rozagante con la masa? Ni aunque lo vistan de aguayo y le pongan kullawada de fondo, sus consejeros parecen apostar por lo inverosímil ¿Juan para todos? A Sin Miedo lo salva la sonrisa de Gil. Y nada más.Yo en cambio, empiezo a extrañar aquella puntiaguda nariz.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia