Animal Político

Construir una alternativa al MAS: votar Sí

El tema es quién tiene un proyecto de país y un liderazgo capaz de mantener lo logrado y seguir avanzando en una situación de fuerte crisis en la región. Para garantizar esto y para avanzar en la construcción de una alternativa de país al MAS, el Sí es la respuesta más adecuada.

La Razón (Edición Impresa) / Manuel Canelas

00:01 / 15 de febrero de 2016

A una semana del referéndum ya prácticamente no queda ningún actor político conservador de los últimos 20 años en salir a hacer campaña por el No: Jaime Paz Zamora, Manfred Reyes Villa, Samuel Doria Medina, Jorge Tuto Quiroga, Rubén Costas, Juan del Granado, etc.

Todos estos sujetos insisten, entre otras cosas, en la demanda de la alternancia y todos ellos, con más o menos disimulo, sugieren que la alternancia la encarnan ellos; olvidando —o quizás teniendo muy presente— todas las veces que las urnas, cuando han competido con Evo, han sido claras en negarles la mayoría. Lo que ocurre de cierto modo es que la exigencia de la alternancia en realidad está dificultando y postergando la necesaria construcción de una alternativa al MAS. Estos políticos opositores se niegan a dar un paso al costado de una vez y reclaman que quien se aparte sea el presidente Evo Morales. Desde un enfoque que incluso solo tome en cuenta los resultados —por ponernos simplistas— es evidente que quienes se equivocan en su insistencia por seguir en el escenario son ellos, no Evo, quien, al día de hoy, es el hombre más y mejor valorado por los bolivianos —tanto cuando se presenta a una elecciones como cuando se pregunta sobre su gestión de gobierno.

Tengo amigos que, a pesar de haber votado por Evo en anteriores elecciones, se inclinan por el No en esta cita. No compran los “argumentos” maximalistas y ruborizantes: dictadura, tiranía —con gente que piensa de ese modo hay poco que conversar, que sigan compartiendo noticias falsas de la caída del satélite o especulen con que la detención de El Killer tuvo intención electoral (sic). Estos amigos creen que es necesaria la renovación y la existencia de alternativas. Comparto esa idea, sin embargo, creo que el camino para la construcción de esa(s) alternativa(s) pasa por votar por el Sí.

Alternancia contra Alternativa. Esta campaña ha dado una última oportunidad a actores ya amortizados electoralmente y a discursos que la gran mayoría de los bolivianos ya hemos dejado atrás. Lamentablemente, la oposición no está pensando en el país, sino en sus intereses personales a corto plazo —con más posibilidades de éxito cuanto más inestable sea el escenario— y es por eso que no han tenido ningún reparo, con tal de atacar a Evo y al MAS, en ir recuperando poco a poco parte de lo peor de las décadas anteriores.

Un expresidente se anima a decir que “ la privatización fue una defensa de las empresas del Estado ante el Fondo Monetario Internacional” y quedarse tan tranquilo. Otro expresidente puede decir que Evo Morales le debe a Goni más de lo que está dispuesto a reconocer. Al mismo Goni que expulsó a Morales del Parlamento. Otros tantos opositores han recuperado los peores tópicos de los indígenas como esencialmente corruptos —por el caso del Fondo Indígena— y, como colofón, el alcalde Leyes reinaugura la plaza principal de Cochabamba con una normativa que prohíbe a pequeños comerciantes y niños disfrutar de su espacio —le faltó volverla a bautizar con el nombre de algún ilustre político liberal de principios del siglo XX.

Esto es solo un adelanto. Del oxígeno que estas figuras, y estos discursos, obtengan en caso de una victoria del No pasaremos a la lenta recuperación de ciertas prácticas y políticas que creíamos que habíamos dejado atrás. Que no se engañen los amigos no convencidos con el referéndum, pero aún más seguros de que no quieren volver atrás. En política no hay nada irreversible. Que se lo digan a los argentinos. Donde la nueva derecha, en solo dos meses de gobierno, ha mostrado que tiene poco de nueva y mucho de derecha. A propósito de esto escribía Maria Pía López lo siguiente: “Una de las confianzas que sobraron, en nuestro tiempo político, fue la condensada en la idea de lo irreversible. Un mes y pico de ataques brutales a la institucionalidad anterior bastó para mostrar que por ese orden no hay irreversibilidad. Una dirigente social presa muestra que tampoco tenemos ganada la autodefensa popular. Lo irreversible, ¿es solo lo que queda inscrito en la memoria sensible, lo que no se olvida como felicidad pasada, lo que anuncia volver aunque no vuelva? Si fuera así, hay que transitar un tiempo de desolación porque se consideró irreversible lo que era absurdamente frágil”.

Votar Sí. Es curioso ver estos días declaraciones de opositores —incluyo, por supuesto, a analistas y periodistas más entusiastas que mis amigos del PDC en la Asamblea— que dicen que ahora mismo no es tiempo de hablar de las alternativas, que este referéndum no va de eso. Como si la consulta fuese en Marte y no fuesen políticos las caras más visibles de la campaña del No —y los que van a reclamar su paternidad en caso de éxito. Un par de opositores algo más honestos han adelantado que lo que se viene luego es una petición de referéndum revocatorio. Entonces, los analistas independientes dirán que tampoco es momento de hablar de alternativas, que solo quieren desalojar a Evo y luego ver. Estas mismas personas son las que no tienen rubor en hablar de perpetuidad del poder como si las elecciones de 2019 no fueran a suceder si gana el Sí en la consulta del próximo domingo.

El problema para la mayoría de los bolivianos es qué pasa durante ese “y luego ver”. Ya hemos visto que la construcción de alternativas tiene muy poquita relación con las improvisaciones electorales. Si quieren ser alternativas serias requieren años de trabajo, coherencia, una acertada lectura del país y buena gente. La contracara de esto son todas las “alternativas” que la oposición ha presentado en las generales y que han durado cohesionadas menos de un día: Podemos, Convergencia Nacional, Unidad Demócrata. El espectáculo dado por UD hace pocas semanas en la Asamblea es sintomático. Ni siquiera una previsión de un buen resultado en el referéndum sirvió como incentivo para mantenerse, artificialmente, cohesionados: ataques furibundos llevaron a que un mero trámite, la elección de la jefatura de bancada de UD, se convierta en un circo. ¿Cómo van a enseñarle a los bolivianos un proyecto de país alternativo si no son capaces de tener ni siquiera un proyecto de bancada? De esto, también, va esta elección.

Es necesario que los bolivianos jubilemos a estos actores, a sus discursos y, sobre todo, a las ganas que tienen de recuperar prácticas y políticas que perjudicaron a las mayorías de este país. Por supuesto que en el MAS no hacemos todo bien. Si solamente se presentase al examen del próximo domingo alguna política pública que no ha funcionado o lo que hemos hecho en materia de justicia, es probable que no pasaríamos el examen. Pero la pregunta, y la respuesta que demos, implica cosas mayores: quién tiene un proyecto de país y un liderazgo capaz de mantener lo logrado y seguir avanzando en una situación de fuerte crisis en la región que no va a ser sencilla de superar. Para garantizar esto y para avanzar en la construcción de una alternativa de país al MAS, el Sí es la respuesta más adecuada.

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