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El Cóndor de los Andes, a cada quien con lo suyo

Según el Decreto 3922 del 30 de diciembre de 1954, el Gran Collar “será destinado exclusivamente a los Soberanos y Jefes de Estado”, y, además, su “número no pasará de veinticinco”; tal la alta consideración que se tenía a esta máxima distinción. De ahí se va ‘bajando’ en el grado del reconocimiento.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos Zamorano

00:05 / 11 de abril de 2016

En las semanas precedentes, se otorgó el Cóndor de los Andes al nuevo presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y a los sacerdotes jesuitas Xavier Albó y Mauricio Bacardit. Justo reconocimiento a los dos últimos, por el compromiso social e intelectual que tuvieron durante prácticamente toda su vida, hay que decir; del señor Infantino, la verdad hay muy poco que decir.

La “Condecoración Nacional de la Orden del Cóndor de los Andes”, creada en 1925, es “la más alta distinción que otorga el Estado boliviano a ciudadanos e instituciones nacionales o extranjeros, por eminentes servicios que hubieren prestado a la Nación y a la humanidad” (Ley 1762 del 5 de marzo de 1997). El Cóndor de los Andes comprende seis grados, los cuales, en forma descendente, son: Gran Collar, Gran Cruz, Gran Oficial, Comendador, Oficial y Caballero.

Según el Decreto 3922 del 30 de diciembre de 1954, el Gran Collar “será destinado exclusivamente a los Soberanos y Jefes de Estado”, y, además, su “número no pasará de veinticinco”; tal la alta consideración que se tenía a esta máxima distinción. De ahí se va ‘bajando’ en el grado del reconocimiento.

Según la Ley 1762, “esta condecoración en sus grados de Gran Collar, Gran Cruz y Gran Oficial no podrá otorgarse sin la aprobación del Honorable Senado Nacional”. 

Algunos casos, tomados al azar, son: en el grado de Gran Cruz al general Alfredo Villarroel Barja, por su desempeño como comandante de las Fuerzas Armadas (1984); en el grado de Gran Oficial a la Corte Superior del Distrito Judicial de Tarija, en reconocimiento a su probidad y eficiencia en la administración de la justicia (1983); en el grado de Comendador, al comunicador Luis Ramiro Beltrán, por haber obtenido el premio internacional “Marshall McLuhan” otorgado por la Unesco (1983); en el grado de Gran Oficial al Hospital Psiquiátrico de Sucre; y en el grado de Caballero a la Radio Emisora “La Plata” también de Sucre (1983).

Mientras al señor Infantino se le dio el Cóndor de los Andes en el grado de Gran Cruz, a los sacerdotes Albó y Bacardit la distinción se les fue conferida en el grado de Caballero. El Cóndor de los Andes es el Cóndor de los Andes en cualquiera de sus grados, eso está fuera de toda duda; pero entre Infantino y los jesuitas, francamente ¿no debió haber sido al revés?

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