Animal Político

Coquetería monetaria obsoleta

El autor ve en la emisión de billetes un fin político: seguir construyendo hegemonía.

La Razón (Edición Impresa) / Gonzalo Chávez A. es economista

00:00 / 25 de abril de 2018

La determinación de poner en circulación la Primera Familia de Billetes (PFB) del Banco Central de Bolivia (BCB) no tiene una justificación económica o financiera. La práctica internacional sugiere que cuando se produce el desgaste físico de los billetes éstos deben ser repuestos. Generalmente un billete tiene una duración de entre tres y cuatro años como máximo; en estos casos se trata de reimprimir el mismo denominativo, por ejemplo una versión rejuvenecida de los Bs 10; don Cecilio Guzmán de Rojas —pintor potosino que aparece en el antiguo billete de Bs 10— reloaded (recargado).

También se cambian billetes, de manera más radical, en el marco de una reforma monetaria una vez controladas las causas de una hiperinflación, como ocurrió en 1985 en Bolivia, cuando pasamos de los pesos bolivianos a simplemente bolivianos. La renovación de billetes puede, además, obedecer a un aumento de las medidas de seguridad.

En tanto, el cambio total propuesto por el ente emisor con un nuevo diseño y personajes históricos parece responder a pura coquetería monetaria para continuar construyendo la hegemonía política y cultural.

Entran en escena nuevos personajes que representan al Estado Plurinacional. Un bello colibrí por un lado y tres héroes: José Santos Vargas, El Tambor Vargas, Apiaguaiki Tüpa, y Eustaquio Méndez, El Moto Méndez. Nada contra la nueva simbología que tiene el propósito de reivindicar la historia y representar en la moneda el proceso de cambio. El papel moneda simboliza el poder del Estado y busca señalizar la estabilidad financiera. En la lectura del Gobierno, la dirección ideológica también se construye a través de la moneda. El modelo económico en curso no puede facilitar las transacciones con héroes y símbolos del neoliberalismo.

Es el pensamiento gramsciano, de construcción de dirección ideológica y cultural, llevado a las transacciones monetarias diarias. En varias otras áreas están con las ideas de reescribir la historia, como en la educación, con lo cual se busca crear un nuevo imaginario social y político.

En diciembre de 2016, el ente emisor y la empresa francesa Oberthur Fiduciaire SAS suscribieron el contrato para la impresión de los nuevos billetes plurinacionales, que suman 671 millones de piezas de los cortes de Bs 10, 20, 50, 100 y 200, a un costo de $us 38,9 millones.

Es comprensible que el supuesto nuevo bloque histórico busque avanzar en la conducción ideológica a través de los símbolos monetarios, lo cuestionable es que, en la agenda de prioridades de las políticas públicas del Ejecutivo, el tema de los billetes está por encima de los temas sociales. En el sector de salud, por ejemplo, enfermos de cáncer protestan por falta de equipos e insumos para su tratamiento, con $us 38,9 millones se podrían comprar al menos dos aceleradores lineales para salvar vidas. Frente a estas serias carencias el gasto anunciado es claramente innecesario, en especial cuando la economía boliviana pierde ritmo de crecimiento desde 2013.

Esta ha sido una práctica común de los últimos años del Gobierno, priorizar lo superfluo, a saber: construir hegemonía y fomentar el culto a la personalidad. Para muestra cuatro botones: los derroches en propaganda, el museo de Orinoca, el nuevo Palacio gubernamental y ahora, los nuevos billetes.

Pero, por supuesto, el show de la pirotecnia política debe continuar y los temas sociales estructurales pueden esperar. Finalmente, una observación estructural, la mayoría de las economías en el mundo están adoptando el pago con dinero plástico, las tarjetas de crédito y débito y las transferencias electrónicas. Los billetes y las monedas son cada vez menos usados. En la economía informal e ilegal, los billetes son los únicos que no dejan rastro.

La moneda del futuro es electrónica, en efecto, a través de programas de uso masivo de teléfonos móviles, denominado Mobile-Money (billetera electrónica) o M-Banking (banco móvil). Esta reinvención del dinero tiene impactos económicos potenciales relacionados con el hecho que facilita el comercio. Imagínese, por ejemplo, pagando en el mercado Rodríguez, las Siete Calles o la Cancha con su celular que está conectado a un banco.

También fomenta el ahorro de los hogares, a través de la promoción del crédito de persona a persona; mejora la calidad de la inversión al permitir realizar transacciones a grandes distancias por bajos costos (por ejemplo, el Juancito Pinto se podría pagar por este sistema. ¿Qué tal esta forma de construir hegemonía a través de las TIC?).

Por la tanto, la emisión del nuevo billete es una coquetería ideológica antes que una necesidad económica y es una acción obsoleta en un mundo que cada vez usa menos papel moneda y más transacciones electrónicas.

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